—¿Dónde habrá ido á parar D. Faustino?—se preguntaba á sí mismo el padre Piñón, ya que á nadie se atrevía á confiar sus secretos pensamientos.—¿Habrá caído en poder de Joselito? Me temo que sí... Yo lo avisaré á María, la cual ya sé que está en salvo, gracias á Dios. Allá veremos cómo recobra su libertad el señorito D. Faustino.
XXIII.
CONFIDENCIAS DE JOSELITO
Fuerza es volver ahora á hablar del Doctor, quien, como sospecharán los lectores, seguía en poder de Joselito el Seco.
Á poco de estar con él comprendió el Doctor que Joselito venía en busca de su hija, con el intento de robarla de casa del padre Piñón, donde había averiguado que se escondía por espías y amigos que tenía en Villabermeja.
El padre Piñón y María habían prevenido á tiempo este golpe, huyendo ella, sin que se supiese hacia donde.