—Como una amiga, ¿no es verdad, Renata?
—¡Oh! sí, señorita Julia; y con mucho gusto mio. ¡Es Vd. tan buena!
—¡Ja! ¡ja! ¡ja! Quitándome lo malo: ya se vé.......
¡La campana del comedor!
—Es prevencion.
—¡Dios mio! ¿Qué hora es?.... ¡Las diez y media! ¡Cómo pasa el tiempo! Una clase en el colegio, á dos pasos de aquí; una leccion de piano; ¡y ya las diez y media!
Alicia, quédate á almorzar con nosotras.
—Imposible: me esperan en casa.
—Que no te apure eso, mi hijita.
Renata haga Vd. el favor de avisar por el teléfono que la señorita Alicia nos acompaña á almorzar.