—Entónces voy á dejar el abrigo y el sombrero.
—En la alcoba, sobre la cama; porque luego vendrán las muchachas, que, entre clase y clase, todo lo manipulean.
—No. Ajusto mi baton con esta cintura de largos lazos; al cuello esta corbatita abullonada como el extremo de las mangas. Así, ¿vés?
—¡Oh! perfectamente...... ¡con una gracia!.....
—Algo teatral, ¿eh? Sabe que por el régimen interior de ésta casa, las jóvenes gozamos de una entera libertad en el vestir; y gracias á la excelente idea de excluir á los hombres de nuestro domicilio, podemos añadir á las galas del déshabillé, lo picante del capricho.
Así, nada tan pintoresco y gracioso como nuestra toilette en la mesa, en los paseos al jardin, y en las visitas de vivienda.
Toilette sencilla, pero con el realce de caprichosas fantasias. La túnica griega, el peplum romano, la castellana escarcela.....
A propósito ¿dónde está la mia?..... ¡Ah! hela aquí. Ayer la llevé en la comida. Por más señas, á los postres, llenéla de confites..... ¿Vés? deja que te ponga uno en la boca.