—Emancipada ó no, la mujer será siempre reina del mundo. Nada en él se hace sin su influencia: todo por obedecerla, para agradarla, por merecerla.

Recorramos la Historia, desde los remotos dias de la creacion, hasta la hora presente.

¿Qué encontramos?

Siempre y en todas partes el culto de la mujer.

A ella, por ella, para ella. He ahí el móvil humano en toda la extension del planeta, como diría Emilio Castelar.

—Puedo afirmarlo yo—intervino la voz de la anciana—yo, que he vivido y visto mucho; yo, que, durante los últimos catorce años, he tenido ante mí, el espectáculo repugnante del despotismo de una esposa y la sumision de un marido.

Era aquello tan odioso, que más de una vez me sorprendí anhelando para ella la esclavitud; y en él, con un garrote en la mano, una hora de tiranía.—

Risas.

—¿Quiénes son ellos?