—Yo he hablado así, hija, y hecho esas referencias, para impugnar, ya sea explícita, ya implícita, la emancipacion de la mujer.

¿Qué piensa Vd. de ello, Julia?

—Yo pienso que la mujer es la mitad del hombre; que ambos son las dos partes integrantes de un ser; y que, por tanto, están destinados á juntarse y unirse eternamente por el amor, para formar el Todo humano: la idea del Creador...—

Mauricio sintió una ola de deliciosa embriaguez inundar su alma.

El, tambien, creyó que le faltaba la mitad de sí mismo, parecíale que venía á él, que se acercaba; que la voz que hablaba era la suya y lo llamaba.

Cuando el nimbo radioso que lo envolvía se hubo disipado, y Mauricio pudo darse cuenta de lo que en él pasaba, encontróse profundamente apasionado.

Otro habría reido del idealismo de ese amor, encarnado en el sonido de una voz, en la sombra de un velo.

Mauricio le abrió el corazon y se entregó á su misterioso encanto.


XVII