«El gran animal la Tierra, cuyo corazón es imán, posee en su superficie un ser dudoso, eléctrico y fosforescente, más sensible que él mismo, é infinitamente más fecundo.
«Este ser, llamado Mar, ¿es, acaso, un parásito del gran animal? No. El mar no tiene una personalidad distinta y hostil: fecundiza, vivifica la Tierra con sus vapores; parece ser la misma Tierra en lo que tiene de más productivo, por otro nombre, su órgano principal de fecundidad.»
Diráseme: ensueños alemanes. ¿Quiero decir esto que todo ello son ensueños? Más de un hombre de gran talento, sin ir tan lejos, parece admitir para la Tierra y el Mar una especie de personalidad obscura. Riter y Lyell han dicho: «La Tierra se atormenta á sí misma. ¿Sería impotente para organizarse? ¿Cómo suponer que la fuerza creadora que existe en todo ser del globo haya sido rehusada al globo mismo?»
Mas, ¿cómo obra el globo? ¿De qué manera crece al presente? Por medio del Mar y de la vida marina.
La solución de tan elevadas cuestiones supondría un estudio profundo de fisiología, que aun está por hacer. No obstante, desde hace veinte años, las cosas gravitan de este lado.
1.º Se ha estudiado la parte irregular, exterior, de los movimientos del mar, y buscado la ley de las tempestades.
2.º Hanse profundizado los movimientos propios del mar, sus corrientes, el juego de sus arterias y de sus venas, lanzando las primeras el agua salada del Ecuador á los polos, y las segundas tráenla desalada del polo al Ecuador.
3.º La tercera cuestión, la más interna, que esclarecerá sin duda la moderna química, es la de la naturaleza propia del mucus marino, esa liga gelatinosa que por doquiera ofrece el agua de mar, siendo al parecer un líquido con vida.
Hasta hace poco desconocíase el fondo del mar, y ahora se sabe algo gracias á la sonda de Brooke y especialmente á los sondajes del cable trasatlántico.
¿Está poblado en sus profundidades? Negábase el hecho: Forbes y James Ross encontraron vida por todas partes.