[Cap. ii.] Mar de leche.—Bory de Saint-Vincent. Dic. clásico, artículos Mar y Materia; Zimmermann, el Mundo antes de la creación del hombre. Este precioso libro popular corre en manos de todos.—En la pág. 87 sigo la obra de M. Bronn, premiada por la Academia de Ciencias.—Sobre la innocuidad de las plantas del mar, véase la Botánica de Pouchet, libro de primer orden. Para las plantas metamorfoseadas en animales, Vaucher, Confervas, 1803; Decaisne y Thuret, Anales de las ciencias naturales, 1845, tomos iii, xiv, xvi y Cómputos de la Academia, 1853, tomo xxxvi; artículos de Montagne, Dic. d'Orbigny.—Sobre los volcanes, véanse Humboldt, Cosmos, parte iv, y Ritter, traducción de Elíseo Reclus, Revista germánica, 30 noviembre 1859.

[Cap. iii.] El Atomo.—He citado en el texto los maestros, Ehrenberg, Dujardin, Pouchet (Heterogenia). A la larga, vencerá la generación espontánea.

Caps, [iv], [v], [vi], etc. Para remontarme en todo este libro á la vida superior, he tomado por hilo conductor la hipótesis de la metamorfosis, sin intentar construir seriamente una cadena de seres. La idea de metamorfosis ascendente es natural al ánimo, siéndonos impuesta en algún modo por la fatalidad. El mismo Cuvier confiesa (fin de su introducción á los Peces), que si esta teoría carece de valor histórico, á lo menos «es lógica.»—Sobre la esponja, véanse Pablo Gervais. Dic. d'Orbigny, V, 325; Grant. en Chenu, 307, etc.—Sobre los pólipos, corales, madréporas (capítulos iv y v), además de Forster, Perón, Darwin, consúltense asimismo Quoy y Gaimard; Lamouroux, Pólipos flexibles; Milne Edwards, Pólipos y ascidias de la Mancha, etc. Véase también sobre el calizo las dos geologías de Lyell.

[Cap. vi.] Medusas, fisalios, etc.—Léanse Ehrenberg, Lesson, Dujardin, etc. Forbes demuestra por medio de las analogías vegetales que esas metamorfosis animales son un fenómeno muy sencillo; Anales de Historia natural (en inglés), diciembre de 1844. Véanse asimismo sus excelentes disertaciones: Medusæ, en 4.º, 1848.

[Cap. vii.] El Esquino.—Véanse en primer término las curiosas disertaciones donde M. Caillaud ha consignado su descubrimiento.

[Cap. viii.] Conchas, nácar, perla (Moluscos).—La obra capital es la Malacología de Blainville. Sobre la perla, Moebius de Hamburgo, Revista germánica, 31 julio 1858. He consultado con gran provecho en esta materia á nuestro célebre platero M. Froment Deurice. Si he hablado de la perla como adorno especial de la mujer, es por haberse descubierto la manera de fabricarlas artificialmente. No me cabe duda que dentro de poco, no habrá mujer, por pobre que sea, que no pueda comprarlas.

[Cap. ix.] El Pulpo.—Cuvier, Blainville, Dujardin, Anales de las ciencias naturales, primera serie, tomo v, p. 214, y segunda serie tomos iii, xiv, y xviii; Robín y Second, Locomoción de los cefalópodos, Revista de zoología, 1849, p. 333.

[Cap. x.] Crustáceos.—Además de la grande obra capital y clásica de M. Milne Edwards, he consultado á d'Orbigny y á diversos viajeros. Véase el precioso Atlas de Dumont d'Urville.

[Cap. xi.] Peces.—La Introducción de Cubier, Valenciennes, artículo Peces (Dic. d'Orbigny), que constituye un libro completo, lleno de erudición y excelente. Sobre la anatomía véase la célebre disertación de Geoffroy. Lo que referí sobre los nidos de los peces, lo debo á los señores Coste y Gerbe.

[Caps. xii] y [xiii]. Ballenas, anfibios, sirenas.—Lacépède es muy elocuente é instructivo en esta parte. Nada mejor que los artículos de Boitard (Dic. d'Orbigny).