M. Menéndez y Pelayo».
El Lenguaje.—Serie de estudios, de los que van ya publicados tres tomos.
Tomo I.—Introducción al estudio del Lenguaje.—Agotado.
Tomo II.—Los Gérmenes del Lenguaje. Estudio fisiológico y psicológico de las voces del lenguaje, como base para la investigación de sus orígenes.—En España, pesetas 10.
Tomo III.—Embriogenia del Lenguaje. Su estructura y formación primitivas, sacadas del estudio comparativo de los elementos demostrativos de las lenguas.—En España, pesetas 12.
«Desenterrar las raíces del lenguaje, poner al descubierto la lengua primitiva, declarar y demostrar con pruebas de todos los géneros y con ejemplos de todos los idiomas que esa lengua primitiva es el éuskera ó bascongado, y proclamar que las formas elementales de ella son las voces dictadas por la naturaleza ó sugeridas por el simple funcionamiento del organismo á los primeros hombres, y conservadas vivas al través de siglos y siglos en ambas vertientes de la región pirenaica donde el basco y sus dialectos viven, es lo que hasta ahora ha iniciado Cejador en el primer tomo ó prólogo de su maravilloso libro El Lenguaje (Salamanca, 1901), ha expuesto en el segundo tomo Los Gérmenes del Lenguaje (Bilbao, 1902), y acaba de probar cumplidamente en el tercer volumen Embriogenia del Lenguaje (Madrid, 1904). En los dos primeros tomos exponía con lucidez pasmosa un novísimo, claro y racional criterio para tratar la cuestión. Ya en ellos se comprendía que era Cejador un monista convencido, un Haeckel de la ciencia lingüística, un psicólogo de la fuerza de las Wundt y de los Sergi, un observador ó inductor de la talla de los Max Müller y de los Spencer. Pero en este último volumen, al tratar de la Embriogenia del Lenguaje, fundando la investigación en el estudio de las palabras demostrativas de todos los idiomas del mundo, construyendo, como repetiría Adelung el Mitrídates del yo, del tú, del él, del nosotros, etcétera, para lo cual le ha sido necesario recorrer y manejar cuantas gramáticas y cuantos léxicos existen relativos á las innumerables formas de hablar notorias en el planeta, Cejador se presenta á nuestros ojos como el hombre que ve claro y que claro habla, cual veía Platón el divino, cual hablaba Renan el humano».
«Pero, por honra de España, bueno será creer que existe alguien capaz de menospreciar esas ratoniles pequeñeces. Alguien habrá á quien si no le convence la inteligencia, le conmoverá hondamente el corazón el hecho de que un sabio español, pobre, solo y sin ayuda oficial ni títulos académicos hasta hace pocos días, haya fundado una doctrina completa, lógica, y por lo menos científicamente aceptable acerca del primer idioma que se habló en la tierra, y haya probado que ese idioma fué el que hablan los campesinos y los trabajadores en una región de las más pobladas y cultas de nuestro país».