«El idioma primitivo no es un invento de los hombres.

Claro es, por consiguiente, que la lengua primitiva fué inventada por Dios. ¿Cómo? Como inventa Dios las cosas, creando organismos naturales y haciéndolos servir á necesidades naturales también. Imposible parece que hayan transcurrido tantos siglos sin que los sabios llegaran á persuadirse de esto, de que el hablar es tan natural y tan necesario como el andar y el digerir, y si conocemos la digestión y la locomoción estudiando anatómica y fisiológicamente los órganos en ellas empleados sin andarnos con elucubraciones metafísicas sobre el páncreas ó sobre el tendón de Aquiles, necio será creer que podemos conocer el origen del lenguaje si no estudiamos los órganos y las funciones naturales del habla».

F. Navarro Ledesma.


«Pero en donde resulta probada hasta la evidencia más convincente la unidad originaria de todas las lenguas que se hablan en nuestro planeta, es en el estudio que el Sr. Cejador hace en el capítulo V de la obra, de los grupos NI y GU, empleados ambos para significar la primera persona, el YO y el NOS, por todas las lenguas del mundo».


«Léase la obra del Sr. Cejador, estúdiese con el detenimiento que merece objeto tan profundo y tan transcendente; téngase la debida preparación para comprender algunos cambios fónicos que son muy normales y ordinarios y concede todo el que haya estudiado, no muchas lenguas, sino sólo las de una familia, y se verá que las deducciones del Sr. Cejador son tan lógicas y conformes á las leyes de la lingüística, que puede afirmar, como lo hace, que no ha torturado á ningún grupo fónico para derivarlo de otro. Y no puede menos de suceder esto; y no puede ser más legítima la conclusión del autor, dada la base sobre que asienta su teoría».

José Alemany.
Profesor de la Universidad Central.

La Lengua de Cervantes.—Gramática y Diccionario de la lengua castellana en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.—Tomo I. Gramática. En España, pesetas 10.—Tomo II. Diccionario y comentarios. Pesetas 25.

Juicio del gran hispanista D. Rufino J. Cuervo en cartas al autor