El abad de la Magdalena, si bien come, mejor cena.—Adversativa en la forma, que refuerza más que si fuera copulativa; como El asno chiquillo, siempre borriquillo, donde se esperaba algo que saliera en su favor.
El abad de Bamba, lo que no puede comer dalo por su alma.
El invierno en Burgos, y el verano en Sevilla.—Esperábase todo lo contrario; pero es que tienen comodidad las viviendas en cada lugar para estos tiempos. Atribuyen el dicho á Isabel la Católica.
El olivar de Lope de Rueda.—Alusión á las olivas del olivar que sólo tenían en esperanza. Como Hijo no tenemos y nombre le ponemos; y No asamos y ya empringamos.
El olivar, hacerte ha bien, si le haces mal.—Requiere atocharle y cortarle las ramas viejas para renovarse y varearle al coger la aceituna.
El hombre desgraciado, en la cama se despalda.—¡Ya es tener mala suerte!
El oficio del gato: matar el rato.—Al ratón. De los que no dejan sus mañas; lo mismo que: El oficio del perezoso.
El lobo harto de carne métese fraile.—Dícese del que, harto y regalado, trata de la estrechez que deben guardar los religiosos, estando él tan lejos de imitarles como el lobo. Y aplícase á otras cosas, conforme al otro refrán: Médico, cúrate á tí mismo.
El lunes á la Parla, el martes á Paliza, el miércoles á Puño en rostro, el jueves á Cocea, el viernes á la Greña, el sábado Cierne y masa, el domingo descansa.—De las vecinas del barrio, que por parlar y holgar, sus maridos las castigan á puñete, palo y coz, etc.
El lunes mojo, el martes lavo, el miércoles cuelo, el jueves saco, el viernes cierno, el sábado maso; el domingo, que yo hilaría, todos me dicen que no es día.—De los perezosos y para poco, que todo se les va en preparativos y aun en propósitos.