Adivino de Salamanca, que no tiene dinero quien no tiene blanca.—Como la ciencia de Pero Grullo, que á la mano cerrada llamaba puño.
Adelante los de Cascante, siete con tres orejas y las dos lleva el asno.—Por la cuenta, entre todos no había más que una oreja. Motéjalos de ladrones desorejados.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Agua lo dió, y agua lo llevó.—Del tabernero, á quien el agua le inundó la bodega.
Agudo como punta de colchón, ó de majadero.—Contra el rudo y romo.
Agradecédmelo, vecinas, que echo salvado á mis gallinas.—Contra los que quieren se les agradezca lo que interesadamente emprenden.
Más acá hay posada.—Sofrenada al que se alarga en mentir y encarecer, como Baja acá, Marica, ó Baja acá, gallo, que estás encaramado.
Alabaos, nariguda.—Como Alábate, burro, que te crece el rabo; y Alábate, cesto, que venderte quiero; ó Alábate, polla, que un huevo has puesto, y ese huero.
Alegraos, perros, que ya podan.—Á las esperanzas largas.
Algarabía de allende, que el que la habla no la entiende.—De aplicación continua en estos tiempos de ignorancia española, en que somos tantos los intelectuales.