Pero hay un modismo propio de la forma amare, fundado precisamente en este valor de futuro contingente desconocido, y es el de las oraciones concesivas: dude quien dudare (I, 50, 193): es decir, quienquiera que sea el que quiera dudar.—sea quien se quisiere (II, 59, 228).—lleguen por do llegaren (II, 60, 229).—sea lo que fuere (I, 34, 173).—se puso a escriuirla: salga lo que saliere (II, 3,12).—sease ella señoria, y venga lo que viniere (II, 5, 17).—pero vengan sobre lo que vinieren, ellas vienen lo mas galanas señoras del mundo (II, 10, 34).—pese a quien pesare (II, 7, 25).—sea el que se fuere (I, 16, 54).
Esta contingencia futura, este valor de concesión por desconocerse la cosa, dándose tan sólo como posible, indican que esta forma es potencial, y la más potencial, la de lo puro contingente: es, pues, un subjuntivo futuro potencial ó contingente.
Tal es la razón de que no esté bien empleado amase por amare, cuando se trata de lo futuro. Es un solecismo decir: «si hubiese teatro esta noche, iré»; «si hubiese llegado mañana Fulano, iré á verle»; debe decirse: «si hubiere teatro» ó «si hay», «si hubiere llegado»; pues se trata de futuro, no de pasado, que es lo que indican hubiese y hubiese llegado. Ya hemos visto el único caso en que se debe emplear si amase como condicional, cuando pende de otro tiempo, que es cuando no se dice amare.
Conviene repetir el principio práctico de Bello (470): «Siempre que á la forma en ase, ese vemos que consiente la lengua sustituir la forma en are, ere (acerca de lo cual no cabe error en los que tengan por lengua nativa la castellana), podemos estar seguros de que esta segunda es la forma propia». Porque amare sólo cabe en el futuro potencial, cuyo dominio le quiere usurpar hoy el amase pasado, con grave perjuicio de nuestra lengua.
Hemos visto que amase está hoy malamente desposeyendo á amara y á amare de sus propios lugares. Este hecho es una corruptela, que nos pueden echar en cara los americanos á los españoles, en cambio de las que nosotros les achacamos. Los delicados matices de amara y amare están en vías de desaparecer. Yo me barrunto que la culpa está en que el francés no tiene estos tiempos, y que los malos traductores y los que piensan en francés al hablar en castellano, se atienen al amase de munición, por no conocer bien los resortes que posee nuestra lengua. Añádase á esto la deficiencia de nuestros estudios gramaticales. En pocas gramáticas se deslindan bien los valores de estas formas, y la nomenclatura imperfectísima con que son llamadas perpetúa la ignorancia y aun la canoniza. Poniendo amara y amase como imperfectos de subjuntivo, nadie duda de que pueden emplearse indistintamente; llamando á amare futuro ó condicional, queda confundido con otros tiempos. Pero ¿quién ha deslindado hasta hoy las clases de las oraciones condicionales? Que yo sepa, nadie: en Bello este campo es un berenjenal; en otros, un desierto.
NOTAS:
[14] El primer número indica el capítulo; el segundo, el folio de la edición de Cuesta de 1608 y 1615.
[15] Bello-Cuervo: Gramát. cast., 7.ª edic., nota 94.