Los ejemplos que voy á poner están tomados del natural: son apodos recogidos en Tudela de Navarra, y á mis instancias, en la tertulia de mi buen amigo el canónigo don Federico Pérez.

Es un individuo que siempre está apurado, no por negocios que carguen sobre él, sino porque tal lo lleva su carácter nervioso y vivo: llámanle Agonía. Échese á discurrir quien quiera cuál es el trance más apurado de la vida, y no hallará otro que aquel en el que ella se acaba. Emplear un sustantivo por un adjetivo dicen los retóricos que es cosa galana y que da fuerza y novedad á la expresión. El chusco tudelano que inventó el mote no entendía de retóricas; pero dió en lo más poético y filosófico.

Pescador en el Ebro es el patrón y casero de mi amigo D. Federico: se llama Anguilica. Otro, bastante goloso, ó como allí se dice, laminero ó lambinero, se llama Bizcochada, nombre dado á las natillas, encima de las cuales van algunos bizcochos. ¿Queréis motes poéticos, gráficos, chistosos? Bate-cristos, Carra-cuca, Caga-tieso, Caga-en-l’aire, Cag-ansias, sinónimo de Agonía, pero más castizo y más gráfico. Cardenillo es uno de mal genio: y aquí tenemos todo un cuadro, que no es fácil pintar ni con el pincel ni con la pluma. ¿Será el efecto del cardenillo pintado en un envenenado? Veneno es otro apodo que vale lo mismo; todos conocen al capitán Veneno de Pedro de Alarcón. Cagarruta es un hombre pequeño: advierto que así se llaman los granillos del excremento del ganado lanar. Carrañé es otro de mal humor; encarrañarse vale enfadarse. Diminutivo de otro excremento es el apodo Carajucho. Muchos y diversos pasos debe dar en sus asuntos el llamado Cagateclas. Pequeños son Currusco, Currutaco y Curruto; en todas partes mete la cucharada Cucharón, é hinca el diente el llamado Diente. ¿Es uno amigo de hacer la corte á gentes de cuenta? Le llaman Estira-levitas, tan gráfico como Colín por adulador, que menea la cola tras otro, como el perro. Optimista es El Dichoso, de aspecto quijotil El Seco, cerduno El Cucho, zanquilargo El Guitarro. Ello mismo lo dice cómo serán El Negro, El Patán, El Zorrico, El Abogado, El Curto, El Potra, El Gatico, El Chafo, El Chilín, y lo mismo Barricate, Brazos-Cortos, Carabina, Carpa, Casaca, Calzones, Cazuelo, Cazuelica, Carrasca, Cavila, Cogote, Carrizo, Mortero, Manazas, Madero, Malcarao, Mosquito, Palomo, Pajuela, Peladilla, Pimentón, Piñica, Pingo, Putica, Raboso, Raspa, Rata, Rana, Ratilla, Tropezones, Zaragata.

Mano-e-hierro pudiera ser del corral de Monipodio. Mascarrabias es un rabieta que tiene que mascarlas. Nos parece calificativo tan sencillo y tan vulgar, que nadie repara en él. Y, sin embargo, es expresión de lo más pintoresco que se concibe. Buscadle equivalente en francés, ó en latín, ó en griego. Cada pueblo tiene su temperamento poético, y no es muy sandio el pueblo que tales expresiones inventa. Fulano suele presentarse con tanta prosopopeya como un navío de alto bordo: llámanle Navío. Mata-ratas, Mata-burras, ¿se aclararán por aquel dicho: «Por un perro que maté, me llamaron Mata-perros»? ¡Qué ha de matar el infeliz ni una burra siquiera, si no es capaz de matar una rata! Tan irónicos son estos motes como el de otro á quien llaman Mata-curas, que suele matarlos de pico, y nada más. Mal-año, Mil-duros, Merendón, Paticas-cortas, Pisa-flores, que es harto más bonito que pisaverde.

Hay motes que, mirados con las delicadas lentes de las conveniencias sociales, son de lo más feo y vitando; pero no dejan de ser de lo más gracioso. Apunten los suscriptores y los redactores de la revista internacional Criptadia: Pedo-lobo, Pichorrín, Pijota, Pijorro, Cachurrín, La Cachorrona, Minguica, Picha-rota.

De carácter farisaico es un tal Servamandata; tan vivo de genio como Agonía y Cardenillo es Solimán. Parlanchín que menea sin cesar la sin hueso es Taravilla; un para poco es Tararo, y para menos Tararura. Muletilla ordinaria suya debía de ser ¡quién sabe!, cuando á otro le llamaron Quisabe, donde tenemos la etimología de quizás, antiguamente qui sab. ¡Por vida de! es otra muletilla que originó el mote Repor-vide, y sangre sosa debía de tener el llamado Sangracha y el Chanchan, y demasiado encendida el Sopetón y el Rabiau.

De un asiduo á los cultos del Corazón de Jesús es el apodo muy moderno Reinaré. Diminutivo de pito es Pitito, que los muchachos hacen con dos pedacitos de caña y un hilo para pitar ó echar pitidos.

De las patas hay motes gráficos: Patán, Pat-araña, Pato-lea, Patirraco, Paticas-cortas, Paticas-verdes, Patas-verdes. Del pelo y pelar, pelear: Pela-panes, Pelacho, Peladilla, Pela-morros, Pelucón, Chorreta, Chafarreta, Churumbela, Chirimbolo, Cherre, Churri-pample, Chirri, Chorche, Chorrio, Chirpi, Zarambote, Zamacuco, Zampas, Zaragata, son de origen euskérico.

Pintorescos son Esgarra-manzanos, Morrocuto, Tripota y, sobre toda ponderación, Tripa-triste, que se refiere al hambre.

Á las mujeres se les da el mote de sus maridos, mudándoles la terminación en a: Corazones es el mote de uno; á su mujer la llaman La Corazonas, y así La Cascorra de Cascorro, etc. Pero otras lo tienen propio: La Trona, La Mari, La Coronada, La Hurona, La Canóniga, La del ancho, La Gorriona, La Murilla, La Vinagre, La Pelos, La Gimia, La Ciela, La Ochava, La Perrandina, La Cachorrona, La Resalada, La Rico-pelo, La Colé, etc.