306. Año 1432. Fernán Pérez de Guzmán (1378?-1460?), señor de Batres, sobrino del Canciller Ayala y tío del Marqués de Santillana, fué hijo de Pedro Suárez de Guzmán y de doña Elvira de Ayala. Embajador en Aragón en tiempo de Enrique III, prometíase una gran carrera política. Salvó la vida á Pero Meléndez de Valdés, capitán de la mesnada del señor de Hita, en la batalla de la Higuera; pero en vez de serle recompensado, fué preso, y cayó en disfavor de Juan II. Declarado enemigo de don Álvaro de Luna y sospechoso por su cercano parentesco con el Arzobispo de Toledo don Gutierre Gómez, de los más fervorosos partidarios de los Infantes de Aragón, no podía vivir en aquella corte, donde sólo reinaban, según él, "cobdicia de alcanzar é ganar, engaños, malicias, poca verdad, cautelas, falsos sacramentos é contratos é otras muchas é diversas astucias é malas artes". Era, además, él mismo poco amigo de someterse á nadie, algo áspero de genio, recto en la justicia y aficionado á la lectura y al estudio. Por todo ello se retiró á los cincuenta y seis años de su edad á su señorío de Batres, de donde apenas volvió á salir, habiendo muerto, según se cree, á los ochenta y dos años de su edad.

Fué su consejero y maestro en la voluntaria soledad el obispo de Burgos don Alonso de Cartagena, con quien mantuvo larga correspondencia ascética, filosófica y literaria. Fué en los años de su mocedad aficionado á la poesía y alabado como poeta, aunque lo fué mediano, imitando á su tío el Canciller en la gravedad y en las moralidades, bien que no en el metro, pues empleó las formas cortas de su tiempo. Tampoco sobresalió por la fuerza de su imaginación. Hállanse, con todo, trozos y frases de peregrina fuerza sentenciosa en sus versos, que fueron los más de materia moral ó religiosa y llegaron hasta 13.000, de los cuales los mejores son las Coplas de vicios e virtudes, la lamentación por la muerte de Alonso de Cartagena († 1456) y los Loores de los claros varones de España, en 409 octavas de arte menor.

Pérez de Guzmán fué, ante todo, prosista. Su ingenio grave y sentencioso, parecido al de su tío el Canciller, halló en el trato de don Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, lo que más le cuadraba. Llamábale su Séneca, llamándose á sí propio Lucilio, y de hecho el dechado que más al justo venía á su natural era Séneca el moralista, el sentencioso, el grave, cuyas veces hacía á maravilla el famoso Obispo de Burgos. De aquí le vino á Pérez de Guzmán la ocurrencia de hacer traducir las Cartas de Séneca á Lucilio, aunque no del latín, sino de la versión toscana de Ricardo Pedro, ciudadano florentino. Patrocinó la versión de Salustio, de quien fué aficionadísimo, que á "ruego et afincamiento" suyo hizo su primo el arcediano de Toledo, Vasco de Guzmán. También compiló la Floresta de los Philosophos, colección de sentencias, la mayor parte sacadas de Séneca, inédita hasta 1904.

Pero la obra principal de Pérez de Guzmán es el Mar de istorias, dividida en tres partes. La primera trata "de los emperadores é de sus vidas é de los príncipes gentiles é católicos"; la segunda, "de los sanctos é sabios é de sus vidas é de los libros que ficieron"; la tercera, de "las semblanzas y obras de los excelentes reyes de España don Enrique III y don Juan el II y de los venerables prelados é notables caballeros que en los tiempos destos nobles Reyes fueron". En las dos primeras partes la materia está tomada de otras obras y sólo es suyo el estilo, de lo mejor del siglo xv por lo vivo, caudaloso y brillante, mayormente en las descripciones y retratos. La tercera parte es obra enteramente suya. Algo se le pegó el estilo de Salustio; pero sin leer á Tácito, tiene de Tácito.

Los vaivenes de la fortuna, los desengaños de la vida y el trato con don Alonso de Cartagena habían robustecido en Pérez de Guzmán aquel su natural, recto ya de suyo, honrado y severo, apasionado del bien y de la verdad, y aun habíale tantico amargado el desdén con que se veía menospreciado de los señores, él tan señor como el que más y como ninguno pagado del orgullo patricio de su sangre. Al poner, pues, los ojos en los poderosos de su tiempo para pintar sus semblanzas, los miró como miró á los del suyo el historiador Tácito, con la misma severidad de juicio, con la misma honradez y rectitud de ánimo, con el mismo espíritu aristocrático, y como Tácito los halló, hallólos Pérez de Guzmán. La misma bravía elocuencia brotó de sus pechos y pasó á sus plumas, empapada en hieles; con la misma penetración ahondaron en las almas y desmenuzaron sus fibras; con parecidos rasgos y recias pinceladas retrataron los personajes. Aunque no le llega á Tácito ni con mucho, es más de maravillar, cuanto no habiéndole leído, resultó un escritor que no deja de tener con él algún parecido. Es más brioso que Plutarco, menos crédulo y menos amigo de anecdotillas y no se le puede comparar en la erudición estupenda de aquel historiador griego, y sí solo en pintar retratos; pero en esto más se parece á Suetonio y en el tono á Tácito cuando habla de los malos, con un pesimismo sufrido y filosófico. La prosa castellana de Pérez de Guzmán es limpia y concisa, grave y bien domeñada.

307. En el testamento de Pero Suárez de Guzmán, en 9 de enero de 1381 (1419 de la era esp.), se habla de sus hijos menores Ferrando, María, Aldonza, y de su madre, Elvira Álvarez, ya difunta. De sólo esta fecha se saca que Fernán nació, lo más tarde, entre 1378 y 1380 (no sabemos si fué el mayor); y si su madre, según Amador de los Ríos (VI, págs. 212-214), murió al empezar el 1380, Fernán nacería, lo más tarde, entre 1377 y 1379. Pedro de Guzmán, hijo de Fernán, tomó posesión de los bienes del señorío el 29 de enero de 1461, y declaró que un su apoderado lo había hecho antes en su nombre. Fernán murió, pues, probablemente el 1460, y á lo menos tenía ochenta años.

Las Coplas sobre la muerte de don Alonso de Cartagena se hallan al fin del Tractado que se llama orõnal de fernand perez, Murcia, 1487. Las poesías más antiguas se hallan en el Cancionero de Baena y se remontan al reinado de Enrique III. "Fernán Pérez de Guzmán, mi tío, doto en toda buena doctrina, dice Santillana, ha compuesto muchas cosas metrificadas é entre las otras aquel epitafio de la sepoltura de mi Señor el Almirante don Diego Furtado, que comiença Ombre que vienes aqui de presente. Fizo muchos otros decires é cantigas de amores:" Fuera de los amorosos, requestas, etc., que trae el Cancionero de Baena, escribió "Proverbios de grandes sentencias, é otra obra assaz útil é bien compuesta de las Quatro Virtudes Cardinales", como dijo Santillana. Los Proverbios se publicaron por Ochoa en sus Rimas inéditas del siglo xv; pero están más correctos en el Cancionero que fué de Gallardo, y se componen de 102 coplas redondillas, con sentencias de Séneca y de la Biblia. La Coronación de las Quatro Virtudes, dedicada á Santillana, es obra algo mejor. Á Álvar García de Santa María dirigió Diversas virtudes e loores divinos ó Coplas de vicios y virtudes, fondo principal de la compilación hecha desde fines del siglo xv, con uno ú otro título, sobre todo el de Setecientas... exemplo de bien vivir, añadiendo la Confesión Rimada, los himnos, etc., hasta completar 700 estrofas, para remedar las Trescientas, de Juan de Mena. Véanse estas impresiones: Coplas, Sevilla, 1492; Las Setecientas... por las quales qualquier hombre puede tomar regla e doctrina y exemplo de bien bivir, Sevilla, 1506 y 1509; Las Sentencias, Lisboa, 1512; Las Setecientas, Sevilla, 1516 y 1527; Lisboa, 1541 y 1564. Últimamente, por Foulché-Delbosc, en el Cancionero castellano del siglo xv, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XIX, págs. 575-759. Los Proverbios y los Claros varones se imprimieron en las Rimas, inéditas, de Ochoa, París, 1844. Las poesías hállanse desparramadas en los Cancioneros del siglo xv, especialmente en los de Baena, Ixar, Gallardo, en tres de la Biblioteca Nacional de París, en el de Llavia (Zaragoza, 1490) y en el General del Castillo. Hay Cancioneros particulares de Fernán Pérez, como el de la biblioteca de los Duques de Gor, en Granada, escrito por Antón de Ferrera, criado del Conde de Alba (1452).

308. Las Epístolas de Séneca se publicaron en Zaragoza, 1496; Toledo, 1502 y 1510; Alcalá, 1529; Amberes, 1551. Están trasladadas de la versión italiana del florentino Ricardo Petri, hecha de la francesa.

El Mar de istorias se publicó por primera vez en Valladolid, 1512; Sevilla, 1527 y 1542; Valencia, 1531. La fuente principal de las dos primeras partes fué el Mare Historiarum, de Giovanni Colonna (nació el 1298). La tercera parte fué añadida por Galíndez á su edición de la Crónica de don Juan II, con el título de Generaciones y Semblanzas, con el cual ha corrido después como libro independiente. Generac. y sembl., Valladolid, 1512 (en el Mar de istor.); Logroño, 1516 (en la Crón. de Juan II); Valencia, 1531 (en el Mar de ist.); Sevilla, 1543 (en la Crón.); Pamplona, 1590 (en la Crón.) y 1591 (ibid.); Madrid, 1678 (en el Epítome de la Crón.); 1775 (en el Centón Epistolar); Valencia, 1779 (en la Crón.); Madrid, 1790 (en el Cent.); 1877 (en las Crónicas de los Reyes de Castilla); Mâcon, 1907 (Foulché-Delbosc). Prólogo: "Yo tomé esta invención de Guido de Colupna, aquel que trasladó la Historia Troyana de Griego en Latín, el qual en la primera parte escribió los gestos y obras de los Griegos y Troyanos"; pero Pérez de Guzmán, si se inspiró en esta obra, fué del todo original. Tampoco debió leer el Liber illustrium personarum ó Historia canonica et civilis, de Juan Gil de Zamora, en tiempos de Sancho IV, libro que se le parece: Pérez de Guzmán no debía de leer corrientemente el latín. R. Foulché-Delbosc ha publicado el Mar de Historias en la Revue Hispanique (1907).

Las Generaciones, semblanças y Obras, edic. R. Foulché-Delbosc, Mâcon, 1907; ed. E. de Llaguno Amírola, Madrid, 1775; Bibl. Aut. Esp., t. LXVIII. Consúltense: R. Foulché-Delbosc, Étude bibliographique sur Fernán Pérez de Guzmán, en la Revue Hispanique, 1907, t. XVI, págs. 26-55; M. Pelayo, Antología de poet. lír. cast., t. V, páginas l-lxxviii.