347. En el Cancionero de Baena hallamos los últimos ecos de la escuela galaico-portuguesa en Castilla y los primeros sones del arpa alegórica dantesca, que vaticinan la venida del Renacimiento italiano. Época de transición en los asuntos, en la manera, en el estilo, en el lenguaje y en la métrica. Nada hay, por consiguiente, de acabado y macizo en aquella cáfila de poetas que bulleron en la corte de casi cuatro reyes; pero se ve que una nueva aurora apunta, lo pulido se baraja con lo grosero, como las primeras luces batallan con las nieblas de la noche que se va. Abusan de la alegoría, como niños que no dejan de las manos los primeros días el juguete que acaban de regalarles; hacen, con todo, esfuerzos por elevar el pensamiento, por colorear y robustecer el estilo, por crear el lenguaje poético, por domeñar el nuevo metro. Si no lo consiguen del todo, no son menos loables sus esfuerzos. "Gracias á la influencia de Italia y también de la antigüedad latina, escribió Puymaigre (La Cour Littéraire, t. i, pág. 97), pudo la poesía española del siglo xv producir páginas como entonces no se escribían en Francia, muy alejada todavía de los modelos italianos y latinos: sólo un siglo después las mismas relaciones produjeron entre nosotros efectos análogos, pero menos brillantes".

Los metros del Cancionero pueden reducirse al endecasílabo, con acentuación sáfica, y á veces cojitranco, no sé si debida la cojera al amanuense; y al dodecasílabo de cuatro cadencias con cesura intermedia, dispuesto en estancias de ocho versos y comúnmente llamado metro de arte mayor ó verso de Juan de Mena, aunque ya lo había usado el canciller Ayala. No se sabe ni cómo ni cuándo nació ó entró en Castilla este segundo metro ni la estrofa. Tal vez es indígena y nació del trímetro yámbico senario, como dijo Nebrija, que también los llamó adónicos doblados. Aparecen por primera vez los versos de doce sílabas en las Cantigas; pero no las estancias de ocho versos:

"Por ende un miragre aquesta reyna
sancta fes muy grand á una mesquina".
(Cant. xxvi).

Las coplas de arte mayor, aunque no combinadas como después, se entrevén por primera vez en Hita (De la Pasión, copla 1049). Digo se entrevén, suponiendo interna la rima, que por estar bien manifiesta, yo he dividido en los verdaderos senarios ó adónicos doblados de Nebrija:

"Myércoles á terçia
El cuerpo de Xristo
Judea l' apreçia:
Es' ora fué visto
Quan poco lo preçia
Al tu Fijo quisto
Judas el que l' vendió, su discípulo traydor".

"La Poetrya é gaya sciencia, dice Baena en el prólogo, es una escriptura é composicion muy sotil é byen graciosa, é es dulce é muy agradable á todos los oponientes é rrespondientes della é componedores é oyentes, la qual sciencia es avida é rrecebida é alcanzada por gracia infusa del Señor Dios, que la da é la embya é influye en aquel ó aquellos que byen é sabia é sotyl é derechamente la saben fazer é ordenar é componer é limar é escandir é medir por sus pies é pausas é por sus consonantes é syllabas é acentos é por artes sotiles é de muy diversas singulares nombranzas, é aun assymismo es arte de tan elevado entendimiento é de tan sotil engeño, que la non puede aprender nin aver nin alcanzar nin saber byen nin como debe, salvo todo ome que sea de muy altas é sotiles invenciones é de muy elevada é pura discreción é de muy sano é derecho juycio é tal que haya visto é oydo é leydo muchos é diversos libros é escripturas é sepa de todos lenguajes é aun que aya cursado cortes de Reyes é con grandes señores é que aya visto é platicado muchos fechos del mundo é finalmente que sea noble fidalgo é cortés é mesurado é gentil é gracioso é polido é donoso é que tenga miel é azúcar é sal é ayre é donayre en su rrasonar é otrosy que sea amador é que siempre se prescie é se finja de ser enamorado, porque es opinion de muchos sabios que todo ome que sea enamorado, conviene á saber, que ame á quien deve é como deve é donde deve, afirman é disen que tal de todas buenas doctrinas es dotado". Aquí está el criterio de la poesía de aquel tiempo y de los poetas del Cancionero: poesía cortesana de amores cortesanos hecha sutil y cortesanamente por cortesanos polidos, algo leídos y mejor apuestos. El Cancionero de Baena es de un valor que no tiene precio, no por las poesías, que pocas veces son otra cosa que versificaciones, sino porque nos pinta la sociedad literaria y cortesana de casi cuatro reinados, la historia interna en gran parte del siglo xv. Es un rico monumento histórico y filológico, más bien que poético.

348. El original del Libro de Trovas, presentado por Baena á don Juan se conservaba todavía en la Cámara Real de la Reina Católica, según consta por el inventario de sus libros. La copia única que dura la examinó en El Escorial Rodríguez de Castro; sacada para los trabajos de una comisión literaria que entendía en continuar la colección de Tomás Antonio Sánchez, fué vendida por los herederos de José Antonio Conde, uno de los de la Junta, y adquirióla en subasta en Londres la Biblioteca Nacional de París en 1.140 francos; allí sigue clamando por su dueño. Ed. P. J. Pidal, Madrid, 1851, sacada de las copias de Eugenio de Ochoa sobre todo, con muchas faltas, y Glosario en que trabajó Pascual de Gayangos, é Introducción de Pidal; F. Michel, Leipzig, 1860, 2 vols., sin consultar el manuscrito de París. Consúltense los estudios de Pidal en su edición; Leopoldo A. de Cueto, Revue de Deux Mondes, 15 mayo 1853; Milá y Fontanals, Opúsculos literarios, t. I; Fernando J. Wolf, Studien; José Amador de los Ríos, Hist. de la Liter. Esp., t. V; Puymaigre, La Cour Littéraire de don Juan II, t. I: M. Pelayo. Antología de Poet. lír. castell., t. IV, págs. 38-45.

349. Garci Fernández de Gerena. Consúltese: L. Dolfuss, Études sur le moyen âge espagnol, París, 1894, págs. 287-309.

Francisco Imperial. Consúltense: P. Savj-López, Un imitatore spagnuolo di Dante nel' 400, en Giornale Dantesco (1896), t. III, págs. 465-469; M. Chaves, Micer Francisco Imperial: apuntes bio-bibliográficos, Sevilla, 1899; R. Sanvisenti, I primi influssi di Dante, del Petrarca e del Boccaccio sulla Letteratura spagnuola, Milano, 1902.

Macías. Poesías, ed. H. A. Rennert, en Μacias, o Namorado, a Galician trobador, Philadelphia, 1900; Cancioneiro Gallego-Castelhano, ed. H. R. Lang, New-York-London, 1902. Consúltese: M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. IV, págs. lvii-lxii.