372. Año 1456. Alfonso de Palencia (1423-1492), sirvió al obispo de Burgos, Alonso de Cartagena; después, varios años, en Italia, al cardenal Bessarion (1403?-1472). Protegido primero por Enrique IV, se pasó luego al bando opuesto, encarnizándose en sus antiguos amigos. No conoció el griego; pero fué consumado latino y Enrique IV le nombró su cronista y Secretario de cartas latinas en 1456, sucediendo en este cargo á Juan de Mena.
Escribió en latín el año de 1456, aunque la nota final diga erradamente 1457, y tradujo luego al castellano La guerra campal de los perros contra los lobos, alegoría satírica, probablemente, de las luchas civiles de aquel tiempo. En 1459 el Tratado de la perfección del Triunfo militar, también alegórico, aunque mezclando otras cosas. En 1490 publicó el primer Diccionario latino-castellano, Universal vocabulario en latín e en romance collegido por el cronista Alfonso de Palenzia, Sevilla. En 1491 tradujo del latín á Plutarco, Varones ilustres de Plutarco, y en 1492 á Josefo, Josefo, de Bello Judaico, Sevilla, 1492, 1522; corregido por Erasmo. En latín escribió Gesta hispaniensia ex annalibus suorum dierum, que abraza de 1440 á 1474 y ha publicado Paz y Meliá, traduciéndolas al castellano juntamente con un relato de la guerra de Granada, que abraza del 1480 al 1489, no pudiendo acabarlo por haberle tomado la muerte en marzo de 1492. Opus Synonimorum, acabado en 1472.
Como historiador, Alfonso de Palencia es parcial, hasta sacar sangre á los del bando contrario con su acerada pluma. Corre otra historia de aquel tiempo en castellano, escrita por uno de la misma bandería de Alfonso de Palencia y pinta los acontecimientos de una tan parecida manera, que se sospecha si la escribiría él mismo. Fué de ingenio observador y perspicaz, escribió el castellano con brío y empuje; pero todavía latiniza como los demás sus contemporáneos, aunque la mordacidad sincera le haga sacar del romance más vivos chispazos que á otros.
Juan de Olid es el autor probable de la Relacion de fechos del condestable Miguel Lucas de Iranzo, que se ha atribuido también á Diego Gómez y á Pedro de Escavias. Tiene buenas pinturas de costumbres.
373. Alfonso de Palencia. Dos tratados, ed. A. M. Fabié, en Libros de antaño, t. V; Crónica de Enrique IV, trad. española de A. Paz y Meliá, Madrid, 1904-1912, 5 vols. publicados. Consúltense: W. L. Holland, Zur Geschichte Castiliens, Bruchstücke aus der Chronik des Alonso de Palencia, Tübingen, 1850; G. Cirot, Les Décades d'Alfonso de Palencia, la Chronique castillane de Henri IV attribuée à Palencia, en Bulletin Hispanique (1909), t. XI, págs. 425-437.
Crónica del Condestable Miguel Lucas de Iranzo. Ed. P. de Gayangos, en Memorial histórico español, Madrid, 1855, t. VIII.
Don Gómez Manrique.
(Monasterio de Fres-del Val).
374. Αño 1458. Gómez Manrique (1412?-1490?), poeta, orador político, caballero leal y esforzado y personaje de tanta cuenta en la historia de su tiempo, que de sus hechos están llenas las crónicas de Enrique IV y de los Reyes Católicos. Nació en Amusco, de tierra de Campos, siendo quinto hijo del adelantado mayor del reino de León don Pedro Manrique y de doña Leonor de Castilla, nieta de Enrique II y camarera mayor de la reina doña María, que, viuda en 1446, vivió en Calabazanos desde entonces, para cuyo convento compuso su hijo la Representación del nacimiento de Nuestro Señor. De genio blando y conciliador, fué elegido árbitro en muchos casos, aunque por su misma docilidad siguió á su hermano mayor el conde de Paredes, don Rodrigo, penúltimo maestre de Santiago, en las empresas guerreras, en que fué vencedor veinticuatro veces. Púsose con todos los de su casa de parte de los Infantes de Aragón y entre los adversarios de don Álvaro de Luna: fué herido en Maqueda en 1441 entre los sitiadores y asistió al asalto de Cuenca en 1449. Fundóle su madre, en el testamento otorgado en 1440, un mayorazgo. Con todos los Manriques se puso del bando opuesto á Enrique IV y tomó la voz del infante don Alonso y luego de doña Isabel, asistiendo al juramento de los Toros de Guisando en 1468 y prestando el suyo, en sus manos, en Cervera, don Fernando, escoltándole hasta Dueñas y recibiendo en sus manos el pleito homenaje de los príncipes Fernando é Isabel en Valladolid, el 1469, siendo fiadores el Arzobispo de Toledo y el Almirante. Fué elegido por don Fernando para ir á desafiar en Toro, año de 1475, al Rey de Portugal y nombrado Corregidor de Toledo y defensor del Alcázar, puertas y puente contra el turbulento arzobispo Carrillo, en que se portó como bueno y desbarató con su elocuencia y cuidado las tramas del Arzobispo, que tuvo que rendirse á los Reyes. Defendió á los judíos y reedificó el puente de Alcántara en 1484 y las Casas Consistoriales, muriendo en aquel regimiento probablemente en 1490, fecha de su testamento, en el que ordenó le sepultasen en el monasterio de Santa Clara de Calabazanos. Preciábase más de las armas que de las letras, aunque tuvo gran facilidad en versificar y afición á los estudios, con no menor modestia que aprovechamiento. Consérvanse 108 composiciones de discreteos amorosos, preguntas ó "requestas", al uso de la antigua escuela galaico-portuguesa; de felicitaciones ó "estrenas" y "aguilandos"; jocosas ó de burlas y son las más ligeras. Pero son mejores las morales y graves, sentenciosas y políticas, como las de Santillana y Mena, á veces alegóricas, como la conocida de El Planto de las Virtudes e Poesía, por el Magnífico señor don Íñigo López de Mendoza, que dedicó á la muerte del primero el año 1458. Su mejor obra acaso sean los Consejos á Diego Arias de Ávila, favorito de Enrique IV, cuya imitación en las famosas Coplas de su sobrino Jorge Manrique no puede desconocerse, tanto en los pensamientos cuanto en el metro. Sus contemporáneos preferían las Coplas del mal gobierno de Toledo ó Exclamación e querella de la Gobernación, glosadas por Pedro Díaz de Toledo (Cancionero de Góm. Manr., t. II, pág. 230). Antes de 1478 dirigió á los Reyes Católicos un largo doctrinal de buen gobierno, sencillo y elegante. La Prosecución continúa las Coplas de los siete pecados mortales, de Juan de Mena.