380. Como Fazio, erudito italiano, dirigió su libro á Alfonso VI de Aragón, hijo natural de su antiguo protector Alfonso V, dirigió el suyo Lucena á "su celsitud cesarea de Enrique IV de Castilla". Los críticos alaban "lo acabado de la forma, más bien que el fondo" (Fitzmaurice-Kelly), "la recherche d'une élégance et d'une noblesse toute classique est sensible dans ce dialogue" (E. Mérimée). Cicerón ponía en elegante latín sus diálogos, huyendo de todo helenismo; Lucena afecta latinismos, huyendo de la elegancia de su propio idioma, que la hubiera hallado, como el autor del Corbacho, si como él la hubiera buscado donde estaba, que es en el habla popular. Lucena no es más que un renacentista, ciego imitador, que cree que la elegancia del castellano consiste en latinizarlo.
Juan de Lucena. Libro de Vida beata, ed. A. Paz y Meliá, en Opúsculos literarios de los siglos xiv á xvi, Soc. de Biblióf. Españoles, 1892, págs. 209-220.
381. Entre 1465 y 1473 salió el libelo político y personal intitulado Coplas del Provincial, por consistir en la alegoría de un Provincial, que llegado al convento pasa revista á los frailes y los halla á todos que no hay por dónde cogerlos, esto es, á los cortesanos todos, encubiertos debajo de nombres más ó menos transparentes. Groseras, soeces, son las más de las 149 coplas; pero algo de bueno yace en el fondo del cenagal, la sinceridad de la obra, la verdad, siquiera peque de mordacidad y de mal gusto. No es poco asome entre tanta poesía hechiza y huera del reinado anterior, una punta de naturalidad, fundamento único de todo verdadero arte.
Tan natural, aunque de mucho mayor gusto, son las Coplas de Mingo Revulgo, alegórico diálogo en dialecto rústico sayagués ó de Salamanca, que satiriza veladamente la misma época, pero principalmente al mismo Rey y á don Beltrán de la Cueva. Su oscuridad necesitó pronto de comentario ó glosa, que la hicieron, entre otros, Hernando del Pulgar, Juan Martínez de Barros, vecino de Madrid y natural del Real de Manzanares, y otro autor anónimo (Bibl. Gallardo). Desconócese el autor de estas Coplas, como el de las anteriores.
382. En la copla 4.ª de las del Provincial "fray Duque de Alburquerque" es Beltrán de la Cueva, y el título no lo hubo antes de 1465; en la 5.ª se supone vivo Miguel Lucas de Iranzo, "conde sin condado", que fué asesinado el 22 de marzo de 1473. Se han atribuido las Coplas á Rodrigo de Cota, á Antón de Montoro, á Hernando del Pulgar, á Diego de Acuña, á quien se atribuye también la continuación de ellas. El manuscrito de la Academia de la Historia lo achaca á varios á la vez. Ello es que el Provincial dió "en la mitad del fiel", como dijo Alonso de Palencia en sus Décadas latinas, y de hecho los últimos nueve años del reinado de don Enrique IV no desdicen gran cosa de su retrato.
Sobre las Coplas de Mingo Revulgo léase lo que dice Hernando del Pulgar en su glosa: "La intención de esta obra fué fingir un Profeta ó adivino, en figura de pastor, llamado Gil Arribato, el cual preguntaba al pueblo (que está figurado por otro pastor, llamado Mingo Revulgo) que cómo estaba, porque le veía en mala disposición. Y esta pregunta se contiene en la primera y segunda copla. El pueblo (que se llama Revulgo) responde que padece infortunio, porque tiene un pastor, que, dejada la guarda del ganado, se va tras sus deleites y apetitos; y esto se contiene en las siete coplas siguientes, desde la tercera hasta la décima. En las cuatro coplas que se siguen muestra cómo están perdidas las cuatro virtudes cardinales, conviene á saber: Justicia, Fortaleza, Prudencia y Temperancia, figuradas por cuatro perras que guardan el ganado. En las dos coplas siguientes, desde la catorce hasta la diez y seis, muestra cómo perdidas ó enflaquecidas estas cuatro perras, entran los lobos al ganado y lo destruyen. En las otras dos siguientes, que son diez y siete y diez y ocho, concluye los males que generalmente padece todo el pueblo. Y de aquí adelante el pastor Arribato replica, y dice que la mala disposición del pueblo no proviene todo de la negligencia del pastor, mas procede de su mala condición. Dándole á entender que por sus pecados tiene pastor defectuoso, y que si reynase en el pueblo Fe, Esperanza y Caridad, que son las tres virtudes teologales, no padecería los males que tiene... Después... muestra algunas señales, por donde anuncia que han de venir turbaciones en el pueblo, las cuales... declara que serán guerra y hambre y mortandad... Le amenaza y amonesta que haga oración y confesión, y satisfacción, y que haga contrición, para excusar los males que le están aparejados... En la última y primera alaba la vida mediana, porque es más segura, y en treinta y dos coplas concluye todo el tratado".
Coplas del Provincial. Ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hispanique (1898), t. V, págs. 255-266. Consúltese: R. Foulché-Delbosc, Notes sur les Coplas del Provincial, en Revue Hispanique (1899), t. VI, páginas 417-446.
Coplas de Mingo Revulgo, ed. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. III, págs. 5-20.
La glosa de Juan Martínez fué compuesta el 1564; la de Hernando del Pulgar salió con la edición más antigua de las Coplas, y se conserva de ella un ejemplar en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Mariana atribuyó las Coplas de Mingo Revulgo al glosador Pulgar (Hist. Esp., 23, 17), y siguióle Sarmiento (Memor. para la Hist. de la poesía, número 872); pero no es bastante la razón que dan de haberlas él glosado. Consúltese: Revue Hispanique, t. V, págs. 255-266 y t. VI, págs. 417-446, donde se publican dos Comentarios y una imitación del siglo xvi: Coplas del Provincial segundo, por don Diego de Acuña, hermano del poeta vallisoletano don Hernando de Acuña.
383. Año 1467. Martín García, aragonés, tenía probablemente hecha su traducción del Catón en 1467 y no fué á residir á Aragón hasta el 1480; su impresión en Zaragoza es probable y debió hacerse á fines del siglo xv ó comienzos del xvi. (Bibliogr. zaragozana del siglo xv, pág. 183).