Don Juan de Moles Margarit, cardenal, obispo de Gerona, llamado El Gerundense (1404-1484), escribió en los cuatro últimos años de su vida Paralipomenon Hispaniae libri X, obra de mucha erudición sobre antigüedades españolas, que publicó el hijo de Nebrija con otras de don Rodrigo Toledano, la Anacephalaeosis, de Alfonso de Cartagena, etc., en Granada, 1545. Corona Regum ó De Regis officio atque optimo imperio (Ms. de El Escorial). Vid. P. Fidel Fita: El Gerundense y la España primitiva (Discurso; Madrid, 1879).

411. Año 1482. Mosén Diego de Valera (1412-1487), probablemente hijo ó nieto de Juan Fernández de Valera, regidor de Cuenca y criado de la casa de don Enrique de Villena, que le dedicó algunas de sus obras, como la Consolatoria; no poseía más que "un arnés y un pobre caballo". Desde la edad de quince años se crió en palacio entre los donceles de don Juan II y del príncipe don Enrique, asistió (1431) á la campaña de la Vega de Granada y á la batalla de la Higuera, al sitio de Huelma (1435), al pie de cuyos muros fué armado caballero por el frontero de Jaén, Fernán Álvarez, señor de Valdecorneja; salió de España (1437), asistiendo al sitio de Montreal con Carlos VII, de Francia, y queriéndole asalariar Alberto en la guerra civil que en Bohemia traía con los husitas ó tabaritas ó calixtinos, respondióle que "no era allí venido á ganar sueldo, más á le servir en aquella guerra como cada uno de los continos de su casa". Señalóse en ella con otros españoles y sobre ellos en la cortesía caballeresca y patriótica, como cuando, cenando con el rey Alberto, osó decir el conde Roberto de Sailly, sobrino del Emperador, que el Rey de Castilla no podía usar armas reales por haberlas perdido don Juan i en Aljubarrota, como lo probaba la bandera que guardaban los portugueses en el monasterio de Batalha, pues de hinojos y pedida licencia al Rey, dijo que había dos géneros de armas, "de linaje e de dignidad", y que éstas sólo con la dignidad real podían perderse, ofreciendo sustentarlo en campo abierto, y el Rey dióle la razón añadiendo que no sólo merecía nombre de caballero sino de doctor, y desde allí le regaló y honró, y al volverse á Castilla le dió la Orden del Dragón de Hungría, la del Tusón ó Tusinique de Bohemia y la del Águila Blanca de Austria, con más 200 ducados de acostamiento para el viaje y una carta para el Rey de Castilla, el cual le dió de su parte el collar de la Orden de la Escama, el yelmo del torneo, cien doblas de oro y el dictado de Mosén. Ofrecióse á romper una lanza en el paso honroso del árbol de Carlomagno, defendido por Pedro de Beaufremont, señor de Charny, junto á Dijón, y rompióla con Tibaldo, señor de Rougemont, y con Jacques de Chalaux, señor de Amavila, saliendo de entrambos vencedor con gran honra y prez, regalándole el Duque 12 tazas y dos jervillas de plata del peso de 50 marcos. Fué enviado con misiones diplomáticas al rey de Francia, Carlos VII. Famosa es la carta que exhortando á la paz escribió desde Segovia en 1441 al Rey, estando al servicio del príncipe don Enrique, llena de gravedad y cortesía, libertad y modestia, como todas las que después escribió, de las cuales la más celebrada es la de 1448. Asistió como Procurador por Cuenca á las Cortes de Valladolid (1448), donde llevó con entereza la contraria á la propuesta del Rey, y concesión de los demás, contra los enemigos de don Álvaro de Luna, y luego escribió al Rey á Tordesillas con mayor fuego y hasta descomedimiento, de lo cual sacó dejar enojado al Rey y tomarle á su servicio el conde de Plasencia, don Pedro Destúñiga, vengándose de don Álvaro, de quien estaba quejoso, ayudando á la conjura que le despeñó de su valimiento y le llevó al cadalso, y aun dicen que redactando la carta del Rey á las ciudades y señoríos del desgraciado Condestable. De la corte de Enrique IV, no obstante su cargo de maestresala, vivió alejado, como se ve por la carta que siendo Corregidor de Palencia escribió en 1462 al Rey, denunciando "los fechos tocantes á la guerra y gobernación de sus reinos", y con esto abandonó del todo su servicio, arrimándose á los Estúñigas y luego á la casa de Niebla, cuando don Pedro de Estúñiga casó con doña Teresa de Guzmán, hija del Duque de Medinasidonia, viviendo deste entonces en Andalucía, en Sevilla y en el Puerto de Santa María, donde fecha casi todas sus últimas cartas á los Reyes Católicos, aconsejándoles con una libertad que maravillosamente casaba con la modestia y cortesía. La última es del año 1486, y ya nada volvemos á saber de él. Sus 27 Epístolas enviadas en diversos tiempos é á diversas personas, encierran discretísimos consejos, sana doctrina y honda política y cortesana; el estilo y lenguaje, de lo mejor que se escribió en prosa en el siglo xv. Nada hay en ellas de los latinismos y extravagancias de Villena, Santillana y Lucena; es de la escuela de Fernán Pérez de Guzmán y de Hernando del Pulgar. El Memorial de diversas hazañas ó Crónica de Enrique IV, está tomado de las Décadas latinas de Alonso de Palencia. Publicóse el Memorial por Cayetano Rosell y por vez primera en el tomo III de Crónicas de los Reyes de Castilla. (Bibl. Rivadeneyra). Pero su mejor obra histórica es la Corónica de España ó Corónica Abreviada ó Valeriana, dirigida á la Reina Católica é impresa en Sevilla el año 1482; Tolosa de Francia, 1489; Zaragoza, 1493; Salamanca, 1495, 1499, 1500. Al final de la Corónica Abreviada dice "que la acabó en el Puerto de Santa María la víspera de San Juan de 1482, á los sesenta y nueve años de su edad". Merece reimprimirse, pues fué obra de donde en el siglo xvi tomaron muchas cosas los entendidos. Fué la primera Crónica general que se imprimió, sacada de la segunda Crónica general, ó sea la de 1344, pues la primera de Alfonso X era tan desconocida entonces como hasta poco ha, y además añadida con otras patrañas de otros libros, que todas las aceptó sin crítica alguna. Cuanto al reinado de don Juan II, todo es de su cosecha, pues la Reina no le dejó leer la Crónica que ya tenía en su cámara. Escribió además la Genealogía de los reyes de Francia, tomada de la Crónica Martiniana; un breve tratado sobre los Orígenes de Roma y Troya, otro Tratado de los linajes nobles de España, y algún otro opúsculo de asunto genealógico, inéditos hasta hoy.

Imprimióse el célebre Tratado de las armas ó de los rieptos é desafíos, dos veces por lo menos, sin año ni lugar señalado, y es un elegante doctrinario de las leyes caballerescas de Europa. También se imprimieron el de las Preeminencias y cargos de los Oficiales de armas y el Ceremonial de Príncipes. Se le atribuye la traducción del Árbol de las batallas, libro francés de Honorato Bonet.

Entre los doctrinales de moral ó política, son de notar el de la Providencia contra Fortuna, muchas veces impreso al final de los Proverbios de Santillana, Sevilla, 1494; el Breviloquio de Virtudes, el Doctrinal de Príncipes, inédito; la Exhortación á la paz, la Defensa de virtuosas mujeres y el Espejo de verdadera nobleza. Hay coplas suyas en los Cancioneros, pero son malas.

Es, en suma, Diego de Valera, el mejor prosista que hubo hasta él, el lenguaje llano y natural, sin la menor afectación, fluido y ameno, brioso y apasionado á veces, siempre noble y sincero.

412. Diego de Valera. Epístolas... con otros cinco tratados del mismo autor, ed. J. A. de Balenchana, Soc. de Biblióf. Españoles, 1878; Memorial de diversas hazañas, Bibl. de Aut. Esp., t. LXX. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. V, páginas ccxxvi-cclvi; G. Cirot, Les histoires générales d'Espagne entre Alphonse X et Philippe II (1284-1556), Bordeaux, 1905, págs. 40-44, y Bulletin Hispanique (1900), t. XI, pág. 447.

413. En 1482 el Doctor Pero Díaz de Toledo publicó los Proverbios de Séneca con la glosa, Zamora; Zaragoza, 1491; Sevilla, 1495, 1500; Toledo, 1500; Sevilla, 1512, 1528, 1535; Amberes, 1552; Medina, 1552, 1555. Sábese que no son proverbios de Séneca, sino que están tomados de la Formula vitae honestae de San Martín de Braga, como ya lo advirtieron el Petrarca y Floranes, y provienen de los del mismo Publilio Siro, del tiempo de César y Augusto. También: Proverbios del Marqués de Santillana, glossados por el doctor Pedro Díaz de Toledo, Amberes, 1552, juntamente con los anteriores de Séneca.

En 1482 el andaluz Bartolomé Ramos de Pareja publicó De Música, obra que renovó la música con su teoría del temperamento.

En 1483 y 1489 se publicó El confesonario, juntamente con el Arte de bien morir, Zaragoza. Acaso es el mismo libro siguiente: Tractado del confessor, Zaragoza, 1490 y 1492: es traducción del libro de San Antonino de Florencia (Bibliogr. zarag. del siglo xv). No sé si es la misma obra que, anónima y de 1490, lleva por título Un tratado breve de confesión, copilado por un Reverendo maestro en sancta theologia, Valladolid, 1492. Después salió La summa de confession llamada defecerunt de fray Anthonino arçobispo de florençia del orden de los predicadores. En romançe, Zaragoza, 1496, 1497 y 1498?, 1520 (Bibl. zarag. siglo xv); Sevilla, 1492, 1503. Arte para bien confesar, Zaragoza, 1510, por un fraile jerónimo; Burgos, 1526; Alcalá, 1532; Burgos, 1558; Zaragoza, 1564. Hay quien dice que el autor fué el doctor don Pedro Fernández. (Véase lo que se dice en el número siguiente 414).

414. Año 1483. Rodrigo Fernández de Santaella ó Maese Rodrigo (1444-1509) nació en Carmona, alcanzó en Bolonia los títulos de maestro en Artes y en Teología y vivió en Roma durante los pontificados de Sixto IV é Inocencio III; vuelto á España, fué protonotario apostólico y canónigo de Sevilla, donde fomentó los estudios de Derecho canónico, tanto, que llamaron Colegio de Maese Rodrigo al de Santa María de Jesús, donde se hacían; fué además confesor de los Reyes Católicos, y falleció en 1509, á los sesenta y cuatro años de edad, de modo que nació en 1444 ó 1445. Véase Joaquín Hazañas, Maese Rodrigo, 1444-1509; Sevilla, 1909. En 1483 y 1489 se publicó el Arte de bien morir, juntamente con El confesonario, Zaragoza (Bibliogr. zarag. del siglo xv). En la librería de Fernando Colón había un Arte de bien morir ("Costó en Sevilla 14 maravedís") y debe ser el de Santaella. Vocabularium ecclesiasticum, Sevilla, 1499, 1515; Zaragoza, 1523; Alcalá, 1527; Sevilla, 1529; Alcalá, 1529; Zaragoza, 1530, 1538, 1540, 1546, 1549; Sevilla, 1550; Toledo, 1559; Salamanca, 1561; Alcalá, 1572. Manual de doctrina necesaria al visitador y á los clérigos, Sevilla, 1502. Libro de Marco Polo veneciano y de las cosas que vido en las partes orientales, traducido de latín, Sevilla, 1502; Salamanca, 1518; Logroño, 1529. Tratado de la inmortalidad del alma, Sevilla, 1503. Sermones de San Bernardo traducidos, Logroño, 1511 y 1529. Del modo de bien vivir en la religión cristiana, Salamanca, 1515. Cosmographia introductoria en el libro de Marco Paulo Véneto, Sevilla, 1518; Logroño, 1529. Ms.: De ignotis arborum atque animalium apud Indos speciebus et de moribus Indorum. Dialogus contra Impugnatorem coelibatus et castitatis. Lectiones sanctorum per totius anni circulum, Sevilla, 1503.