En 1491 se publicó Flor de Virtudes, obra de Cherubino da Spoleto, según se cree comúnmente, traducida no se sabe por quién, Zaragoza (Bibliogr. Zarag. del siglo xv). Otra edición sin pie de imprenta, de Zaragoza, probablemente de 1499; Toledo, 1502; Sevilla, 1534.
En 1491 se editó el Targum de Onkelos, en Portugal. De la misma época son los comentarios literal y cabalístico de Rabí Abraham Sabah al Pentateuco (Ramillete de Mirra), al Cantar de los Cantares, etc.
Diego Deza (1444-1523), dominico, catedrático de Teología en Salamanca, obispo de Zamora, Salamanca, Palencia y Jaén; arzobispo de Sevilla y Toledo, amigo y defensor de Colón en la junta de Salamanca, preceptor del príncipe don Juan, inquisidor general (1499-1506). Defensiones ab impugnationibus magistri Nicolai de Lira..., Sevilla, 1491; Medina, 1517. Statuta seu instructiones... a variis sacri tribunalis ministris observandae, Sevilla, 1500. Statuta alia a ministris sacri tribunalis celebranda, Medina, 1504. Synodus ab ipso Hispali celebrata, Sevilla, 1512, Novarum deffensionum doctrinae Angelici doctoris beati Thomae de Aquino super quatuor sententiarum quaestiones, Medina, 1517. Inéditas: La exposición del Padrenuestro, Monatessaron y Super orationem dominicam. Contra Llorente le defendió M. Pelayo, Heterodoxos, ts. II y III. Véase J. Echard, Scriptores Ordinis Praedicatorum, 1719-1721. A. Cotarelo: Fray Diego Deza, Madrid, 1904.
433. Año 1492. Juan del Enzina (1469-1529) nació en el lugar llamado La Encina, cerca de Salamanca, donde estudió con Antonio de Lebrixa las Humanidades. La mayor parte de las obras de su Cancionero, las bucólicas y las ocho de la primera edición, "fueron hechas desde los catorce años hasta los veinte y cinco" (Dedicatoria á los Reyes Católicos). Entró muy joven como músico al servicio del duque de Alba don Fadrique Álvarez de Toledo, en 1492, fecha de su imitación de las églogas de Virgilio. En 1496 publicóse el Cancionero, cuyas ocho piezas dramáticas fueron representadas por aquel entonces dentro de casa de su señor, tomando parte el poeta, y con la música y letra de los villancicos que componía para solazarle y se hallan en el Cancionero musical de la biblioteca de Palacio, descifrado é ilustrado por Barbieri. En la edición de 1509 llegaron los dramas á 12. Pretendió en balde en 1498 la plaza de Chantre de la catedral de Salamanca, y en 1502 se hallaba en Roma, de donde volvió á Salamanca con un beneficio en aquella ciudad, concedido por Alejandro VI y habiendo compuesto en Roma la Égloga de Plácida y Victoriano y representado allí otras de sus obras. En 1509 se le dió posesión de un arcedianazgo y de una canonjía en Málaga, donde, por seguir sin ordenarse, sus émulos lograron excluirle algún tiempo del Cabildo y reducirle á la mitad su prebenda, aunque era tan estimado que llevó la representación del Cabildo en el Concilio Provincial de Sevilla de 1512 y logró permiso para ir á Roma, donde estuvo en aquel año y en el de 1514 hasta la primavera de 1516, siempre apoyado allí y en España por el Papa León X, que le nombró Prior de León en 1519. Tenía cincuenta años y mudado de mundano y frívolo en otro hombre, para prepararse al sacerdocio, peregrinó á los Santos Lugares, saliendo de Roma en la primavera de aquel año, embarcándose para Venecia en Ancona, y de allí para Jafa, diciendo su primera misa en el Monte Sión. Vuelto á Roma en 1521 publicó su viaje con título de la Trivagia, de ningún valor literario, la última obra que dió á luz.
434. Nació en 1469, ya que tenía cincuenta años cumplidos al ir á Jerusalén el 1519, según él dice en la Trivagia: "Los años cincuenta de mi edad cumplidos... | terciado ya el año de los diez y nueve, | después de los mil y quinientos encima". Gil González Dávila, Histor. de las antigu. de la ciud. de Salamanca, 1602, pág. 576, dice que murió en 1534, añadiendo que fué enterrado en la catedral y que se le erigió un monumento. Sobre su patria, Encina, Gallardo se fundó en un villancico suyo: "¿Es quiza vecina | de allá, de tu tierra? | —Yo soy del Encina, | y ella es de la sierra". El mismo poeta distingue su nacimiento de su crianza: "Aunque sós destos casares, | de aquesta silvestre Encina, | tu sabras dar melecina | á mis cuitas y pesares, | pues allá con escolares | ha sido siempre tu crio" (en Salamanca). Por el Pleito del Manto pudiera acaso sacarse que fué su padre Pedro Torrellas el versificador enemigo de las mujeres. La doctrina métrica de su Arte de la poesía castellana es la de la Gramática Castellana de Nebrija, el cual publicó el Arte latino en 1481, época en que Enzina debía estudiar en Salamanca. De su vida estudiantil da muestras en el Auto del Repelón; del gusto humanístico, en las Bucólicas. Debió recomendarle al de Alba su hermano don Gutierre, cancelario de la Universidad de Salamanca, cuando allí estudiaba Enzina. Que entró como familiar en el castillo de Alba de Tormes en 1492 se saca de una égloga de Navidad, aquel año representada, en la que se muestra "muy alegre é ufano, porque sus señorias le habían ya recebido por suyo". Otra fué representada delante del príncipe don Juan, á quien dedicó las Bucólicas, y al morir, en 1497, compuso la Tragedia trovada, poema en coplas de arte mayor. Su pretensión á la chantría se ve en la égloga de las grandes lluvias, y acaso por eso quiso buscar fortuna en Italia, donde en tiempo de León x fué acaso cantor de la capilla pontificia y allí compuso, según dice Valdés, la Égloga de Plácida y Victoriano, que Juan de Valdés prefería á todas sus demás obras, quién sabe si por lo que imitó de la Vigilia de la enamorada muerte, de Garci Sánchez de Badajoz, principal razón que tuvo probablemente el Santo Oficio para poner la Égloga en su Índice, aunque había sido representada en 1513 en Roma en casa del Cardenal de Arborea, "donde se habia recitado en español una comedia de Juan de la Enzina", asistiendo á ella "più puttane spagnuole che uomini italiani", como se lee en curioso documento italiano. Qué personajes asistieran á tal orgía se ve por los que asistieron al banquete que, escribe Stazio Gadio al Marqués de Mantua, había dado el Cardenal, su primo, siendo comensales el Cardenal de Aragón, el cardenal Sauli, el cardenal Cornaro, el marquesito Federico Gonzaga, algunos obispos, caballeros y "la cortesana Albina". (A. Graf, Attraverso il Cinquecento, Torino, 1888, págs. 264-265, refiriéndose á la carta publicada por Luzio en su Memoria sobre Federico Gonzaga ostaggio alla corte di Giulio II, en el Arc. della R. Società Romana di storia patria). La Égloga debió, pues, escribirse para esta fiesta, en los primeros días de agosto de 1513. El Cardenal de Aragón le alcanzaría el beneficio ó ración de la catedral de Salamanca, que el Papa Alejandro VI le concedió el 15 de septiembre de 1502, según documento del archivo de la Iglesia de Salamanca, comunicado en 1867 á Manuel Cañete. En la bula se le llama "Clérigo salmantino, Bachiller, familiar de S. S. y residente en la curia romana". Rafael Mitjana nos ha dado noticias de su vida en Málaga, que pueden verse extractadas en M. Pelayo, Antología de poetas lír. cast., t. VII, págs. xi-xii. En 1514 sacó bulas del papa León X "sobre la diligencia de su ausencia, para que estando fuera de su iglesia, en corte de Roma, por suya propria cabsa ó ajena, no pudiese ser privado, molestado ny perturbado, no obstante la institucion, ereccion ó estatutos de la dicha iglesia" (de Málaga). Al volver á España en mayo de 1516 recibió una carta en que el Obispo de Málaga don Diego Ramírez de Villaescusa, presidente que había sido de la Chancillería de Valladolid y á la sazón capellán mayor de la reina doña Juana, le intimaba bajo penas comparecer en Valladolid para tratar ciertos negocios, que no conocemos, pero que no le pararon daño alguno, gracias á la protección del Papa, á quien debió por aquellos días el nombramiento de "Sub-Colector de Espolios de la Cámara Apostólica", cargo lucrativo y holgado, que le permitió continuar faltando á la residencia todo aquel año y el siguiente y librarse, finalmente, de ella, mediante permuta que hizo con don Juan de Zea, del Arcedianazgo mayor de Málaga, por un beneficio simple de la iglesia de Morón. Así se notificó al Cabildo en 1519 con carta real y bula de León X. Pero sin tomar acaso posesión del nuevo beneficio, fué de nuevo agraciado por el Papa con el Priorato mayor de León, del cual se posesionó por procurador, siguiendo él en Roma, según el acta capitular de 14 de marzo de 1519, descubierta por Juan López Castrillón y publicada en el Cancionero de Barbieri, pág. 29. Sus intentos al ir á Tierra Santa y su edad se leen al principio de la Trivagia, y en este itinerario poético, que publicó á su vuelta á Roma el 1521, pueden seguirse sus jornadas. Navegó en compañía de don Fadrique Enríquez, marqués de Ribera y adelantado mayor de Andalucía, que, vuelto á Sevilla, edificó la Casa de Pilatos. La Trivagia es la última de sus composiciones conocida, obra tan devota como trivial, en 213 coplas de arte mayor, publicada en Roma en 1521, luego en Lisboa, 1580; Sevilla, 1606; Lisboa, 1608; Madrid, 1733 y 1786, debiendo la mayor popularidad de todas sus obras á ser libro de viajes y devoto. En 1526, según las actas capitulares de la catedral de León se hallaba en aquella ciudad, y allí vivió hasta el 1529, honrándole el obispo don Pedro Manuel y el Cabildo y acrecentándole su haber con generosas dádivas. En 1529 estaba ausente de León Juan del Enzina, como se ve por otra acta, y aquel mismo año murió, no se sabe dónde, sucediéndole en 1530 García de Gibraleón en el priorato.
435. Como músico sobresale Enzina en la subordinación de la preciosa música de sus villancicos á la letra y poesía, de la cual es acompañanta, que la engalana y no la oscurece. Como poeta, por ser músico, brilla sobre todo en los villancicos y composiciones ligeras, hechas para cantarse, y en todos los demás versos es más musical que pintoresco. El Arte de la poesía Castellana, que encabeza el Cancionero, pertenece á la tradicional escuela provenzal y añade las doctrinas humanistas del Arte en romance de su maestro Antonio de Nebrija. El trovador se engrandece tomando nombre de poeta y los modelos se hallan en la Italia antigua y moderna; olvidándose de la poesía juglaresa castellana y de la lírica provenzal cortesana, madre de la italiana, mientras explica las galas de la técnica provenzal. Las Bucólicas, la primera traducción libre de las Églogas virgilianas en coplas de arte menor, octosílabos de pie quebrado generalmente, están llenas de gracia, brío y desenvoltura, y en el rústico decir sayagués ó salmantino, á menudo llegando á ser tan parodias de las de Virgilio como lo fueron las de éste de los Idilios de Teócrito por el mismo procedimiento del simbolismo. En el Cancionero "las poesías sagradas, como dice M. Pelayo, valen menos que las profanas y las composiciones largas menos que las cortas, y los versos de arte mayor mucho menos que los villancicos y las glosas". Tiene el fino oído musical y el sentimiento de la naturaleza y de la vida rústica, en lo que se asemeja á Virgilio; con su frescura de imaginación da lindas pinceladas, su sencillez le allega al pueblo, el habla rústica añade un realismo y un tan sabroso dejo de candor, que suplen á la falta, en lo devoto sobre todo, de hondo sentimiento poético.
Del género alegórico dantesco y petrarquesco son, entre otras obras, el Triunfo del Amor, el Triunfo de la Fama, compuesto en 1492 para celebrar la rendición de Granada, y en que imita á Juan de Mena; la Tragedia trovada á la dolorosa muerte del príncipe don Juan, en 1497; pero lo artificioso de tamaño idealismo, que tan embaucados trajo á los literatos del siglo xv, no tenía arraigo en el natural realista y popular de Enzina. Tan sobado era entre cortesanos el asunto del Testamento de Amores, de la Confesión de Amores y de la Justa de Amores, y harto mejor se hallaba con las coplas ligeras de ocasión y de sociedad, donde ponía su punta de picante sátira, de burla regocijada y de inofensiva chispa, entre las que siguieron siendo famosos los llamados Disparates trovados, de Juan del Enzina, la Almoneda, el Juicio sacado de lo más cierto de toda la astrología, imitado por todos los Juicios del año posteriores, llenos de perogrulladas. Pero donde Enzina está como en su propia hacienda es en la que lo ha sido siempre del pueblo español, en los cantares, que, aun leídos sin la melodía con que los acompañaba él y los acompaña el pueblo, son lo más galano, sentido y castizo que produjo siempre la musa popular española. De hecho no pocos deben ser populares y más viejos que Enzina, el que de ellos se enamoró, los recogió y supo remedar otros propios por el estilo. Algunos son dialogados, los más pastoriles, de un candor de niño, bien que sazonados con la misma salsa maliciosa, que nunca suele faltar en los cantares del pueblo español. Juan del Enzina es el maestro de la bucólica puramente española, sin rastro de la égloga romana, ya bastardeada de la primitiva siciliana. El verso es corto; el estilo y lenguaje, sin afeites eruditos. Pocas veces llegaron á pareársele aun el mismo Lope, Góngora y Quevedo, sobre todo en la frescura y naturalidad.
Acerca de sus piezas dramáticas, no parece se representó ninguna en público ni menos por cómicos asalariados, sino en casa de los Duques de Alba las dos más antiguas, en 1492, apenas entrado él á su servicio, y son las representaciones de la Pasión y de la Resurrección, diálogos sencillos, que en la forma y asunto semejaban todavía á los misterios y dramas litúrgicos, representados hasta entonces solamente en los templos; pero ya con algunos elementos profanos y realistas, parecen luego las tres églogas de Navidad, de género pastoril, como indica este nombre, tomado de Virgilio juntamente con el sentimiento de la vida rústica, que felizmente supo casar con las costumbres y habla de los villanos de su tierra. Este lenguaje, que en poco difería del habla de Sayago, por lo que se le llamó dialecto sayagüés, era el que se hablaba sustancialmente en la provincia de Salamanca, bien que Enzina y los que le siguieron supieron armonizarlo con el común castellano, forjando de esta manera la lengua pastoril, que decía Rodrigo de Reinosa, á veces algo rebultados los barbarismos, como en el Auto del Repelón, que M. Pelayo enlaza con los juegos de escarnio de la Edad Media, y es, ciertamente, el primero en fecha de nuestros entremeses. El martes de Carnestolendas de 1494 se representaron otras dos, y en 1494 y 1495, las dos en requesta de unos amores. En 1497 se representó delante del príncipe don Juan la que Gallardo llamó El triunfo del Amor. La segunda manera del arte dramático de Enzina comienza á su vuelta de Italia con la Égloga de Fileno y Zambarda, y la Farsa de Plácida y Victoriano, representada en Roma, y la Égloga de Cristino y Febea. Hay en ellas mayor complicación, más fuerza en la pintura de personajes y más nervio en la expresión. Las pocas comedias italianas que se habían hecho hasta entonces debieron de influir poco en este adelanto; en cambio, tomó mucho, y aprendió más, de la Cárcel de Amor y de La Celestina, que salieron por aquel tiempo.
Las obras musicales de Encina se hallan en el Cancionero musical de Barbieri, que las halló en número de 68, con otras, hasta 460, en un manuscrito de los siglos xv y xvi en la biblioteca del Palacio Real. Allí están la mayor parte de los villancicos con que acaban sus piezas dramáticas. "Cuando todos los compositores de Europa, dice Barbieri, procuraban en sus obras hacer gala de los primores del contrapunto, con desprecio casi absoluto del sentido de la letra, hallamos en el Cancionero muchas composiciones en las cuales la música se subordina de una manera muy notable á la poesía. En esto Juan del Enzina se muestra á gran altura, siendo sus obras dignas de particular estudio; alguna de ellas se adelanta de tal modo á su siglo, que parece escrita en el presente". Cuanto al juicio de Enzina como poeta lírico y dramático, estamos hoy bien lejos de asentir al de Hernando de Herrera, que en las Anotaciones á Garcilaso se dejó decir, llevado de su criterio erudito y humanista, estas palabras: "Tocó esta fábula (de Tántalo) aquel poeta Juan de l'Enzina, con la rudeza y poco ornamento que se permitía en su tiempo". "Juan de l'Enzina siguió este mismo lugar en su égloga V; pero tan bárbara y rústicamente, que ecedió á toda la ignorancia de su tiempo". Tamaños juicios se dieron siempre de los autores primitivos en las épocas eruditas, y lo que para semejantes jueces librescos era rudeza y poco ornamento, es naturalidad y sencillez para los que saben juzgar de las cosas; lo que ellos llaman bárbaro y rústico es lo recio y popular, lo no bastardeado con artificios melindrosos y convencionalismos urbanos.
436. De la edición primera de 1496 hay ejemplar en la Academia Española; en la Nacional los hay de 1505 y 1516; en la Biblioteca Imperial de Viena vió Wolf otro de 1509 y otro tuvo Gayangos; de 1507 dice que vió otro en la biblioteca de la Reina Asenjo Barbieri; de la de 1501 en la del Gran Ducado de Wolffenbuttel. Plácida y Victoriano se imprimió en Roma, 1514, como dijo Moratín, y tuvo ejemplar sin lugar ni fecha en su colección Pedro Salvá: no se halla en los Cancioneros. Ríos atribuye á Enzina la Tragedia á la muerte de don Fernando é Isabel y dice se halla en algunas ediciones; pero la última fué del 1516, año en que murió el Rey á 13 de enero, de modo que no pudo incluirse en ediciones anteriores y no se halla en la de Coci de 1516. Las de 1496, 1501 y 1505 tienen las mismas ocho representaciones; la de 1507, dos más; la Égloga trovada y la Representación... ante... el príncipe don Juan, que Colón llama Representatio amoris en su Registro; la de 1509 además la de Fileno, Zambarda, etc., y el Aucto del Repelón; la de 1516 es como la de 1507. La tragedia Á la dolorosa muerte del Principe Don Juan se halla encuadernada al fin del Cancionero de 1496 de la Academia Española. "Tabla de las obras que en este Cancionero se contienen (edición de 1496), hechas por Juan del Enzina desde que hubo catorce años, hasta los veinte y cinco años.—Primeramente: Un prohemio (en prosa) á los Reyes nuestros señores, foja 1. Otro prohemio al Principe nuestro señor, f. 2. El arte de trovar, f. 3. Un prohemio al duque y duquesa de Alba, f. 6. La Bucolica de Virgilio, con dos prólogos al principal, y uno á los Reyes nuestros señores, y otro al Principe, f. 31. El triunfo de fama, f. 49. Unos disparates, f. 57. El triunfo de amor, con un prologo al principe, á don Garcia de Toledo, hijo primogenito del duque de Alba, f. 61. Un abecé de amores á una dama, f. 70. Testamento de amores, f. 75. Confision de amores, á su amiga, f. 79. Porqué de amores, f. 82. Glosas de motes, f. 84. Canciones, f. 85. Romances (son cuatro), f. 87. Canciones con sus desechas, f. 88. Villancicos de devocion, f. 88. Villancicos de amores... (son 28), f. 87. Villancicos pastoriles... (son 16), f. 96. Representaciones (son ocho), f. 103". Las ocho son: I. "Representacion en la noche de navidad, adonde se introducen dos pastores, y el uno entró primero en la sala á donde el Duque y Duquesa de Alba estaban, y llegó á presentar en nómbre de Juan del Encina una obra de la mesma fiesta enderezada á la Duquesa, mostrándose muy dichoso porque le habian ya recebido por suyo; y el otro entró despues y comenzóse á razonar con él en nómbre de los detratóres y maldicientes". II. "Otra en la mesma noche donde se introducen cuatro pastores, en nombre de los cuatro evangelistas, que hablan de la natividad de nuestro Salvador". III. "Otra á la pasión de nuestro Redentor, á donde se introducen dos hermitaños y una muger llamada Verónica, que hablan de su preciosa pasión y muerte; y un ángel que les vino á consolar con esperanza de la resurección". IV. "Otra de la resurección de Cristo á donde se introducen Josef de Alarimatia, y la Magdalena; y los dos discípulos que iban al Castillo de Emaús, que hablan de la resurección, y un ángel que les acrecentó el alegria". V. "Otra en la noche postrera de carnal, á donde se introducen cuatro pastores mostrando gran pesar y tristura, por que se sonaba que el Duque de Alba su señor se habia de partir á la guerra de Francia". VI. "Otra en la mesma noche y por los mesmos pastores comiendo y beviendo y festejando mucho aquella fiesta". VII. "Otra en recuesta de unos amores, á donde se introducen un escudero, y un pastor, y una pastorica recuestando del uno y del otro sobre cual la ternia por amiga". VIII. "Otra á donde se introducen los mismos de arriba y otra pastora que era esposa de aquel pastor; y todos juntamente deseando de ser pastores, se tornaron del palacio".