En 1511 se publicaron Las epístolas de Rabí Samuel de Israel, de la ciudad del Rey de Marrocos, enviadas á Rabí Isaac, Doctor y Maestro de la Sinagoga, Valladolid.
En 1511 fray Baltasar Sorio, dominico valenciano, publicó Contra septem blasphemias, Valencia. Apologeticum pro unica Maria Magdalena, Zaragoza, 1521. Super psalmum XLIV homeliae decem, Barcelona, 1522. Mariale, Tortosa, 1538. Sanctorale, ibid., 1538.
En 1511 se publicó Leyenda seu flos sanctorum in lingua hispanica, Toledo.
En 1511 Antonio de Burgos (1450-1525), nacido en Salamanca, gran profesor de Cánones en Bolonia, publicó Super utili et quotidiano titulo de Emptione et Venditione in Decretalibus, Pavía. Comentó otros muchos títulos de las Decretales.
En 1511 publicó Juan Gómez la Vision deletable de la casa de la Fortuna, compuesta por Eneas Silvio en latin e traducido en español, Valencia.
El Bachiller de la Pradilla, catedrático de Santo Domingo de la Calzada, publicó coplas, que pueden verse en el Registro de Fern. Colón, compradas en 1511. Égloga real sobre la venida á España del Rey D. Carlos. Presentola en... Valladolid, 1517. (Bibl. Nac.).
515. Año 1512. Bartolomé de Torres Naharro († 1531) nació en la Torre de Miguel Sexmero, cerca de Badajoz, fué soldado, corrió tierras, cautivado lleváronle á África piratas argelinos y, rescatado, partióse para Roma, donde sirvió al Cardenal de Santa Cruz, ordenándose de clérigo y escribiendo comedias, que fueron allí representadas, como la Tinellaria, que lo fué delante de León X y de "su patrono" el cardenal Julio de Médicis, el futuro Clemente VII. Fuése de Roma á Nápoles, donde en 1517 imprimió juntas, y con otras composiciones líricas, las Comedias que antes salieron sueltas, titulando el libro la Propaladia, dirigida al Marqués de Pescara. Créese que volvió á España, pero no si aquí se representaron comedias suyas. Murió poco después de 1530. Fácil poeta lírico, «aunque á veces algo descuidado, se distinguió por la vena satírica y mordacidad con que pinta la sociedad romana de su tiempo. Su mayor gloria estaba, sin embargo, en la comedia, que hizo adelantar, ensanchando las farsas de Juan del Enzina, introduciendo todo linaje de personas, mayormente plebeyas, enredando más la trama, dividiendo la acción en las que por vez primera llamó jornadas, hasta cinco, "porque más parescen descansaderas que otra cosa", figurando escenas de la vida real y esbozando algunos caracteres. Fué el fundador de la comedia de intriga y tuvo sus imitadores, así como Juan del Enzina los suyos, hasta mediado el siglo xvi, en que triunfó la imitación de la comedia italiana. El orden en que compuso sus comedias fué primero la Soldadesca y la Tinelaria, que pertenecen á la primera época. Vienen después la Jacinta, la Serafina y la Himenea, la más delicada, regular, caballeresca y sentida de todas. Finalmente, después, en la tercera época, compuso la Calamita y la Aquilina, heroica, de ruido y de teatro. Las dos últimas son las más acabadas cuanto á la intriga y lenguaje. Aunque debió de conocer á Juan del Enzina en Roma y alguna de sus farsas y las primeras comedias italianas, aprovechándose de unas y de otras en el desarrollo de las suyas y estudió el teatro latino, siendo buen humanista, los argumentos de sus comedias son enteramente suyos, no tomados de nadie. Copió con gran realismo y valentía el natural de los personajes y modo de tratarse, hasta hacerles hablar en su propio idioma, en italiano, francés, catalán y castellano: "si mis versos tienen pies, | variis linguis tiren coces" (Tinel.). Esta exageración en el realismo llenó de impurezas el lenguaje de sus comedias, pues, aun cuando los personajes hablan en castellano, emplean no pocos italianismos y modos de decir de la jerigonza medio italiana y medio española, que usaban los españoles en Roma, y conocemos también por la Lozana andaluza, aunque á veces es propio y castizo, y siempre vivo, pintoresco y sincero. El estilo, abundante, natural, brioso, lleno de gracejo y vida; la versificación, fácil, á veces menos limada; el diálogo, mordaz, á la manera de la comedia italiana. En suma, había nacido para el teatro y fué uno de sus primeros fundadores, haciendo comedias de bastante intriga, rebosantes de vida y de color. Fué el primer maestro en la comedia novelesca representable, ya que la Celestina no era para puesta en público. Sus defectos nacieron del mismo empeño por llevar á las tablas la vida real, tal como era, por su exagerado realismo, la mezcla de idiomas, lo plebeyo en demasía y aun grosero de personajes, acciones y dichos, y fuera de esto la falta de experiencia de quien comienza lo que otros todavía no han hecho, en el enredar mal la fábula, atiborrar la escena de personajes y no saberse ceñir del todo á la acción.
516. En la edición princeps de la Propaladia, 1517, se hallan las Letras de León X, donde se dice ser su autor "clericus Pacensis diocesis"; y una carta de "Mesinierus I. Barberius Aurelianensis", Messinier Barbier de Orléans, al tipógrafo parisién Badio Ascensio, ó Josse Bade de Asc ó Ascen, territorio de Bruselas, en la que le da por "patria Pacensis, de oppido de la Torre, gente Naharro", esto es, Torre de Miguel Sexmero, aldea de Badajoz, hoy villa en el partido de Olivenza. Debió de estudiar en Salamanca y aumentar su mucha cultura en Roma. Inspiróse, sin duda, en las obras de Juan del Enzina (1498) y en la comedia italiana: al primero se debe el Diálogo del Nacimiento (1512), acaso su primer ensayo. Corrió tierras, cayó preso de los piratas agarenos tras un naufragio y le llevaron á África. Debió de ser también soldado, acaso en la guerra de Granada, según pinta al vivo la soldadesca ó vida militar. Rescatado, volvió á Roma, donde se hizo clérigo y frecuentó las casas de cardenales y príncipes italianos. Protegióle, como extremeño también, el fastuoso y turbulento cardenal de Santa Cruz y obispo de Túsculo don Bernardino Carvajal, alma del conciliábulo de Pisa contra Julio II, á la sombra de Luis XII de Francia. En la Comedia Soldadesca parece aludir á su bajo oficio: "hablar con un compañero | qu'es platico y andaluz, | que está con un camarero | del Cardenal Santa Cruz". La Comedia Tinelaria salió suelta en Roma después de 1513, en que se reconcilió Carvajal con León X, y antes de 1517, en que se publicó la Propaladia. Dedicóla al Cardenal, recitada "delante de Su Santidad y de Monseñor de Médicis, su patrono", y entonces, á ruegos del Cardenal, que quedó muy complacido, decidió imprimir algunas de sus obras. "Acuerdome, dice en ella, que, despues de recitada esta Comedia Tinelaria..., V. S. Rev. quiso verla y después de vista me mandó que en todo caso le diesse la copia della. Tras desto me demandó la causa porque no dexava estampar lo que screvia. Si lo primero V. S. R. de otras cosas mias oviera hecho, lo segundo no estoviera por hazer. Tanto es que no aviendo tales personas que mis obras cobdiciassen, convenia que yo de publicallas dubdasse: porque a muchos padres muchas vezes por el amor paternal les parescen sus hijos mas hermosos de lo que son. Lo que agora con la palabra de D. V. S. (que en esto le digo más que alguno piensa), osaré hazer y aunque no a todas, a algunas de mis comedias licentiaré: etiam que temeré poco los dientes caninos de algunos mordaces que se me atreven ladrandome por detras; y tanto se me puede allegar alguno que quiza le señalaré la herradura en la frente. Con todo, me rio que a estos yo no les veo pedazo de halda sano: espero que a todo responderá por mi V. S. R. que feliciter et bene valeat". (Carta en el Estudio de la edición de M. Pelayo, XI). Antes de esta comedia, en 1513, escribió el Psalmo en la gloriosa victoria que los españoles ovieron contra venecianos, impresa en pliego suelto (Bibl. Publ. de Oporto) y no inserta en la Propaladia, y alude á la batalla de la Motta, en 1513, ganada por Cardona, cuando pasaban de retirada los Alpes los franceses tras el desastre de Novara. Con este salmo hállase otra poesía licenciosa. Concilio de los Galanes y Cortesanos de Roma invocado por Cupido, hecha hacia 1515. En 1514 asistió á la embajada que de parte del rey de Portugal don Manuel llevaron al Papa Juan de Faria, Diego Pacheco y Tristán de Acuña para ofrecerle los primeros presentes de la India (J. Valera. Morsamor, pág. 34). En aquella fiesta se representó la Comedia Trofea, de Naharro, "diálogo insípido, dilatado con episodios impertinentes, inconsecuencias y chocarrerías", según L. Moratín. En 1515 murió el Duque de Naxera don Pedro Manrique de Lara, gran señor, fuerte guerrero, moralista sentencioso: á su muerte dedicó Naharro una elegía, imitando la de Jorge Manrique. El mismo año murieron el Gran Capitán y Fernando el Católico: "Tal Rey y tal Capitan | nunca en el cielo han entrado," decía en un romance Naharro (el primero de la Propal.). Publicóse, también suelta, la Soldadesca, escrita en 1514 (Reg. Colón), los cuatro romances que conocemos suyos (Bibl. Nac.) y sus Lamentaciones de Amor (pliego suelto). Naharro fué gran lírico, apegado á los versos cortos castellanos, en los que le aventajó su discípulo Cristóbal de Castillejo. También escribía en italiano y tenemos tres sonetos suyos. Los versos devotos son lánguidos y prosaicos: Contemplacion al crucifijo, Exclamación de N. S.ª contra los Judíos, Al hierro de la lanza, A la Verónica. Los amorosos son mejores, sin pasar de medianos, aunque suenen dulcemente las Lamentaciones, Capítulos y Epístolas, por el ritmo ligero, viveza de afectos. Su campo fué el de la sátira, la mejor la contra Roma, en que pinta las costumbres de entonces con ligereza y valentía y con espíritu erasmista, aunque tiene otras todavía más sangrientas. Partióse repentinamente de Roma para Nápoles, donde halló en don Fernando Dávalos, marqués de Pescara, nuevo Mecenas, á quien dirigió la Propaladia, allí impresa, 1517, por primera vez (Bibl. Nac.), en la cual copiló las obras, que ya andaban impresas separadamente: "las mas destas obrillas andaban ya fuera de mi obediencia y voluntad". "Intitulelas Propalladia a prothon quod est primum, et Pallade, id est, primae res Palladis, a diferencia de las que secundariamente y con mas maduro studio podrian succeder". Aunque ya era hombre maduro, "incessu graviori, verbis parcus, et non nisi praemeditata et quae statera ponderata habentur, verba emittit" (Mesiniero). Después, no se sabe cuándo, compuso la Aquilana y la Calamita, de acción más compleja y novelesca. Valdés (Diál. len.): "El estilo que tiene Torres Naharro en su Propaladia, aunque peca algo en las comedias, no guardando bien el decoro de las personas, me satisface mucho, porque es mui llano y sin afetazion ninguna, mayormente en las comedias de Calamita i Aquilana; porque en las otras tiene de todo, y aun en éstas, hai algunas cosas que se podrian dezir mejor, mas casta, mas clara, i mas llanamente... mucho ha ilustrado la lengua castellana... asi como escribia bien aquellas cosas bajas, plebeyas, que pasaban entre gentes con quien él mas ordinariamente trataba; asi se pierde cuando quiere escribir lo que pasa entre gente noble y principal: lo qual se ve largamente en la comedia Aquilana: pero esto no haze al caso, pues aqui no hablamos sino de lo que perteneze a la lengua". Diego Ramírez Pagán, en su Floresta, le dedicó una Lamentación fúnebre muy elogiosa, y siendo anciano, en 1562, fecha de la publicación de la Floresta, pudo conocer á Naharro; pero hizo la Lamentación con ocasión de la recogida que el Santo Oficio hizo de la Propaladia en 1559. Duró esta suspensión hasta 1573. Otras ediciones de la Propaladia, Sevilla, 1520, 1526, 1533; Toledo, 1535; Sevilla, 1545; la de Amberes, sin fecha. En 1573 levantó la Inquisición el entredicho á la Propaladia, al Lazarillo y á las obras de Cristóbal de Castillejo, encargando su corrección á Juan López de Velasco, que hizo lo posible por no tocar los textos. Imprimióse, pues, "castigada", en Madrid, 1573.
517. El concepto que Naharro tenía de la comedia era fundamentalmente clásico, como se ve por el prohemio de la Propaladia (1517), donde por primera vez se escribió en España, y aun en Italia, de preceptiva dramática. "Comedia no es otra cosa sino un artificio ingenioso de notables y finalmente alegres acontecimientos, por personas disputado". Admitió cinco jornadas, voz que triunfó á fines del siglo xvi, renovándola Virués en Valencia, y Juan de la Cueva en Sevilla, aunque á Naharro le habían seguido en esto Jaime de Huete y Agustín Ortiz en las comedias Tesorina, Vidriana y Radiana. Prevalecieron los tres actos con Lope. "El número de las personas, dice Naharro, que se han de introducir, es mi voto que no deban ser tan pocas que parezca la fiesta sorda, ni tantas que engendren confusion... el honesto numero me parece que sea de seis hasta doce personas". Nada dice de las tres unidades, invención posterior de los comentadores italianos de Aristóteles, especialmente de Castelvetro (sobre ellas J. E. Spingarn, A History of Literary Criticism in the Renaissance, New-York, 1899). Men. Pelayo, Estud. Propalad., lxxxviii: "Hay un sentido tan enérgico de la vida, una consistencia tan grande en las figuras dramáticas, una verdad en la expresión y á veces una combinación tan diestra de peripecias y efectos escénicos... Bart. Torres Naharro, inferior á otros contemporáneos suyos en dotes poéticas, había nacido hombre de teatro, y en esta parte les aventaja á todos...; fué un paso de gigante el que dió en el camino de la buena comedia...; amplió el cuadro de la primitiva farsa; hizo entrar en ella no sólo pastores y ermitaños, sino gente de toda casta y condición...; complicó ingeniosamente la trama...; atendió por primera vez al estudio de las costumbres, y, si no llegó á la comedia de carácter, fué por lo menos el fundador de la comedia de intriga...: hay en la Propaladia visibles huellas del estudio del teatro latino é italiano...; es clásico por lo claro y armónico de la composición, por el buen gusto que rara vez falla, aun en los pasajes más difíciles, por cierta pureza estética que sobrenada en la descripción de lo más abyecto y trivial, por cierta grave, consoladora y optimista filosofía..., por un buen humor reflexivo y sereno..., en esto principalmente fué humanista". Según su división de las comedias, son a noticia, esto es, de cosas sucedidas, la Soldadesca y la Tinelaria; a fantasia, es decir, verisímiles, pero forjadas por pura imaginación, la Serafina é Himenea. Alegórica es la Trofeo, donde Apolo y la Fama celebran las hazañas de los portugueses en la India. Caballerescas ó de capa y espada son la Serafina, Himenea y Aquilana, y de costumbres, la Soldadesca, Tinelaria y Jacinta. Todas llevan un introito ó prólogo pidiendo indulgencia y atención y declarando el argumento.
518. Bartolomé Torres Naharro, La Propaladia, ed. M. Cañete y M. Menéndez y Pelayo [2.º vol., con excelente estudio por este último crítico], en los Libros de Antaño, ts. IX y X [véase la recensión de A. L. Stiefel, en Literaturblatt für germanische und romanische Philologie (1903), t. XXIV, col. 119-126]; A. L. Stiefel, Zur Bibliographie des Torres Naharro, en Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen (1907), t. CXIX, págs. 195-196.