Los ostrogodos sonaron con Teodorico, su rey (475-526), entraron en Italia el 489, apoderándose de ella, y su imperio duró allí hasta el 555 (Wrede, Sprache der Ostgoten in Italien, Strassburg, 1891). De los godos parece que pasaron pocos nombres apelativos á las románicas, según Kluge, y hay que tener en cuenta que el gótico era muy parecido al norso. Tregua viene del gótico triggwa, it. y prov., tregua; en ostrogodo, trewwa; del gót. manwjan parecen venir el prov. amanavir y el ant. fr. amanovir; de raus, el prov. raus, ostrogod., raur. El guante, it. guanto, sólo se halla en el norso, aunque debió de haber un gótico wantus. El it. lesto, cast. listo, parece venir del gótico *lista. No hay en godo un wīsa de donde pudiera venir guisa. No es fácil decir á qué dialecto germánico se deben lesna, yelmo, etc.
En el siglo v entraron en España varios pueblos bárbaros. En el primer cuarto de siglo asentaron en Galicia y Andalucía los vándalos, hasta que el 429 pasaron al África con su rey Genserico, donde acabaron destruidos mediado el siglo vi. Tras los alanos siguieron los suevos, cuyo poderío deshizo en 456 Teodorico II, rey de los visigodos, y que habían tomado asiento en Galicia, hasta que, á fines del siglo vi, entraron á formar parte del reino visigodo. Sabemos de ellos por la Crónica de Idacio, que comprende desde el año 379 al 469. Los visigodos entraron en España luego de fundar su reino en Tolosa el año 418; señoreáronla toda, puede decirse, desde la mitad del mismo siglo v, y fueron deshechos por los árabes el año 711. No queda monumento alguno escrito en suevo ni en visigodo, fuera de los nombres propios, conservados por la historia, la leyenda de las monedas y el Fuero Juzgo, en latín, mandado traducir por San Fernando en castellano. Del gótico *fata (norso, fot, vestido) parece venir hato; sitio, de sitjō; lua, de lōfa; aliso, de *alisō; brico, banco de arena (norso, breke) y acaso tascar, de taskōn (ant. alem., zascōn): voces que no se hallan en el resto de la Romanía. Lo que pudiera venir del suevo y vándalo al castellano ó portugués es muy incierto (Baist, Roman. Forsch., I, 106; Wrede, Sprache der Vandalen, Strassburg, 1886). Nombres propios suevos ó visigodos ha recogido Förstemann 430 (Kuhns Zeitsch., XX, y Kremer PBbeitr., VIII, 452), sacados, sobre todo, de Idacio, Gregorio Turonense y de las inscripciones (Hübner); los más famosos que pasaron al castellano son Alfonso, Hernando ó Fernando, Rodrigo, Arnaldos, Regnaldos. La mayor parte de las voces germánicas llegaron á España por el provenzal, el francés y el italiano, como puede verse al tratar del influjo de estas lenguas. Véase Goldsmidt, Zur Kritik der altgermanischen Elemente im Spanischen, Diss., Bonn, 1887.
Á principios del siglo xix publicó Raynouard una serie de obras, cuya reseña puede verse en la Poesie der Troubadours, de Diez (1827), compuso la Gramática y el Diccionario de la lengua de los Trovadores provenzales, y tomó el empeño de probar que todas las lenguas románicas procedían de esa lengua, la única derivada inmediatamente del latín. Admitieron esta teoría Perticari, Champollion-Figéac, Sismondi, Niccolini, Lampredi, Ugo Fóscolo, Balbi y Bernhardy; la desecharon Daunou, Galvani y Schlegel sobre todo (Observations sur la Langue et la Littérature Provençales, París, 1818). La tesis hizo mucho ruido entre los literatos y fué impugnada por George Cornewal Lewis, en su Essay on the origin and formation of the Romance Languages, Oxford, 1835. La Grammatik der Romanischen Sprachen, de Diez, publicada en Bonn, de 1836 á 1844, y luego su Etymologisches Wörterbuch der Rom. Sprachen (Bonn, 1853), pusieron en olvido tan extravagante teoría, sin atacarla directamente, con la sola exposición amplia y científica de las lenguas románicas, que en estas obras hizo el fundador del romanismo.
69. Radicales tomadas del provenzal: albergue (del germ.), alodio (del germ.), brial, brida, bruno (del germ.), calzada (del lat.), cota (del germ.), dalle, deleitar, empeine, escarnir (del germ.), esgrimir (del germ.), espiar (del germ.), espuela (del germ.), forro (del germ.), fragua (del lat.), granja (del lat.), grava (del celt.), grima (del germ.), guardar (del germ.), guarir (del germ.), guarnir (del germ.), guerra (del germ.), guía (del germ.), homenaje, jayán (del lat.), jornada (del lat.), joya (del lat.), lista (del germ.), mala, manjar (del lat.), menestral (del lat.), moflete (del germ.), monje (del lat., gr.), niel (del lat.), nivel (del lat.), novio (del lat. y galo), palenque, pauta (del lat.), pincel (del cat.), pote, preste (del lat., gr.), randa, receta (del lat.), revellín (del lat.), rico (del germ.), rima (del germ.), robar (del germ.), rodela (del lat.), ropa (del germ.), sala (del germ.), salvaje (del lat.), senescal (del germ.), serventesio (del lat.), toalla (del germ.), tralla (del lat.), triscar (del germ.), tropa (del germ.), trovador, vendaval (del lat.).
70. Literatura latino-hispana. Arrancada hasta sus raíces por los desbocados caballos de los bárbaros invasores la cultura, que en todo el suelo del Imperio romano había tan gloriosamente florecido, no parece sino que á España cupo la suerte de salvar los últimos restos durante los siglos vi y vii. San Isidoro y los demás Padres de la Iglesia visigótica y los Concilios toledanos dieron los últimos destellos, y bien brillantes por cierto, entre las espesas sombras que habían ya caído sobre la Europa occidental y central, y el Fuero Juzgo fué monumento imperecedero de aquellos dos gloriosos siglos de la historia de España. Véase Gams, Span. Kirchengeschichte.
Siglo v, año 417. Paulo Orosio, natural de Tarragona (Oros., VII, 22) y presbítero en Braga, de Portugal, escribió la mayor parte de sus Historiarum libri VII adversus paganos en Hipona (417-418), valiéndose de la biblioteca de San Agustín, que escribía entonces su obra de la Ciudad de Dios, y á instancias suyas. Es apologética para demostrar que las calamidades sobrevenidas al Imperio romano no se debían á la religión cristiana, como decían los gentiles. Llega hasta la toma de Roma por Alarico, el 410, y se vale de Livio y de la Crónica de Eusebio, refundida por San Jerónimo. También escribió un tratado sobre el libre albedrío, contra los pelagianos. Es Orosio el primero que introdujo la providencia en la historia y la hizo verdaderamente universal; consideró al hombre como ciudadano de todo el mundo, ensanchando el concepto de patria, según el espíritu del Evangelio. Siguióle por este camino Bossuet.
71. Gennadius, Vir. ill., 39: "Orosius presbyter, Hispanus genere, vir eloquens et historiarum cognitor scripsit adversum querulos et infamatores christiani nominis, qui dicunt defectum romanae reip. Christi doctrina invectum, libros VII... Hic est Orosius qui ab Augustino pro discenda animae ratione ad Hieronymum (á Belén) missus rediens reliquias b. Stephani primi martyris tunc nuper inventas primus intulit occidenti (á Menorca). Claruit extremo paene Honorii imperatoris tempore". San Agust., Epist., 166, 2 (á San Jerónimo): "Venit ad me (413 ó 414) religiosus iuvenis, catholica pace frater, aetate filius, honore compresbyter noster Orosius, vigil ingenio, promptus eloquio, flagrans studio... ad refellendas falsas perniciosasque doctrinas, quae animas Hispanorum multo infelicius quam corpora barbaricus gladius trucidarunt". Véase su intento en el prefacio. El ormesta de algunos manuscritos alude á Orosii moesta mundi. "Primum, dice Orosio, quia si divina providentia, quae sicut bona et iusta est, agitur mundus et homo". "Iure ab initio hominis per bona malaque alternantia exerceri hunc mundum sentit quisquis per se atque in se humanum genus videt". Con razón dice Ebert que es "prodigioso este primer ensayo de una historia universal cristiana, que es al mismo tiempo el primer ensayo de una historia universal en el sentido más amplio de la palabra".
Edic. S. Havercamp, Lugd. Bat., 1738 y 1767; Migne, Patr., XXXI, 1846, págs. 636-1212 y 1212-1216; Ad fid. rec. Havercampi, Thorn, 1857; Zangemeister, t. V del Corpus Scriptor. Ecclesiast. latin., Vindobonae, 1882. Consúltese Mörner, De Orosii vita eiusque hist. lib. VII adv. paganos, Berlín, 1844; Gams, Span. Kirchengesch., II, pág. 398. Tradujeron á Orosio, Alfonso Gómez de Zamora (1439) y Domingo de García Martín (códice del siglo xv, Bibl. Nac., 10200).
72. Año 435. Flavio Merobaudes, español y cristiano, tan excelente soldado como poeta, mereció, en tiempo de Teodosio el mozo (siglo v), una estatua de bronce y una inscripción en el foro de Trajano; llegó á ser Cónsul. Conocíasele por el poemita en treinta hexámetros Merobaudis Hispani scholastici carmen de Christo; pero Niebuhr descubrió en 1827 fragmentos de otras poesías profanas, de la misma elegancia y pureza de lenguaje de Claudiano, aunque no de su facilidad y flexibilidad.
Santo Toribio, Obispo de Astorga desde 447, escribió una carta á los obispos Idacio y Ceponio contra los Apócrifos y los Priscilianistas.