(Sidonio Apolinar l. IX, ep. 13):
"Age, convocata pubes,—locus, hora, mensa, causa,
iubet ut volumen istud,—quod et aure et ore discis,
studiis in astra tollas:—Petrus est tibi legendus
in utraque disciplina,—satis institutus auctor.
Celebremus, ergo, fratres,—pia festa litterarum".
Lo probable es que nuestro romance naciera de este metro, tan común en la decadencia de la literatura latina. Á lo cual hay que añadir el genio trocaico de la lengua castellana, bien así como en francés, por su genio yámbico, tuvo más cabida el septenario yámbico: "rerúm creátor ómniúm".
Cuanto á la rima, ante todo la asonancia hoy sólo se usa en España por la particular sonoridad de las cinco vocales de nuestro idioma; en el mismo italiano es demasiado rápido el paso de vocal á vocal para que el asonante resalte suficientemente. Pero antiguamente la hubo en la primitiva lengua francesa, más clara y musical que la moderna, no menos que en la poesía latina medieval. Ya lo advirtió Bello en la Vida de la Condesa Matilde, escrita en el siglo xii, respecto del latín, y del francés en el Viaje de Carlomagno á Jerusalén, del mismo siglo. La primera está en hexámetros, con asonancia en los hemistiquios:
"Auxilio Petri iam carmina plurima fEci,
Paule, doce mEntEm nostram nunc plura refErrE,
Quae doceant poEnAs mente tolerare serEnAs.
Pascere pastor OvEs Domini paschalis amOrE
Assidue cUrAns comitissam maxime sUprA,
Saepe recordAtAm Christi memorabat ad ArAm".
"Otro escritor que usó mucho del asonante, añade Bello, bien que no con la constante regularidad del historiador de Matilde, fué Gofredo de Viterbo en su Panteon, especie de crónica universal, sembrada de pasajes en verso". Igualmente en la prosa de San Pedro Damiano, del siglo xi:
"Ad perennis vitae fontem mens sitivit ARIDA,
Claustra carnis praesto frangi clausa quaerit ANIMA,
Gliscit, ambit, eluctatur, exsul frui PATRIA.
Dum pressuris ac aerumnis se gemit obnoXIAM,
Quam amissit, cum deliquit, contemplatur gloRIAM;
Praesens malum auget boni perditi memoRIAM".
Del siglo x es la canción de los defensores de Módena contra los húngaros (año 924):
"O tu, qui servas armis ista mOENIA.
Noli dormire, moneo, sed vigila.
Dum Hector vigil extitit in Troia,
Non eam cepit fraudulenta Graecia.
Prima quiete, dormiente Troia
Laxavit Sinon fallax claustra pERFIDA,
Per funem lapsa ocultata agmina
Invadunt urbem et incendunt Pergama".
Y nótese que sólo hay asonante cada dos versos, quedando sin él los intermedios, como si fuesen hemistiquios. Á fines del siglo vi ó principios del vii en el ritmo de San Columbano: