"Totum humanum genus ortu utitur pARI,
Et de simili vita fine cadit aequALI
Quotidie decrescit vita praesens quam AMANT,
Indeficienter manet sibi poena quam pARANT...
Cogitare convenit te haec cuncta, amICE,
Absit tibi amare huius formulam VITAE".
Ya vimos los romances latinos de San Agustín del siglo iv ó v. Comodiano, el primer poeta cristiano del siglo iii, deja la cantidad y termina en o todos los versos del octavo de los acrósticos de las Instrucciones ad Paganos. Pero no sólo la poesía popular latina, sino la erudita es sabido que aun antes de llegar á Roma la inspiración helénica, cuando sólo se cantaba en carmen Saturnium ó italum, usaba ya de la rima. En la literatura greco-latina se rezuma de cuando en cuando desde el pueblo hasta en los autores más helenizantes, y en apareciendo los poetas cristianos, por seguir al pueblo, la emplean ya sin escrúpulo.
"Dicit in aeTERNOS aspera verba Deos". (Tibulo).
"Volvitur et plANI raptim petit aequora CAMPI". (Lucrecio).
"Trahuntque SICCAS machinae carINAS".
"Hunc si mobILIUM turba quirITIUM". (Horacio).
En las inscripciones españolas hallamos ejemplos dignos de recordarse. En el epitafio del auriga Fusco, en Tarragona (C. I. L., vol. II 3001 Esp. Cit.):
"Integra fama tibi, laudem cursus meruISTI,
certasti multis, nullum pauper timuISTI,
invidiam passus, semper fortis tacuISTI,
pulchre vixisti, fato mortalis obISTI".
En francés la cantinela de Santa Eulalia, la Vida de San Léger, la Canción de San Alejo, la de Rolando, los más antiguos documentos de la poesía francesa y todas les gestas primitivas están asonantadas, cargando la asonancia en la última vocal acentuada. Sólo en el siglo xii venció el consonante al asonante, en el Aliscans, el Fierabrás, el Guidon, el Macaire. Y cabalmente fué cuando empezaron á escribirse los poemas, confiados antes á la pura recitación: bien se ve el influjo erudito de los eclesiásticos y el deseo de satisfacer á los ojos, más bien que á los oídos, para quienes la versificación se hizo. (Véanse Obras, de Bello; Santiago, 1883, t. 6).
135. ¿De dónde procede la métrica europea, que no tiene cuenta con la cantidad, sino con las sílabas acentuadas? La literatura griega llevó á la latina la métrica cuantitativa; pero la primitiva métrica romana, así como la germánica, no se fundaban en la cantidad, sino primero en las sílabas acentuadas, como la métrica europea moderna, después en la aliteración y en la rima. (Véase Westphal, Allgemeine Metrik der indogermanischen und semitischen Völker). Catón nos ha conservado un cantar de vendimia, que consta de dos versos iguales á los de nuestros romances:
"Novum vetus—vinun bIBO,
novo veteri—morbo mEDEOR".
Y puesto que bibo sonaba vulgarmente como nuestro bebo, tenemos hasta la asonancia.
El mismo metro, el tetrámetro trocaico, era el preferido por el pueblo durante el imperio, y en él está el epitafio del soldado T. Cissonius (Orelli-Henzen, 6674): "Dum vixi bibí libenter:—bíbite vos qui vívitis", y un pasquín en Suetonio (Caes., 80; Schol. Juv., V, 3). Sobre la poesía popular latina, véase Du Méril, Poésies populaires latines antérieures au douzième siècle, París, 1843; L. Müller, De re métr. poét. lat., Lips., 1861; Westphal, Allg. griech. Metrik, Leipzig, 1865, pág. 270.