161. El Libro de Apollonio proviene de una novela griega, traducida por Antiochus hacia el siglo vi, con el título de Historia Apollonii, regis Tyri, que pasó á la Gesta Romanorum y de allí á las literaturas europeas de la Edad Media. El asunto se halla en la Confessio amantis, de Gower, contemporáneo de Chaucer, en los novellieri italianos, en el Patrañuelo, de su imitador Juan de Timoneda y en el Pericles inglés, algunos de cuyos actos son de Shakespeare. Pero el autor español añadió de su cosecha cosas que no se hallan en las demás versiones. La juglaresa Tarsiana, hija de Apolonio, es más española que bizantina y hay cuadros del siglo xiii (422-430; 490; 502), desenvoltura de estilo y momentos de pasión, como en el anagnórisis de Apolonio y su hija (544-547), que son de un verdadero poeta de casta española.

Libro de Apollonio, edic. Pedro José Pidal con las otras dos obritas; Eugenio Ochoa, París, 1842; Bibl. de Aut. Esp., t. LVII. Consúltense: E. Klebs, Die Erzählung von Apollonius aus Tyrus, Berlin, 1899, páginas 384-398; C. Carroll Marden, Note on the text of the L. de Α., en Modern Language Notes (1913), t. XVIII, col. 18-20; F. Hanssen, Sobre la conjugación del L. de A. en Anales de la Universidad de Chile (1895), t. XCI, págs. 637-665; Gover, en Bibl. F. Vally.

162. Pero más lírico fué el poeta que compuso en los mismos comienzos del siglo xiii la Razón de Amor, con los Denuestos del agua y del vino, dos obrillas de suyo diferentes, bien que al parecer debidas á una sola pluma. La primera es un diálogo de enamorados, parecido á los cantares d'amigo que gallegos y portugueses solían componer á imitación de las baladas francesas. La segunda parece remedar la Disputoison du vin et de l'aue. El autor sentía lo que decía y se esmeraba en la manera de decirlo.

163. El Lupus me fecit de Moros del último verso debe de ser el copista, probablemente aragonés. Fueron descubiertas estas obras en un códice de la Biblioteca Parisiense, por Hauréau, y publicadas en 1887 por Morel-Fatio, en el tomo XVI de la Romania. Vese mezclado no poco gallego con el castellano, como en muchas composiciones del Cancionero de Baena.

Razón de amor, con Los Denuestos del agua y el vino, ed. R. Menéndez Pidal, en Revue hispanique (1905), t. XIII, págs. 602-619; ed. A. Morel-Fatio, Textes castillans inédits du xiiie siècle, en Romania (1887), t. XVI, págs. 368-373; ed. E. Monaci, Testi basso-latini e volgari della Spagna, Roma, 1891, col. 39-43; ed. M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. I, págs. 1-6; ed. E. Gorra, Lingua e letteratura spagnuola delle origini, Milano, 1898, págs. 216-223; ed. G. Petraglione, en Studj di filologia romanza (1901), t. VIII, págs. 485-502; ed. señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Alguns textos lyricos da antiqua poesia peninsular, en Revista Lusitana (1902), t. VII, págs. 1-32.

La Disputa de Elena y María, poesía leonesa del siglo xiii, ha sido publicada por el Sr. Menéndez Pidal en el primer número de la Revista de Filología española (1914).

164. Gonzalo de Berceo (1198?-1264?) nació en el lugar de su nombre, donde partía términos la diócesis de Calahorra con el territorio de la abadía de San Millán de la Cogolla, célebre monasterio de benedictinos, donde fué educado y vivió después, no como monje, sino como clérigo ó preste seglar adscrito al servicio de la abadía. Tenía un hermano, asimismo clérigo, llamado Juan. Era diácono en 1220, presbítero en 1237 y todavía vivía en 1246.

165. Berceo, Vida de San Millán, 489: "Gonzalvo fué so nomne, qui fizo est tractado, | en Sant Millan de Suso fué de ninnez criado, | natural de Berceo, ond Sant Millan fué nado: | Dios guarde la su alma del poder del pecado". Vida de S. Domingo, 757: "Yo Gonzalo por nomne clamado de Berceo, | de Sant Millan criado, en la so mercer seo". En escrituras del cartulario de San Millán, examinadas por Sánchez, se halla en 1220 la firma "don Gonzalvo diaconus de Berceo", como de testigo en la compra de varias heredades, hecha por Pedro de Olmos para el monasterio de San Millán; y en 1237 firma como presbítero entre los testigos de una sentencia del abad Juan. Suena como confirmante de otras escrituras en 1240, 1242 y 1246 "Dopnus Gundisalvus de Berceo", y en otra castellana "don Gonzalvo de Berceo, prestre". Últimamente aparece su nombre en una escritura de 1264, que aludiendo á un testamento otorgado en tiempos pasados por Garci Gil, dice: "don Gonzalo de Berceo, so maestro de confesion e so cabezalero". Acaso pasó del 1246, pues en la Vida de Santa Oria (copla 2), su última obra, escribe: "Quiero en mi vejez, maguer so ya cansado, | de esta Santa Virgen romanzar su dictado".

166. Escribió La vida del glorioso confesor Sancto Domingo de Silos, sacándola de la Vita Beati Dominici Confessoris Christi et Abbatis, del monje Grimaldo; La Estoria del Sennor Sant Millan, traducción libre de la Vita Aemiliani, de San Braulio, obispo de Zaragoza († 651?); el trozo del Martyrio de Sant Laurenço, tratado por Prudencio en el Peristephanon; el poema De los signos que aparesceran ante el juicio, sacado, según el mismo Berceo, de San Jerónimo, á quien se atribuía entonces el Prognosticon futuri seculi, de San Julián de Toledo (Lorenzana, Patres Toletani) ó de Julián Pomerio († 699); El duelo que fizo la Virgen Maria el dia de la Pasión de su fijo Jesu Christo, que mira al Tractatus de planctu beatae Mariae, de San Bernardo; la Vida de Sancta Oria, Virgen, versificación de los hechos contados por Munio, confesor de aquella santa monja del convento de San Millán; Del sacrificio de la Missa y los Loores de Nuestra Sennora, lugares comunes piadosos amplificados; los Milagros de Nuestra Sennora, tomados de libros corrientes, pues de los 25 hállanse los 24 en cierto manuscrito latino de la Biblioteca Real de Copenhague. Son de autenticidad dudosa los tres himnos al Espíritu Santo.

167. De los 25 Milagros de Nuestra Sennora, los 18 hállanse igualmente en los Miracles de la Sainte Vierge, del trovero francés Gautier de Coinci, prior de Vic-sur-Aisne (1177-1236), citados por Alfonso el Sabio ("En Seixons, ond' un liuro à todo chêo | de miragres"); pero Alfonso, que vivía unos cuarenta años después de Berceo, tuvo las facilidades de comunicaciones que Berceo no es creíble tuviese desde su rincón de la Rioja. Ambos autores los tomaron de la fuente latina dicha. Berceo sobrepuja á Gautier en la elección, sobriedad, viveza, claridad y realismo.