194. Don Juan Manuel, prólogo á su Libro de la Caza: "Entre muchos cumplimientos et buenas cosas que Dios puso en el rey Don Alfonso, fijo del sancto et bien aventurado rey Don Fernando, puso en él su talante de acrescentar el saber cuanto pudo, et fizo por ello mucho: así que non se falla que del rey Tolomeo acá ningún rey nin otro honme tanto ficiese por ello commo él. Et tanto cobdició que los de los sus regnos fuesen muy sabidores, que fizo trasladar en este lenguaje de Castilla todas las sciencias, también de teología, commo la lógica et todas las siete artes liberales, commo toda la arte que dicen mecánica. Otrosí, fizo trasladar toda la secta de los moros, porque paresciese por ella los errores en que Mahomad, el su falso Profeta, les puso, et en que ellos están hoy en día. Otrosí, fizo trasladar toda la ley de los judíos, et aun el su Talmud, et otra sciencia que han los judíos muy escondida á que llaman cábala. Et esto fizo porque paresce manifiestamente por la su ley, que toda fué figura desta ley, que los cristianos habemos, et que también ellos commo los moros están en grant error et en estado de perder las almas. Otrosí, romanzó todos los derechos eclisiásticos et seglares que vos diré: non podría decir ningún homme cuánto bien este noble rey fizo, sennaladamente en acrescentar et alumbrar el saber... mandó facer muchos libros buenos en que puso muy complidamente toda la arte de la caza, también del cazar commo del venar commo del pescar. Et puso muy complidamente la teórica et la práctica commo conviene á esta arte. Et tan complidamente lo fizo, que bien cuidan que non podría otro emendar nin enadir ninguna cosa más de lo que él fizo, nin aun facer tanto nin tan bien commo él".

B. Calvo: "En quer cab sai chanz e solatz | pos los manté lo Reis N'Anfos, | mas si per lui tot sol no los | jals agron del tot oblidatz". En su corte, de las más brillantes de la Edad Media, hallaban regalo los trovadores provenzales y franceses Bertrán de Lamanon, Bonifacio Calvo, Aymeric de Belenoi, Giraud Riquier, Foulgues de Lunel, Arnaud Plaques, Bertrán Carbonel, N'At de Mons y otros muchos. Milá y Fontanals, De los trovadores en España, Barcelona, 1889, 2.ª ed.; P. Meyer, Encyclop. Britann., XIX, 867; C. Michaëlis de Vasconcellos, Canc. de Ajuda, t. II, c. VII.

195. La Estoria d'Espanna ó Crónica general fué compuesta de 1260 á 1268 por orden y traza de Alfonso y continuada en tiempo de Sancho el Bravo. Salvo la diferencia entre prosa y verso, diríase ser uno mismo el autor de ella y el de Mio Cid: la misma sencilla naturalidad, la misma verdad histórica, sin pizca de idealización, la misma desnudez de adornos, la misma reciura de pensar y de describir, de suerte que los hechos pónense de relieve por sí mismos, sin que la fantasía parezca tener parte. Lo tocante al Cid es realmente el propio poema puesto en prosa. La Grande et general Estoria, comenzada en 1270, tomaba por fundamento la Escritura y abrazaba la historia del mundo desde la creación hasta los Apóstoles, pero quedó sin acabar.

196. Según la tradición, colaboraron en la Crónica general Egidio ó Juan Gil de Zamora, franciscano y maestro de Sancho IV; Jofre de Loaysa, Martín de Córdoba, Garci Fernández de Toledo y Suero Pérez, obispo de Toledo. Alfonso X diseñó la traza y debió de enmendar, como solía, el lenguaje; pero la variedad de estilos muestra que fué obra de más de uno. Hay fábulas y anacronismos, como la venida de Mahoma á Córdoba, y se citan fuentes arábigas de lo que del Cid se cuenta, como en el c. 911: "Et diz Abenalfarax en su arauigo, onde esta estoria fué sacada". El prólogo es traducción de la Crónica de Jiménez de Rada, el cual, juntamente con Lucas de Túy, fué uno de los autores más consultados, y no menos los cantares de gesta, populares sin duda por aquel tiempo, de los cuales se hallan desleídos en prosa muchos trozos y hasta versos enteros, trasparentándose el asonante.

El texto de la Crónica general fué publicado por Florián de Ocampo, Zamora, 1541, y después varias otras veces; pero Menéndez Pidal lo ha devuelto á su primera extensión, Madrid, 1906, Nueva Bibl. de Autor. Españoles, t. V. Según sus investigaciones, el primer manuscrito derivado del texto original fué la Crónica abreviada, compuesta (1320-1324) por don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X; el segundo es una refundición que encierra una versión de la crónica de Abubekr Ahmed-ben-Mohammed-ben-Musa (Al-Rasi), y que se acabó el 21 de enero de 1344, de donde el práctico rótulo de Crónica de 1344; después hubo otra refundición, que se ha perdido, pero que está representada por la Crónica de veinte Reyes, la Crónica de los Reyes de Castilla y la impresa por Ocampo, que se llama Tercera crónica general.

197. Las Siete Partidas, en las que trabajaron Fernando Martínez, Roldán, Jacobo El de las Leyes, es la obra de mayor importancia de Alfonso X, documento preciosísimo histórico, social, lingüístico, literario y, sobre todo, legal.

El Libro de las Tablas Alphonsies se acabó en 1252 y en ellas trabajaron Jehudah-bar-Moseh-ben-Mosca, y Rabí Zag-ben-Zaqut-Metolitolah ó el Toledano. Los catorce Libros del Saber de Astronomía fueron mandados traducir ó compilar por Alfonso X, el cual cuidó del lenguaje, pues como dice en el prefacio del Libro de la Esfera (1259): "tollió las razones que eran sobejanas e dobladas e que non eran en castellano derecho, e puso las otras que entendió que complian, e cuanto al lenguaje enderezóle él por sí".

Otras obras de Alfonso X son el libro de Açedrez ó ajedrez, el de las Tablas e los Dados, y el de Montería ó Tratado de la Venación, que cita don Juan Manuel, y no se ha hallado hasta hoy; el Septenario ó tratado de las siete artes liberales (trivium y quadrivium), enciclopedia de la ciencia de entonces, como el Tresor, de Brunetto Latini, que habrá de verterse poco después.

En 1255 promulgó Alfonso X el Fuero Real. Añadió las Leyes de los Adelantados mayores, que faltaban en el Fuero Real y el Ordenamiento de las Tafurerías en 1276.

Paul Groussac ha puesto en duda la atribución de las Cantigas á Alfonso X, pero aunque algunas ó muchas de ellas sean de otros autores, todavía no se han traído pruebas ciertas contra su autenticidad.