198. La edición de la Academia de las Partidas es según el texto más lato, puesto "en otro lenguaje algo distinto del que se usaba un siglo antes", como todos convienen, por Alfonso XI, en 1348. El texto más concreto, y es el de don Alfonso X, se halla en los códices de la Biblioteca Real 2.º y 3.º, y en los escurialenses 1.º, 2.º y 4.º, y en el 1.º toledano, el cual, según el P. Burriel, y según su letra de albalaes, parece escrito en tiempo del mismo rey Alfonso X. El escurialense 4.º está en lemosín, traducido, según se cree, para el uso de los Reyes de Aragón y aun se sospecha que para don Pedro IV, que comenzó á reinar en 1336: este texto del códice lemosín debió, por consiguiente, ser el oficial.
199. Los Libros del saber de Astronomía son: 1.º. Libro de la octava sphera et de sus XLVIII figuras, traducido del arábigo por Jehudah-ha-Cohen y el clérigo Guillén, hijo de Remon d'Aspa. 2.º. Libro de la sphera redonda. 3.º. Libro del Alcora ó de la Sphera, escrito en árabe por Costa-ben-Luca, y vertido al castellano por los mismos antes citados, el primero de los cuales añadió un capítulo "sobre el modo de fazer las armiellas et para saber el atacyr et egualar las casas". 4.º. Libro del Astrolabio redondo y Libro del Astrolabio llano, originales de Rabí Zag de Toledo. 5.º. Libro de la Azafea de Azarquel, traducido por Maese Fernández de Toledo y segunda vez por Bernaldo el Arábigo "et don Abrahan, su alfaquí". 6.º. Lámina universal de Ali-ben-Halaf, descrita por Rabí Zag. 7.º. Libro de las Armiellas, del mismo. 8.º. Libro del Quadrante. 9.º. Libro de la Piedra de la Sombra. 10.º. Libro del Relogio del agua. 11.º. Libro del Argent vivo. 12.º. Libro del palacio de las horas. 13.º. Libro del Atacyr, todos ellos de Rabí Zag, y, por último, el 14.º. Libro del Relogio de la Candela, original de Rabí Samuel-ha-Leví. Edic. Rico y Sinobas, Madrid, 1863-1867.
Á su iniciativa se deben, además: la traducción de los Cánones de Albategui, con algunas tablas de Azarquel, hecha por Rabí Zag, que le añadió algunas pruebas de Geometría y Astrología; el Libro complido de los juicios de las estrellas, de Ali-Aben-Ragel, vertido por Moseh-ha-Cohen, y el Libro de las Tres Cruces, traducido por el mismo y por Johan d'Aspa. Estos dos últimos pertenecen á la Astrología judiciaria, así como el de las Formas e imagines de los cielos, apócrifo, según algunos. Atribuyéronle falsamente dos tratados de Alquimia: el Libro del Tesoro y la Clavis Sapientiae. Ya vimos cómo antes había mandado traducir el Lapidario.
200. El Fuero Real de Alfonso X imprimióse en los siglos xv y xvi; en este último primero en Zaragoza, 1501, con el comentario del doctor Alfonso Díaz de Montalvo, insigne jurisconsulto de Cuenca (Fermín Caballero, Elogio del Dr. Alf. D. de Montalvo, Madrid, 1870; íd., Conquenses ilustres. III. Dr. Montalvo, Madrid, 1873).
Consérvase el texto castellano de las Cortes de Valladolid, 1258, y de Zamora, 1274, celebradas por Alfonso X.
201. Las Siete Partidas, ed. R. Academia de la Historia, Madrid, 1807, 3 vols.; Opúsculos legales, ed. R. Academia de la Historia, Madrid, 1836, 2 vols.; Libros del saber de Astronomía, ed. M. Rico y Sinobas, Madrid, 1863-1867, 5 vols.; Lapidario, ed. J. Fernández Montaña, Madrid, 1881; Cantigas de Santa María, ed. R. Academia Española [prefacio del marqués de Valmar], Madrid, 1889, 2 vols. Consúltense: F. Martínez Marina, Ensayo histórico-crítico sobre la legislación y principales cuerpos legales de los reinos de León y Castilla, especialmente sobre el código de las Siete Partidas, etc., Madrid, 1834; F. Hanssen, Estudios ortográficos sobre la Astronomía del rey Don Alfonso, en Anales de la Universidad de Chile (1895), t. ΧCΙ, págs. 281-312; O. J. Tallgren, Observations sur les manuscrits de l'Astronomie d'Alphonse X, etc., en Neuphilologische Mitteilungen (1908), págs. 110-114; M. Barrington, The Lapidario, etc., en The Connoisseur (London, 1906), t. XIV, págs. 31-36; C. de Lollis, Cantigas de amor e de maldizer di Alfonso el Sabio, en Studj di filologia romanza (1887), págs. 31-66; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Grundriss der romanischen Philologie, t. II, 2. Abteilung, págs. 178-186; H. Collet y L. Villalba, Contribution à l'étude des "Cantigas" d'Alphonse le Savant, en Bulletin hispanique (1911), t. XIII, págs. 270-290; F. Hanssen, Los versos de las Cantigas de Santa María, etc., en Anales de la Universidad de Chile (1901), t. CVIII, 337-373, 501-546; E. Cotarelo y Mori, Estudios de historia literaria, Madrid, 1901, págs. 1-31; G. Daumet, Les testaments d'Alphonse X le Savant, roi de Castille, en Bibliothèque de l'École des Chartes (1906), t. LXVIII, págs. 70-99; Antonio Ballesteros, Sevilla en el siglo xiii (1913), Libro de las Querellas. Consúltese: E. Cotarelo y Mori, El supuesto libro de "Las Querellas" del rey don Alfonso el Sabio, en Estudios de historia literaria, Madrid, 1901, págs. 1-41. [Cf. la crítica de este ensayo, por A. Morel-Fatio en Romania (1898), t. XXVII, pág. 525.]
202. La poesía lírica provenzal llegó á las Cortes castellanas de Alfonso IX (1188-1229) y Alfonso X (1252-1284), donde los trovadores hallaron buen acogimiento, cuando ya no había Cortes en Tolosa. Pero sobre todo vino más tarde de Portugal, donde había hallado segunda patria en la corte de don Dionis, que comenzó á reinar el año de 1279. Juntamente con la lírica provenzal vino de Portugal y Galicia la poesía galaico-portuguesa, de origen popular gallego. La provenzal se escribía en versos largos de diez sílabas ó Arte mayor y el asunto era el amor, tratado de una manera casuística y sutilmente sentimental; la galaico-portuguesa propia en versos cortos, redondillas ó Arte menor, el asunto era casi el mismo, pero tratado con más sinceridad y frescura en las llamadas canciones de amigo, de ledino, serranillas y villancicos. El dialecto en que se escribieron en España tales poesías era el mismo galaico-portugués, que entonces no se diferenciaba el portugués del gallego. En este dialecto escribieron, no sólo el Rey de Portugal don Dionis y los Príncipes y señores de aquel reino, como sus bastardos el Conde de Barcellos y Alfonso Sánchez, sino grandes reyes de Castilla como Alfonso X y Alfonso XI, abades de Valladolid como don Gómez García, burgueses de Santiago como Juan Ayras, juglares de Sarria, de Cangas y de Lugo, mezclados con otros de León, de Burgos, de Talavera y hasta de Sevilla, como el llamado Pedro Amigo, uno de los poetas más fecundos y notables del Cancionero de la Vaticana, como dice Menéndez y Pelayo (Antol. poet. lír. cast., t. 3, p. ix). Pero esta lírica fué puramente erudita y de la corte castellana y no llegó al pueblo.
203. La lírica provenzal floreció todo el tiempo de las Cruzadas: comenzó con la primera (1095) y en la última (1268) llegó á su mayor perfección. Pasó á Portugal derechamente desde Provenza con el rey Dom Diniz, hijo de Alfonso III y nieto de Alfonso X, educado por un maestro provenzal, Aimeric d'Ebrard, de Cahors. Cabalmente cuando decaía la lírica provenzal, entre 1250 y 1290, llegaba á colmo la lírica portuguesa. Cuantos estaban al servicio de Dom Diniz eran trovadores: Joâo Velho, Martín Peres, Dom Joâo de Alboim. Por su casamiento, entró Dom Diniz en relaciones con el Conde de Provenza, tío de su mujer, y desde que comenzó á reinar (1279) fué su corte centro de los trovadores de León, Castilla y Aragón. Consérvanse de aquel rey 138 canciones, pero al punto se ve la diferencia que las divide en dos clases. Las unas son de corte provenzal, de sentimental casuística amorosa y en endecasílabos lemosinos; las otras son las que él llama Cantares de amigo ó serranillas populares. Las primeras responden á la lírica provenzal; las segundas, á la lírica nacional, llamada gallega, porque no se diferenciaba entonces el portugués del gallego, y porque el pueblo gallego cantaba esta clase de poesías líricas, de metros cortos y aires de serranillas, villancicos, alboradas, baladas, etc. Hay que distinguir, pues, tanto en Portugal como en Castilla, estas dos escuelas: la lemosina ó provenzal y la gallega. De la lemosina dice Santillana en su Carta al Condestable de Portugal: "Los catalanes, valençianos é aun algunos del reyno de Aragon fueron é son grandes offiçiales desta arte. Escrivieron primeramente en trovas rimadas, que son pies ó bordones largos de sillabas, é algunos consonaron é otros no. Despues desto usaron el deçir en coplas de diez sillabas á la manera de los lemosis". Por eso se le llamaba Arte mayor, en contraposición á las redondillas ó Arte menor. Pues bien, esta poesía lírica provenzal y el arte mayor dice luego que pasó á Portugal y Galicia: "E despues fallaron esta arte que mayor se llama é el arte común, creo, en los reynos de Gallicia é Portugal, donde non es de dubdar que el exercicio destas sciencias más que en ningunas otras regiones é provincias de España se acostumbró; en tanto grado, que non ha mucho tiempo qualesquier decidores é trovadores destas partes, agora fuesen castellanos, andaluces ó de la Extremadura, todas sus obras componian en lengua gallega ó portuguesa. Ε aun destos es cierto rescevimos los nombres del arte, asy como maestría mayor é menor, encadenados, lexapren é mansobre... Acuérdome... seyendo en edat non provecta, mas assaz pequeño mozo, en poder de mi abuela Doña Mencia de Cisneros, entre otros libros haber visto un grand volumen de cantigas, serranas é dicires portugueses é gallegos, de los cuales la mayor parte eran del rey Don Dionis de Portugal... cuyas obras aquellos que las leian, loaban de invenciones sotiles é de graciosas é dulces palabras".
El rey Dom Diniz alardea de este arte lemosín:
"Quer'en en maneyra de Provençal
fazer agora um cantar d'amor".