Cancioneiro da Ajuda, edic. por Lord Stuart, 1824, y F. A. de Vernhagen, Madrid, 1849, con el título de Trovas e Cantares d'um codice do seculo xiv. Carolina Michaëlis de Vasconcellos, Cancioneiro da Ajuda, Halle, 1904, 2 vols. Cancionero del Vaticano (códice 4803), copia de mano italiana de principios del siglo xvi de un cancionero perdido, edic. E. Monaci, Halle, 1875, con el título de Canzoniere portoghese della Biblioteca Vaticana, Halle, 1875, y Theophilo Braga, Cancioneiro Portuguez da Vaticana, Lisboa, 1878, con introducción y glosario. Cancionero Colocci-Brancuti, de los nombres de sus poseedores Angelo Colocci en el siglo xvi y marqués Brancuti, en cuya biblioteca lo halló Monaci, importantísimo por tener mejores variantes que el de la Vaticana y 470 canciones nuevas; editáronlo Monaci y su discípulo Molteni como tomo segundo del Cancionero de la Vaticana, Halle, 1880. Consúltense: H. R. Lang, Cancioneiro Gallego-Castellano, I, New-York, 1902; A. Jeanroy, Origines de la poésie lyrique en France, París, 1889, pág. 334, etc.

205. Entre 1250 y 1271 se escribió el Poema de Fernán Gonçalez por un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza, que se cree fundado por su héroe (895?-970). Fué el autor castellano viejo de la montaña de Burgos y tomó el asunto de los Cantares de gesta populares, conservando acaso trozos de ellos y por lo menos, además de epítetos y frases, el brío en la narración, el lenguaje guerrero (c. 316), el ardiente amor á la patria chica burgalesa (c. 58, 159, 174, 260). Este poema ocasionó, sustituyéndolos, la pérdida de los cantares de juglares sobre la leyenda del primer Conde de Castilla; por eso tiene de lo popular y no menos de lo erudito, pues remeda á Berceo y al autor del Alixandre, ostenta erudición bíblica, discursea largamente y moraliza, no desconoce la epopeya francesa (c. 350), y escribe en la cuaderna vía del mester de clerezia. También tomó de la crónica anónima (Epitoma Imperatorum), de la crónica de Lucas de Túy (Chronicon Mundi, acabado el año 1236), de la de Turpin y acaso del tratado De laude Hispaniae.

206. Poem. Fern. Gonz., 148: "Sobre todas las tierras meior es la Montanna". El códice escurialense, incompleto al final, muy incorrecto y con otras lagunas, lo conoció Sánchez sin publicarlo; extractáronlo en 1829 los traductores de Bouterweck y se imprimió entero en 1863 por Zarco del Valle y Sancho Rayón, en el tomo I del Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, col. 763-804, siguiendo la copia de Bartolomé José Gallardo. Volviólo á publicar F. Janer en 1864, Bibl. de Aut. Esp., t. LVII. Edición última, C. Carroll Marden, Baltimore, 1904. Consúltense: C. Carroll Marden, An episode in the Poema de F. G., en la Revue hispanique, 1900, t. VII, págs. 22-27; R. Menéndez Pidal, Notas para el Romancero del Conde Fernán González, en Homenaje á M. y Pelayo, t. I, págs. 429-507.

207. En tiempo de Sancho IV el Bravo (1258?-1295), tradujeron por orden del Rey el maestro Alfonso de Paredes, físico del infante heredero don Fernando, y Pero Gómez, su escribano, la famosa enciclopedia escrita en francés Li Livres dou Tresor par Brunetto Latini (publicada en París, 1863), con el título de Libro del Tesoro. Al mismo Pero Gómez atribuyen algunos los 40 versos en la cuaderna vía de los Proverbios en rimo del sabio Salomón, rey de Israel, por lo menos así lo dice el manuscrito más antiguo, aunque no se sabe si es el mismo Pero Gómez ú otro diferente. Otros lo atribuyen á Pedro López de Ayala.

208. Fué Brunetto florentino, tenido por maestro de Dante, y no hizo casi más que compilar textos latinos, sobre todo de San Isidoro, de Cicerón y de otras fuentes que ha estudiado el danés Thor Sundby, Della vita e delle opere di Brunetto Latini, traducida, Firenze, 1884. Vino Brunetto en 1260 á Castilla como embajador de los güelfos de Florencia á solicitar protección de Alfonso el Sabio.

Proverbios en rimo del sabio Salomón, Rey de Israel. Ed. A. Paz y Meliá, en Opúsculos literarios de los siglos xiv á xvi, Sociedad de Biblióf. Españoles, 1892.

209. Juan Gil de Zamora, colaborador de Alfonso X, escribió De praeconiis Hispaniae (1278-1282) y Liber illustrium personarum y otras obras (Nic. Antonio). José de Loaysa, también colaborador del mismo Rey, y Arcediano de Toledo, continuó en castellano la Historia Gothica de don Rodrigo; pero se perdió, y sólo la conocemos por la traducción latina de Armando de Cremona; ed. Morel-Fatio, Bibl. de l'École de Chartes, t. LXIX; G. Cirot, De operibus historicis Joannis Aegidii Zamorensis, Burdeos, 1912.

210. En el mismo reinado de Sancho IV se escribió la compilación llamada Lucidario, en 106 capítulos, sacada del Speculum naturale, falsamente atribuido á Vicente de Beauvais († 1264), donde se tratan cuestiones curiosas y algo pedantes de historia natural y física.

El Especulo, Espeio de todos los derechos, que antes se tenía por una especie de esbozo de las Partidas, se atribuye hoy en parte á Sancho IV y á los descontentos del Rey Sabio.

La Gran conquista de Ultramar es obra de fines del siglo xiii y por lo menos se acabó bastante después de la muerte de Sancho IV. Contiene las leyendas del Caballero del Cisne, de Berta y de Mainete. Es la historia de las Cruzadas hasta 1271.