Igualmente Prudencio:
"Bis novem noster || populus sub uno
Martyrum servat || cineres sepulchro".
Este verso fué muy usado en la liturgia. Conocido es el himno de Guido de Arezzo, del que se tomaron los nombres de las notas musicales:
"Ut queant laxis || resonare fibris".
Y el que rezan los eclesiásticos á cada paso:
"Iste confessor || Domini colentes".
Lo usaron mucho fuera de la liturgia, como Teodulfo, obispo de Orleáns, en el recibimiento de Ludovico Pío, y el del Cid (Du Méril, Poésies popul. Lat. du Moyen-Age, 1847, págs. 248-314):
"Eia! laetando, populi catervae
Campidoctoris hoc carmen audite:
Magis qui eius freti estis ope,
Cuncti venite".
Así el verso sáfico, de once sílabas, de pies cuantitativos, se mudó en endecasílabo de puro acento silábico. La composición del Cid y otras latinas fueron obra de clérigos españoles, en la época en que, introducido el rito romano en España por los Cluniacenses franceses, "allá van leyes do quieren reyes", aficionados á ellos, ó reinas y obispos afrancesados, si se quiere. Por el rito romano, pues, se hizo común este verso entre los clérigos, esto es, por influjo francés. Y efectivamente, de este verso había salido en Francia el verso épico francés y el endecasílabo lírico de Provenza é Italia. No menos hay que tener en cuenta el trímetro yámbico acataléctico ó senario:
"Phaselus ille, quem videtis, hospites".