En el otro decasílabo, que es más raro, pero se encuentra en un poema importante de que hay dos redacciones, francesa y provenzal, el Girart de Rosilhó, la fórmula aparece invertida, resultando el primer hemistiquio de seis y el segundo de cuatro sílabas:

"Esteirent tote noit | hauberc vestiz;
E quant li jors paraist, | bien fu joïz...".

"Este metro... es el primogénito de las lenguas romances y de él procede, según toda apariencia, el endecasílabo provenzal... Pero... los provenzales... le consideraban como un metro épico... en algunos trovadores del último tiempo, como Aimerico de Pegulhan, llega á ser forma casi única... El endecasílabo provenzal, todavía en algún verso de Marcabrú, conserva la antigua pausa épica, que parece indicio claro de su origen. Pero desde Ventadorn se convierte en ley general la acentuación de la cuarta sílaba... Y ésta es la forma definitiva del verso provenzal y catalán, que Ausias March y los poetas de su escuela regularizaron, empleando sistemáticamente finales agudos en los primeros hemistiquios. Pero en los trovadores provenzales, como Ventadorn, hay ejemplos de sílabas átonas que para el verso se cuentan, y entonces resultan verdaderos endecasílabos á la italiana, acentuados en 3.ª, 6.ª y 10.ª... De este modo la pausa fuerte del decasílabo épico se va debilitando y convirtiéndose en mera cesura, con lo cual pierde el verso en rigidez y gana en libertad métrica... La mezcla de los dos tipos del endecasílabo a minori y a maiori está severamente proscripta en las Leys d'amor... Pero este rigorismo no siempre se observó en la práctica, abriéndose camino con ello á la absoluta libertad del verso italiano, que es propiamente el endecasílabo emancipado, con cesura debilísima, con ritmo libre y variado". Entre el endecasílabo de Dante y Petrarca y el sáfico latino ha intervenido la métrica francesa y provenzal, y esto mismo nos dice la historia: que la lírica provenzal comunicó su técnica y tecnicismo á Italia hasta fines del siglo xiii. De los tres metros antes vistos, "el decasílabo francés, que en la primera de sus formas, dice M. Pelayo, corresponde las más veces á un endecasílabo castellano con acento en la 4.ª, y en la segunda á un endecasílabo con acento en la 6.ª, no tuvo derivación inmediata en la literatura española de la Edad Media". Con todo, comenzando por el primer verso de Mio Cid,

"De los sos ojos | tan fuertemientre llorando",

hay bastantes versos en el poema, que M. Pelayo se calla, pero que puede verlos el que quiera. Ellos vienen de Francia, sin duda, así como los alejandrinos (7 + 7), que forman la mayor parte del poema; los octonarios ó de pie de romance (8 + 8), se le escapan al autor, que, queriendo como erudito usar metros franceses, le retiñen en los oídos los romances populares españoles. El endecasílabo lírico provenzal entró en España por dos caminos, engendrando casi simultáneamente el endecasílabo catalán y el endecasílabo galaico-portugués. "Coplas de diez sillabas á la manera de los lemosis", llamaba Santillana al verso en su tiempo, usado por catalanes y valencianos, y es el endecasílabo de Aquitania, que á Levante trajeron los trovadores provenzales y sobrevivió en Cataluña á la poesía provenzal, sobre todo con mosén Jordi y Ausias March, que en la métrica no imitaron nunca á Petrarca. El endecasílabo gallego aparece ya en las Cantigas del Rey Sabio, ya con finales llanos, ya agudos:

"Sancta Maria os enfermos sana
E os sanos tira de la via vana...
Porque trobar e cousa en que ias
Entendimiento, poren quen os fas...".

Abunda este metro en los Cancioneros de Ajuda, del Vaticano y Colocci Brancuti, y es el mismo provenzal, con cesura monótona después de la sílaba 4.ª ó 5.ª, y con acentos principales en la 3.ª ó 4.ª y en la 10.ª No pocos castellanos hicieron tales versos gallegos: ¿qué mucho se hiciesen algunos endecasílabos parecidos en castellano? Tal don Juan Manuel, en las moralidades ó sentencias del Libro de Patronio:

"Ganará de tal salto un ome el cielo
Si á Dios obedeciere acá en el suelo.
En el comienço deve ome mostrar
Á su mujer cómo deve passar".

Cuanto al endecasílabo del Marqués de Santillana, ya dijo M. Pelayo (Antol. poet. lír. cast., t. XIII, pág. 212) que es "un endecasílabo incipiente, un aprendiz de endecasílabo", respecto del endecasílabo italiano. Falta muchas veces el acento en la 6.ª, aunque nunca en la 4.ª y en la 10.ª; y en vez de la 8.ª, suele acentuarse la 7.ª, como en el verso gallego:

"Las géntes délla con tóda fervéncia...
Viéron mis ójos en fórma divína...
Fáce por cúrso de tiémpo sennal...".