53. Año 1528. Fray Antonio de Guevara (1480?-1545) nació en Treceño, de las Asturias de Santillana, de linaje alavés; su padre, Beltrán de Guevara; su madre, Elvira Noroña y Calderón. Á los doce años llevóle á la Corte su padre, donde siguió estudiando, y á la muerte de la reina Isabel entró en la Orden franciscana, profesando en Valladolid ó, según otros, en la provincia de Nápoles. Elevado á las más altas dignidades de la Orden, fué predicador, consejero y cronista de Carlos V, Inquisidor de Valencia, Obispo de Guadix (1527?), luego de Mondoñedo (1537) y falleció en Valladolid. Escribió el famoso Libro de Marco Aurelio y el Relox de Príncipes, incorporados en una sola obra, en 1529, por su autor; el Monte Calvario, Epístolas familiares, Menosprecio de la Corte, Aviso de privados y doctrina de cortesanos, De los inventores del arte de navegar y otras obras.

No es para creído el estruendo que armaron, no sólo en España, pero en toda Europa, los libros del donairoso y grave moralista, que en ser uno y otro y en la elocuencia del decir y en la musical armonía del versificar su elegante prosa, estribó, sin duda alguna, su fama de un siglo entero, como incontrastada por la de ningún otro escritor, y no menos hoy y para siempre, á mi parecer, su altísimo valor artístico, como de uno de los que más suntuosa y lujosamente supieron manejar la lengua castellana y acertaron á embelesar á los lectores, persuadiéndoles, burla burlando, con la socarronería de su desenfadado ingenio, los más nobles y levantados principios de política y moral cristiana.

54. Epíst., 34: "Que como nací en Asturias de Santillana". Epíst. pte. 2, 15: "Los viejos de mi tierra, la Montaña". Epíst. á don Alonso de Acuña: "Acuérdome que siendo muy niño, en Treceño, lugar de nuestro mayorazgo de Guevara"; allí dura la torre de los de su apellido.

En España fué tan leído como el Amadís y La Celestina, dice, con razón, M. Pelayo, que es cuanto encarecerse puede. Fuera de ella se menudearon sus ediciones en latín, en italiano, en francés, en inglés, en alemán, en holandés, en danés, en húngaro, hasta hubo quien, en el siglo xviii, le tradujo al armenio. Fué la biblia y el oráculo de los cortesanos y de las damas; la admiración de los letrados y escritores; el terrero de la envidia de muchos, y el escándalo de algunos necios. Según afirmaba el hijo de Casaubón, ningún libro, fuera de la Biblia, tuvo en su tiempo tanta difusión como el Marco Aurelio. El Marqués de Pescara regaló al autor una pluma de oro. En Francia fué reimpreso el mismo año en que salió en Valladolid el Relox de Príncipes: Libro Aureo de Marco Aurelio, París, 1529, texto tomado de las fraudulentas de Sevilla, Portugal y Aragón, á que el autor alude en su prólogo de la edición vallisoletana. Al francés tradujo el Marco Aurelio Herberay des Essars, el que trasladó el Amadís y otros libros de caballería. Montaigne dice (Essais, II, 2) que era una de las lecturas favoritas de su padre. Brantôme repite, en las Damas galantes, los cuentos de Lamia y Flora. El del villano del Danubio se halla en las Historias prodigiosas, de Bouistán, Tesserant y Belleforest (1560); varios poetas lo trataron: Brunet, Pedro Sorel, Chartrain, Nicolás Clément y Gabriel Fourmenois; lo inmortalizó Lafontaine, y, según M. Pelayo, "las cartas y los tratados del primer Balzac, que pasa por reformador de la prosa francesa en los primeros años del siglo xviii y por el primero que puso número en ella, parecen un producto de la escuela retórica de Guevara. En Inglaterra, en tiempo de la reina Isabel, tuvo aún más honda y duradera influencia, pues, imitado Guevara, por haberlo traducido cinco ó seis intérpretes, fué una de las principales causas del nuevo estilo llamado euphuismo. Tal sostuvo Landmann en su obra sobre Shakespeare y el euphuismo (1884), probando que el estilo de Lily viene de Guevara, que muchas de las ideas y aun largos pasajes de la célebre novela Euphues, the anatomy of wit, que dió nombre al género, están tomados de Guevara. "El Marco Aurelio, sobre todo, dice J. Jusserand, traducido por lord Berners en 1532, y por sir Thomas North en 1537, gozó de extremada popularidad. Las disertaciones morales de que aquel libro estaba henchido encantaron á los pensadores más serios; el lenguaje insólito del autor español encantó á las personas frívolas. Antes de Lily ya varios autores ingleses habían imitado á Guevara; cuando Lily apareció, embelleciendo todavía más aquel estilo, el entusiasmo fué tan grande, que se olvidó el modelo extranjero, y aquel estilo exótico fué rebautizado en signo de adopción y de naturalización inglesa". (Le Roman au temps de Shakespeare, París, 1887). Garret Underhill dedica, en su Spanish Literature in the England of Tudors (págs. 65-84), un capítulo entero al grupo de Guevara en la Corte de Enrique VIII. En Inglaterra, fray Luis de Granada destronó á Guevara, á fines del siglo xvi, y en el continente destronóle el Telémaco. La crítica presente y futura juzgará el hecho. En Alemania se llevaron la palma Quevedo y Gracián. Tal fué el triunfo de la socarronería castellana, alma de los escritos del famoso Obispo de Mondoñedo. Las principales ediciones francesas son: Livre doré de Marc Aurèle, París, 1531. L'horloge des princes, París, 1540. L'horloge des princes, París, 1555. Italiana: Vita, gesti, costumi, discorsi di M. Aurelio, Venecia, 1544, con otras 22 ediciones. En inglés: The Golden Boke of Marcus Aurelius, reimpreso 14 veces en el siglo xvi. Alemana, en Munich, 1599, con siete reimpresiones. Holandesa, en 1612. Latinas: Horologii Principum sive de vita M. Aurelii, Torgae, 1606. Horologium principum ad norman vitae M. Aurelii, Francfort, 1664. Armenia, por Kapriel Hamuzasbian, Venecia, 1738.

55. El estilo de Guevara se reconoce al punto por el afectado amontonamiento de antítesis, como las llaman los retóricos, que se corresponden cual frases musicales de un ritmo agradable de suyo; pero que, tan menudeadas, trasparentan la afectación y fatigan. La facundia y abundancia en el decir pasa de la raya, y suena á derroche. Si el río de su elocuencia se contuviese dentro de las riberas y no se derramase á la continua sin medida por todas partes, y si el dejo rítmico de la cadencia musical no bambanease tan repetidamente, sería Guevara el más elocuente de los escritores españoles. Suelto, rico, desenfadado, socarrón, elegante, es como el que más; grave en las sentencias, moral en los intentos, como nadie. Pedro de Rúa, Antonio Agustín y otros muchos le achacaron el dar por verdadero lo que sólo era obra de su fantasía, cuanto al citar antiguos autores, que jamás vivieron y él fantaseó, y al contar historias que él supo fraguar en su magín. Pero ya él se había curado en salud, diciendo que no creía más que en la Sagrada Escritura, de modo que no le parecía debía contenerse cuando, de su propio caletre, inventaba casos más bonitos y á propósito que los que hallaba en las historias y autores verdaderos. Nuestro hombre los fabricaba á su antojo, sin reparo, y se los colgaba á escritores, que jamás fueron en el mundo, con un tan desenfadado desparpajo y una tan grave seriedad, que no es el menor de los deleites para el que le va leyendo gozar de tan sabrosos embustes, afirmados gravemente por varón tan autorizado y sesudo.

56. M. Aurelio, prólogo: "Yo comencé á entender en esta obra el año de mil y quinientos y diez y ocho, y hasta el año de veynte y cuatro ninguno alcanzó en que yo estava ocupado: luego el siguiente año de veynte y cuatro, como el libro que tenía muy secreto estuviesse divulgado, estando su Magestad (Carlos V) malo de la quartana, me le pidió para pasar tiempo y aliviar su calentura. Yo serví á su Magestad entonces con Marco Aurelio: el qual aún no le tenía acabado ni corregido, y supliquéle humildemente que no pidía otra merced en pago de mi trabajo sino que á ninguno diesse lugar que en su real cámara trasladase el libro, porque en tanto que yo yva adelante con la obra, y que no era mi fin de publicarla de la manera que entonces estava, si otra cosa fuesse, su Magestad sería muy deservido y yo perjudicado. Mis pecados que lo uvieron de hacer: el libro fué hurtado y por manos de diversas personas traydo y trasladado, y como unos á otros le hurtavan y por manos de pajes le escrevían, como cada día crescían en él más las faltas, y no avía más de un original por do corregirlas. Es verdad que me trugeron algunos á corregir: que si supieran hablar, ellos se quexasen más de los que los escrivieron, que no yo de los que le hurtaron. Añadiendo herror sobre herror, ya que yo andava al cabo de mi obra y quería publicarla, remanesce Marco Aurelio impresso en Seuilla, y en este caso yo pongo por juezes á los lectores entre mí y los impresores, para que vean si cabía en ley ni justicia un libro que estaba á la imperial majestad dedicado, era el auctor niño, estava imperfecto, no venía corregido, que osase ninguno imprimirlo ni publicarlo. No parando en esto el negocio imprimiéronse otra vez en Portugal y luego en los reynos de Aragón, y si fué viciosa la impressión primera no por cierto lo fueron menos la segunda y tercera; por manera que lo que se escrive para el bien común de la república, cada uno lo quiere aplicar en provecho de su casa. Otra cosa acontesció con Marco Aurelio, la qual he vergüenza de la dezir, pero más la habrán de tener los que la osaron hazer, y es que algunos se hazían auctores de la obra toda, otros en sus escripturas enxerían parte della como suya propria: lo qual paresce en un libro impresso do el auctor puso la plática del villano, y en otro libro también impresso pusso otro la habla, que hizo Marco Aurelio á Faustina, quando le pidió la llave. Pues estos ladrones han venido á mi noticia, bien pienso yo que se deve aver hurtado más hazienda de mi casa. En esto verán que Marco Aurelio no estava corregido, pues agora se le damos muy castigado. En esto verán que no estava acabado, pues agora sale perfecto. En esto verán que le faltava mucho, pues agora le verán añadido... Este Relox de Príncipes se divide en tres libros. En el primero se trata que el Príncipe sea buen Cristiano. En el segundo, cómo el Príncipe se ha de aver con su mujer y hijos. En el tercero, cómo ha de gobernar su persona y república".

En 1528 se publicaron tres ediciones clandestinas del Libro áureo de Marco Aurelio, emperador y eloquentissimo orador; otras tres salieron, no menos fraudulentas, el año siguiente de 1529. Habianle hurtado el manuscrito de la Cámara Imperial, se sacaron muchas copias y se imprimieron sin saberlo el autor, hasta que el año 1529 intervino en la primera edición permitida, que rotuló Libro llamado Relox de Príncipes en el qual va encorporado el muy famoso libro de Marco Aurelio, Valladolid, 1529. Hay otra edición del mismo año con el título de Libro del emperador Marco Aurelio con Relox de Príncipes, Valladolid, 1529. Una de las fraudulentas lleva por título Libro áureo de Marco Aurelio: empador (sic) y eloquentissimo orador, Zaragoza, 1529. De las demás ediciones, tras la legal de 1529, citaremos: Sevilla, 1531 y 1532; Salamanca, 1532; Barcelona, 1532, edición que lleva añadidas "nueve cartas y siete capítulos" (del 58 al 73 del l. III); Libro nuevo de Marco Aurelio Emperador, Valencia, 1532. Otras ediciones sin valor bibliográfico; Sevilla, 1533, 1534, 1537; Venecia, 1553; Zaragoza, 1555; Sevilla, 1557; Alcalá, 1566. Obras completas, Valladolid, 1529, 1545. Libro titulado Monte calvario, Valladolid, 1529; Salamanca, 1542, 1545; Zaragoza, 1545; Valladolid, 1546; Zaragoza, 1549; Valladolid, 1549, 1551; Zaragoza, 1551. Oratorio de religiosos, Valladolid, 1542; Zaragoza, 1543; Valladolid, 1545, 1546 y 1550, etc. Epístolas familiares, primera y segunda parte, Valladolid, 1539; 2.ª pte., Valladolid, 1541 y 1542; Zaragoza, 1543; Valladolid, 1544-45, etc. Menosprecio de Corte, Valladolid, 1539; Lyon, 1542 (en francés); París, 1542 (íd.); Lyon, 1543 (íd.); París, 1543 y 1544 (íd.); Londres, 1548 (en inglés), etc. Aviso de privados y doctrina de cortesanos, Valladolid, 1539; Amberes, 1539; Venecia, 1544 (en italiano); Lyon, 1556 (en francés), etc. De los inventores del arte de navegar, Valladolid, 1539, etc. Décadas de las vidas de los diez Césares, Valladolid, 1539; Londres, 1577. De adventu Sancti Iacobi, Amberes, 1608. Dejó manuscritas: Disputatio contra Iudaeos. Crónica imperial de Carlos V, etc.

Antonio de Guevara, Epístolas familiares, Bibl. de Aut. Esp., t. XIII. Menosprecio de Corte, ed. J. de San Pelayo Ladrón de García, Bilbao, 1893. Arte de marear, ed. J. de San Pelayo Ladrón de García, Bilbao, 1895. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. ccclxv-ccclxxv, L. Clément, Antoine de Guevara, ses lectures et ses initiateurs français au xvie siècle, en Revue d'histoire littéraire de la France (1900), t. VII, págs. 590-602; (1901), t. VIII, págs. 214-233. R. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique (1908), t. XXIII, págs. 633-635. J. M. Gálvez, Guevara in England (Kapitel I und II), Berlín, 1910. A. Morel-Fatio, Historiographie de Charles-Quint, París, 1913. John. Garret Underhill, Spanish Literature in the England of the Tudors, New-York, The Columbia University, 1899.

57. Año 1528. Francisco Delicado ó Delgado, de la Peña de Martos, discípulo de Lebrija, siguió el estado eclesiástico y partióse para Roma, donde logró el cargo de vicario del valle de Cabezuela, sin residencia, pues allí vivió dado á los vicios de aquella ciudad, de los que le resultaron unas bubas. Allí mismo acabó de escribir, en 1524, el Retrato de la Lozana Andaluza, y el año de 1528, tras el saco de Roma, pasó á Venecia, donde lo publicó, con algunas añadiduras, el mismo año, pero sin nombre de autor, "por no vituperar el oficio escribiendo vanidades", hasta que, viendo el buen suceso del libro, declaróse por autor de él. Es un retablo de la vida de una cortesana andaluza en Roma, con todas las obscenidades tomadas del natural, sin recato ni ideal alguno; no siendo novela ni comedia, sino narración, pero hablada, dialogada y viva, "en lengua española muy claríssima". Conocía La Celestina, el Asno de oro, de Apuleyo; pero no á Pedro Aretino, como se ha dicho, pues sus obras son posteriores á 1528; antes, ya ha dicho Arturo Graf que, si imitación hubo, lo fué del Aretino y no al revés, y cierto, el parecido es grandísimo, aunque M. Pelayo y Farinelli nieguen tal imitación. Menos tiene La Lozana del Diálogo de las hetairas, de Luciano, del cual tomó lo más indecente el Aretino. La Lozana no salió de los libros, sino de la vida real de Roma, vivida por su autor. Encierra muchos elementos folklóricos y frases españolas; pero no menor mezcla de italianismos, propios de la lengua franca que en Roma usaban los españoles de baja estofa, de la cual echó mano igualmente Torres Naharro, sin dejar, con todo eso, de tener trozos y frases en castizo y familiar lenguaje, con su propio color y brío.

58. El Ragionamento della Nanna e della Antonia, del Aretino, es de 1533; el Diálogo della Nanna é della Pippa sua figliuola, de 1536; el Ragionamento del Zoppino fatto frate... dove contiensi la vita e genealogia de tutte le cortegiane di Roma, no se publicó hasta 1539. Acaban de ser elegantemente impresos Los Diálogos del divino Pedro Aretino, por Joaquín López Barbadillo, Madrid, 1914, 2 vols., las dos primeras jornadas. Véase Graf, Giornale Storico della letteratura italiana, Turín, 1880, t. XIII, pág. 317. A. Farinelli, en Ressegna Bibliographica della letteratura Italiana, t. VII, pág. 281, Pisa, 1900. M. Pelayo, Oríg. nov., t. III, pág. cxcvi. "Y si quisieren reprender que por qué no van munchas palabras en perfeta lengua castellana, digo que siendo andaluz y no letrado y escribiendo para darme solacio y pasar mi fortuna, que en este tiempo el Señor me había dado, conformaba mi hablar al sonido de mis orejas, que es la lengua materna y el común hablar entre mugeres, y si dicen por qué puse algunas palabras en italiano, púdelo hacer escribiendo en Italia..., si me dicen que por qué no fuí más elegante, digo que soy iñorante" (pág. 333).