Jorge de Montemayor, Los siete libros de la Diana, ed. M. Menéndez y Pelayo, Nueva Bibl. de Aut. Españ., t. VII. Consúltense: G. Schönherr, Jorge de Montemayor, sein Leben und sein Schäferroman, Halle, 1886. D. García Peres, Catálogo razonado biográfico y bibliográfico de los autores portugueses que escribieron en castellano, Madrid, 1890. J. Fitzmaurice-Kelly, en Revue Hispanique (1895), t. II, págs. 304-311. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la Novela, en Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. cdxlviii-cdlxxviii. D. Guimaraes, Bernardim Ribeiro, Lisboa, 1908. J. Marsan, La pastorale dramatique en France, etc., París, 1905, págs. 107-130, 265-287. H. A. Rennert, The Spanish Pastoral Romances, 2.ª ed., Philadelphia, 1912, páginas 19-58.
102. Año 1539. Don Fernando Colón (1488-1539), hijo de Cristóbal Colón, murió en 1539. Escribió Historia del Almirante D. Christóbal Colón, 1571; en ital., por Alfonso Ulloa, Venecia, 1571, 1614; Madrid, 1892, 2 vols., Vict. Suárez. Parecer sobre la pertenencia de los Molucos, 1524. Parecer de astrónomos y pilotos españoles en la junta de Badajoz sobre la demarcación y propiedad de las islas del Maluco, 1524. Apuntamientos sobre (ídem), 1529. En el Registrum de su famosa biblioteca (Biblioteca Colombina) y en el Abecedarium de la misma (recientemente editado en facsímile por Huntington) hay un tesoro de libros, entre ellos las piezas dramáticas siguientes, hoy desconocidas, sin año de impresión: Deleitosa balanza, farsa. Diálogo binario de dos pastores y dos frailes. Égloga de 6 personas. Égloga de una pastora y un santero, con otros. Égloga en coplas. Égloga pastoril sobre las cosas de Valencia. Farsa para misa nueva, en coplas. Farsa Zapato. Felisea. Égloga de Flamiano. Florimela, farsa en coplas. Comedia del mal prático. Farsa de Navidad y los Inocentes. Comedia de la Noche de Natividad. Comedia Pupilaria, en coplas. Égloga en coplas de Torino con otros cuatro. Farsa Triunfal, en coplas. Christophori de Avendaño: Auto de Amores, en coplas. Alphonsi de Barrio: Farsa en coplas. Ferdinandi de Bracamonte: Farsa luterana, en coplas. Gundisalvi Carvajal: Farsa del Nacimiento. Bartolomei del Castillo: Comedia del Nacimiento, en coplas, y Comedia llamada Graciana, en coplas. Ferdinandi de Córdoba: Farsa pastoril, en coplas. Didacus Duran: Farsa duna pastora y un hermitaño, en coplas. Francisci Fleire: Farsa philosopal, en español. Christophori Gil: Comedia Rosenda, en coplas. Petri Gómez de Cisneros: Farsa sobre la Resurrección en coplas. Jacobi de Guadalupe: Égloga. Jacobi de Herrera: Farsa del Nacimiento. Martín de Herrera: Historia de la conquista de Orán y Jerusalem, en coplas castellanas... Égloga de unos pastores con unos villancicos. Georgii de Heruaz: Farsa in 7 personas, en coplas. Manuel Núñez: Comedia del vino, en coplas. Lope Ortiz de Stúñiga: Farsa en coplas sobre la comedia de Calixto y Melibea, y unas coplas sobre la toma de Fuenterrabía y poesías (Gallardo, Registr. Colón), Antonii Pacheco: Farsa Pronostica, en coplas. Jacobi Ruiz: Farsa en coplas. Antonii Ruys de Santillana: Tragicomedia de los amores de Quirol, y Consuelo contra la adversidad. Salazar de Breño: Égloga al Duque de Medinaceli. Jo. Uzeda: Comedia Grayandora. Ferdinandi Vázquez: Farsa del Nacimiento, en coplas. (¿Será el jurisconsulto, de quien hablamos en 1559?) Ventura de Vergara: Farsa con diez personas, Medina. Véase Harrise, D. Fern. Colón, historiador de su padre, Sevilla, 1871 (Biblióf. Andal.).
103. Año 1530. Alonso (López) de Corella, natural de aquella población navarra, profesor de Medicina en Alcalá y después morador de Tarazona, donde murió, dió á la imprenta Secretos de philosophia y medicina, probablemente en Valladolid, 1539, obra sacada de El Sumario de la medicina del doctor Villalobos (1498). Comprendía 750 preguntas en octosílabos pareados; pero siete años después redujo la obra á Trezientas preguntas de cosas naturales. En diferentes materias. Con sus respuestas y alegaciones, Valladolid, 1546. Mas tardó tanto la impresión, que la mandó retirar el autor, aunque salió de copia que le hizo el impresor llena de erratas, por lo cual el autor desconoce esta edición en el prólogo de la tercera, que es Secretos de Philosophía y Astrología y Medicina y de las quatro mathemáticas Sciencias: Collegidos de muchos y diversos auctores: y diuididos en cinco quinquagenas de Preguntas, Zaragoza, 1547. Enchiridion medicinae, Zaragoza, 1549; Valencia, 1581. De vini commoditatibus, Zaragoza, 1550. De arte curativa libri IV, Estella, 1555. Annotationes in omnia Galeni opera, Zaragoza, 1562, 1565; Valencia, 1582; Madrid, 1582. Naturae quaerimonia, Zaragoza, 1565. De natura venae, Zaragoza, 1573. De morbo pustulato, sive, vulgo tabardillo, Zaragoza, 1574; Valencia, 1581. De febre maligna et placitis Galeni, Zaragoza, 1575. Catalogus auctorum qui Galeno contradixerunt, Valencia, 1589. En las Annotationes dice que había escrito De tuenda valetudine. Véase Juan M. Sánchez, Bibliogr. Aragonesa del siglo xvi, t. I, pág. 337.
Alonso García Matamoros nació en Villarrasa, en el condado de Niebla, fué catedrático de Letras humanas en la escuela de Alcalá, en Valencia y Játiba; canónigo en Sevilla, célebre latino y erudito. In Aelii A. Nebrissensis Grammaticae IV librum scholia, Valencia, 1539: acaso es el Methodus Constructionis, Alcalá, 1553. De ratione dicendi, Alcalá, 1548, 1561. De adserenda Hispanorum eruditione sive De Viris Hispaniae doctis, Alcalá, 1553, y en Hispania Illustrata, Francfort: "himno triunfal del Renacimiento español", como llama á este elegante panegírico M. Pelayo. Verdadero ciceroniano en estilo y lenguaje. Oratio in Doctoratu Theologiae Didaci Sobaños, Alcalá, 1558. De tribus dicendi generibus sive de recta informandi styli ratione, ibid., 1569. Opera Omnia, Madrid, 1769.
Nicolás Monardes (1512-1588) nació en Sevilla, estudió en Alcalá, donde se graduó de bachiller en Medicina en 1533, y ejerció esta facultad en su ciudad natal desde 1534, donde se licenció y doctoró (1547); juntó un museo de objetos naturales, de América sobre todo (1554). Casado con doña Catalina de Morales, tuvo seis hijos, enviudó y se hizo clérigo presbítero. De secanda vena in pleuritide inter graecos et arabes concordia, Sevilla, 1539; Amberes, 1564. La Medicina hispalense, de Juan de Aviñón, Sevilla, 1545; 1885, en Biblióf. Andaluces. De rosa et partibus eius, Amberes, 1551, 1564, 1565, 1568. Dos libros, el uno que se trata de todas las cosas que se traen de nuestras Indias occidentales, que sirven al uso de la medicina, y el otro que trata de la piedra bezaar y de la yerba escurçonera, Sevilla, 1565, 1569. Libro que trata de dos medicinas excelentísimas contra todo veneno, que son la piedra bezaar y la yerba escuerzonera, Sevilla, 1569, 1574, 1580. Diálogo del hierro y de sus grandezas y cómo es más excelente metal de todos y la cosa más necesaria para servicio del hombre y de las grandes virtudes medicinales que tiene, Sevilla, 1571, 1580 (latín), 1616 (ital.). Segunda parte del libro de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que sirven al uso de medicina, Sevilla, 1571. Libro que trata de la nieve y de sus propiedades, Sevilla, 1571, 1580, 1616 (en lat. é ital.). Primera y segunda y tercera partes de la Historia Medicinal de las cosas... Tratado de la Piedra Bezaar y de la yerba Escuerçonera. Diálogo de las grandezas del Hierro y de sus virtudes Medicinales. Tratado de la nieve y del bever frío..., Sevilla, 1574, 1580. Tratado del efecto de varias yerbas, Sevilla, 1571. De varios secretos y experiencias de medicina, Leyden, 1605 (traducido al latín por Clusio). Consúltense: Joaquín Olmedilla, Estudio histórico de la vida y escritos del sabio médico esp. del siglo xvi Nicolás Monardes, Madrid,. 1897; Rodríguez Marín, Barahona, pág. 158.
104. Año 1539. Arte breve y muy provechoso de cuenta Castellana y Arismética, Toledo, 1539.—Consuelo de la vejez, diálogo, Salamanca, 1539, anónimo.—Gaspar Miguel de la Cueva, natural de Daroca, capellán de Carlos V, publicó la Historia del misterio divino del Sanctissimo Sacramento del altar que está en los corporales de Daroca que acontesció en la conquista que el christianissimo Rey de Aragón Don Jayme el primero hizo á los moros del reyno de Valencia, etcétera, Alcalá, 1539, 1553; Zaragoza, 1582, 1585, 1590. Doctrina christiana, Zaragoza, 1554.—Directorio para las horas canónicas, Zaragoza, 1539.—Ruy Díaz de Isla publicó Tratado contra el mal serpentino que vulgarmente en España es llamado bubas..., Valladolid, 1539; Sevilla, 1542.—Jorge Gómez de Toledo publicó De ratione minuendi sanguinem in morbo laterali, Toledo, 1539.—Manual para la eterna salvación, Zaragoza, 1539.—Diego Ortega, burgalés, publicó Comentarios para despartimiento del ánimo en Dios, Burgos, 1539.—Don Baltasar de Romaní, valenciano, publicó Ausias Marc, en Catalán, con traducción en Castellano, Valencia, 1539. Las obras del famoso philosopho y poeta Mossen Osias Marco..., Valencia, 1539. En las siguientes ediciones sólo se puso la traducción, no el texto: Sevilla, 1553; Valladolid, 1555; Barcelona, 1560; Zaragoza, 1562 (dos ed.); Madrid, 1579, con la traducción de Montemayor. (Véanse Notas al Canto del Turia, en Gil Polo, 1778).—Fray Felipe de Sosa, franciscano cordobés, publicó De Mysteriis Angelorum, Salamanca, 1539. Parte segunda de las Chronicas de los frayles menores, de fray Marcos de Lisboa, Alcalá, 1566, traducción. De la excellencia del Smo. Evangelio, Sevilla, 1569.—Doña María Téllez, franciscana en Tordesillas, tradujo del Cartujano Pasión de N. S. Jesu Christo, Valladolid, 1539.—Tragicomedia alegórica d' El Paraíso y d' El Infierno, Burgos, 1539, refundición amplificada, más viva y satírica y mejor versificada, de la trilogía de las tres Barcas de Gil Vicente (1517-1519). Han creído algunos ser obra del mismo poeta portugués; pero la perfección métrica castellana persuade á M. Pelayo lo contrario. Reimprimióse en Madrid, 1913 (Biblióf. Madril.), y hay ejemplares de 1539 en la Biblioteca Real de Munich y en la Nac. de Madrid (R. 9.419).—Vergel de virginidad con el edificio spiritual de la caridad y los misterios de la virgen sin par. Y otro tratado de los misterios de los Ángeles; Con trece servicios que hace el Ángel Custodio. Compuesto por un Religioso de los Menores de la provincia de Santiago, anónimo. Burgos, 1539.—De Juan Luis Vives se tradujeron los Comentarios para despertamiento del ánimo en Dios y preparación del ánimo para orar. Y un Comentario y Glosa sobre la oración del Pater Noster y oraciones y contemplaciones quotidianas, Burgos, 1539.—En 1539, probablemente, se imprimió el primer libro en América, la Breve y compendiosa Doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, de Juan de Zumárraga, primer obispo de Méjico. El primer poema escrito allí fué la Conquista de la Nueva Castilla, obra anónima y sin valor, publicada en 1848. La Araucana, de Ercilla. fué la primera obra literaria que en América se compuso (1555-1562), aunque el Manual de Adultos, del cual quedan dos hojas con dísticos latinos del burgalés Cristóbal de Cabrera, sea el primer vagido de la poesía clásica en América. Se han catalogado 116 libros del siglo xvi salidos de aquellas prensas, y hubo muchos más, que se han perdido. Bibliografía mexicana del siglo xvi, por Joaquín García Icazbalceta, México, 1886.
105. Año 1540. Don Hernando de Acuña (1520?-1580), vallisoletano, cuarto hijo de don Pedro el Cabezudo, caballero "de mucha autoridad y méritos" (Garibay), y de doña Leonor de Zúñiga, ambos linajudos; asentó de soldado en el ejército del Emperador (1536) en la guerra del Piamonte, en las banderas del Marqués del Vasto, donde era capitán su hermano mayor don Pedro de Acuña y á quien sustituyó cuando en Moncaller cayó herido don Pedro. Orillas del Tesino permaneció largo tiempo, ya acariciado por las Musas y por Cupido, y allí, de veinte de edad, exhaló con nombre de Silvano tiernas quejas por su Silvia; luego se consoló con otros amores, los de Galatea, llamándose él Damon. Cayó prisionero, aunque se portó como bueno, en la rota de Ceresola (1544), y llevado á Francia, dejólo en libertad Francisco I; preso en Narbona por el capitán de aquella frontera, hubo de rescatarse, ayudándole el del Vasto, quien le dió el gobierno de Querasco, hasta 1546 que fué llamado del Emperador á la acción de Ingoldstadt contra el de Hesse y el Duque de Sajonia, siguiéndole en toda la guerra de Alemania, y en 1547 le encomendó Carlos V la custodia del Duque de Sajonia, yendo con el Emperador cuatro años y mereciendo toda su confianza. Entonces le ordenó versificase El Caballero determinado, de Oliver de la Marcha, que el mismo Emperador había traducido de alguna manera en prosa. Hízolo en 379 quintillas dobles (1551), omitiendo y añadiendo pasajes y en versos muy buenos, imprimiéndose en Amberes, 1553; Salamanca, 1560; Barcelona, 1565; Salamanca, 1573, y Madrid, 1590. Tuvo siete ediciones en cincuenta años, según Ticknor. Fué Acuña con el Emperador contra Enrique II de Francia (1552), dándole la tenencia de Alcántara. En 1553 le encargó fuese á la ciudad de África, donde los soldados se habían amotinado, y servido el Emperador (Mármol Carvajal, Descripc. de África, apénds. XII y XIII), hallóse en San Quintín (1557) y sirvió á don Felipe II como á su padre. Casóse en 1560 con doña Juana de Zúñiga, su prima carnal, y no se sabe más de él hasta que hacia 1569 le hallamos en Granada litigando sobre el condado de Buendía, y allí murió, probablemente en 1580, siendo enterrado en el convento de la Santísima Trinidad Calzada de Valladolid. En 1591 la viuda publicó sus obras poéticas, Varias Poesías, Madrid. Acuña fué de los poetas italianizantes, imitador de Garcilaso. Burlóse de Jerónimo de Urrea por su traducción El caballero determinado, que también, como él, había hecho el poeta aragonés (1555). Compuso la Contienda de Ayax Telamonio y de Ulises sobre las armas de Achiles, en verso suelto, y tradujo en tres cantos y seis estrofas un trozo del Orlando innamorato, de Boyardo. Es elegante versificador, quedando bastante atrás de Garcilaso. Famoso es aquel verso de uno de sus sonetos: "Un monarca, un imperio y una espada".
106. Sobre la orden de Carlos V para que versificase Acuña su obra, véanse Lettres sur la vie intérieure de l'empereur Charles Quint, par Guillaume Van Male, gentilhomme de sa chambre, Bruselas, 1843. Véase además la Carta dedicatoria de la viuda de Acuña, en la impresión de Varias poesías, de don Hern. de Acuña, Madrid, 1591. Hernando de Acuña, Varias poesías, Madrid, 1894. Contienda de Ayax, etc., ed. de J. J. López de Sedano, Parnaso español, Madrid, 1770, t. II, págs. 21-51. Narciso Alonso Cortés, D. Hernando de Acuña, Valladolid, 1913, el cual escribe (pág. 108): "Temple de acero, ni con golpes ni con fuego quebrantado; nobleza insigne, depositada en el santuario de la patria; alma sutil, á las más tenues inspiraciones abierta, bien habrían de aunarse allí las gallardías del guerrero y las delicadezas del poeta. Todo podía hacerlo quien con fueros de amor tejía el cendal de sus rimas y quien llevaba como vanguardias de su ideal Un Monarca...". Cervantes, en la Galatea (l. 6), hace decir á Calíope que "no dexó jamás el lado de don Fernando de Acuña". Su elegía Á una partida, es imitación de otra de Tansillo, que comienza: "Se quel dolor, che va innanzi al morire" (E. Merle).
107. Año 1540. El Magnífico Caballero Pero Mexía (1500-1550) nació en Sevilla, donde aprendió latín; en Salamanca, leyes. Esgrimía diestramente y se carteaba con Vives en latín elegante. Fueron muchas veces premiados sus versos, agudos y dulces. Trató mucho á don Fernando Colón, á don Baltasar del Río, obispo de Escalas, que despertó en Sevilla las buenas letras. Llamábanle el astrólogo por su afición á las matemáticas y astrología. Sobrevínole una gran enfermedad de la cabeza que le duró toda su vida. Fué alcalde de la Hermandad del número de los hijodalgos, contador de S. M. en la Casa de la Contratación, y veinticuatro. Comía poco y no dormía más de cuatro horas. Nombróle Carlos V su cronista (1548). Murió de cincuenta años, siendo enterrado en Santa Marina. Celebróle con un epitafio Arias Montano, que le tuvo en su mocedad por padre y maestro. Fué uno de los escritores más celebrados en su tiempo, y aun hoy en día de los más eruditos y sabrosos, de estilo sencillo y claro, apacible y castizo. Escribió la Silva de varia lección, Sevilla, 1540, obra que declara muchos puntos de erudición, á la manera de las Noches Áticas, de Aulo Gelio, muy celebrada y traducida en varias lenguas. Historia imperial y cesárea, esto es, de Carlos V, Sevilla, 1544. Colloquios ó diálogos, Sevilla, 1547. Laus Asini: ad instar Luciani et Apuleii, Sevilla, 1547. Parenesis ó exhortacion á la virtud, de Isócrates, traducida de la versión latina de Rodolfo Agrícola. Fragmentos y Memorias, que quedaron en la biblioteca de Gonzalo Argote de Molina.
108. La biografía y retrato véase en F.co Pacheco y M. Pelayo, Ilustr. esp. Rodrigo Caro, en los Claros varones, dice que nació en 1500, y que le consultaban pilotos y mareantes, que le escribieron Ginés de Sepúlveda y Erasmo (Epíst., l. 25, 26, á su hermano Cristóbal, y á él la 27). Fué alabado de los más famosos escritores. Al fin del Ms. colombino de la Hist. de Carlos V se lee, de puño y letra de Colmenares: "Murió Pero Mexía, autor desta historia, año de 1551... Fué infelicidad de este príncipe y de la nación española que no la acabase, para que no hubiera caído en manos de fray Prudencio de Sandoval, ya que el señor Rey D. Felipe II no advirtió en honor de su padre encargarla á don Diego Hurtado de Mendoza, con que tuviéramos la mejor historia por el asunto y por el escritor, que acaso hubiera en el mundo, fuera de las sagradas...". Rosell: "Mexía, como historiador, fuera de las lisonjas que prodiga al César y que le hace llamar siervos á los vasallos, adolece de cierto amaneramiento en la elaboración de los períodos y en el uso de los sinónimos, con que, sin duda, pretende esclarecer más las ideas; pero es buen hablista, escritor claro y vigoroso; hábil en la manera de disponer su asunto. No deja de ser feliz en la elección de las palabras y no menos en el empleo de las metáforas y comparaciones, como al referir el incendio de Medina... Algunas veces incurre en afectación, y otras, por evitar este defecto, se arrastra con demasiada languidez; pero no debe olvidarse que sus largos padecimientos necesariamente habían de debilitar su espíritu y que no habiéndole dejado la muerte terminar su obra, tampoco le daría tiempo para perfeccionarla".