173. Año 1552. Fray Pedro Alfonso, benedictino de Monserrat, burgalés, publicó De Inmensis Dei beneficiis, Barcelona, 1552. De Eucharistia. De Vita solitaria. De Religione. De Inmortalitate Animae. De Vita Mariae Virginis: todo ello en Barcelona, 1562. De Praeparatione ad mortem, ibid., 1568. Diálogos entre Christo y el Alma, ibid., 1569.—Luis de Aranda, de Úbeda, publicó La Glosa de Moral sentido en prosa á las coplas de D. Jorge Manrique, Valladolid, 1552. Avisos sentenciosos, Granada, 1575. Glosa á los Proverbios de D. Iñigo López de Mendoza y á xxiv Coplas de las Trecientas de Juan de Mena, en verso, Granada, 1578. Glosa Peregrina, porque va glosando pies de diversos Romances, Sevilla, 1607.—Auto agora nuevamente hecho sobre la quinta angustia que N. S.ª pasó al pie de la Cruz...; Romance muy devoto en contemplación de la pasión de N. Redemptor Jesuchristo, MDLII, Burgos (Gayangos en Ticknor, Adic., t. III, pág. 518).—La Institución: Definiciones y actos capitulares de la ínclita cavallería de la orden de Calatrava, Toledo, 1552.—Luis de Centellas publicó Cartas al Dr. Manresa sobre la ciencia oculta y piedra philosophal, 1552. Coplas sobre la piedra filosofal.—Despertador del alma dormida, Zaragoza, 1552.—Fray Antonio de Espinosa, dominico, publicó Reglas de bien vivir y menosprecio de mundo y Lecciones de Job, 1552. In summulas.—Fray Andrés Flórez publicó la Doctrina Christiana del Ermitaño y Niño, Valladolid, 1552. Primer tratado de tres. Es doctrina para grandes, Granada, 1557.—Bartholomei Fumi Placentini, ordinis praedicatorum ac haereticae pravitatis Inquisitoris Summa: quae Aurea Armilla inscribitur (de casos de conciencia), Medina, 1552.—Antonio Gómez de Talavera, publicó Variarum Resolutionum Juris Civilis, Communis et Regii libri III, Salamanca, 1552. In leges Tauri, ibid., 1555. Ambas obras, 2 vols., Lyon, 1661.—El doctor Alfonso García, deán de Santiago y Segovia y oidor del Rey, tradujo los dos últimos libros de la traducción hecha por Pero López de Ayala de la Cayda de Príncipes, de Boccaccio, Alcalá, 1552.—Alexo de Herrera publicó el Espejo de la conciencia, Medina, 1552.—Fray Cristóbal Mansilla, dominico, publicó Invectiva contra el heresiarcha Luthero, Burgos, 1552.—Francisco Juan Mas, valenciano, publicó Epitome Copiae verborum, Valencia, 1552. Compendium libelli Hadriani Cardinalis de sermone Latino, ibid., 1554.—Alonso Muñoz de Pamplona publicó Recopilación y elucidación de los Fueros de Aragón, Zaragoza, 1552. Publicáronse después los Fueros y observancias de las costumbres escriptas del Reyno de Aragón, en Zaragoza, 1576, 1586, 1593, 1623, 1624, 1627, etc.—Alonso Núñez de Reinoso, de Guadalajara, publicó la Historia de los amores de Clareo y Florisea y de los Trabajos de Isea..., Venecia, 1552. Fué traducida al francés y está tomada, en parte, de los Ragionamenti (1546), de Ludovico Dolce, y por ellos, del Leucipe y Clitofonte, de Aquiles Tacio, alejandrino. Tiene el mérito de ser acaso la más antigua imitación de las novelas griegas publicada en Europa.—Diálogos de Diego Núñez Alva de la vida del Soldado, en que se quenta la conjuración, y pacificación de Alemaña con todas las batallas, recuentros y escaramuças que en ello acontecieron en los años de mil y quinientos y quarenta y seys y siete, y juntamente se descrive la vida del Soldado, Salamanca, 1552; Cuenca, 1589. Reeditado en Madrid, 1890 (Libr. de antaño).—Diego Pisador, vecino de Salamanca, publicó el Libro de música de vihuela, Salamanca, 1552.—El doctor Antonio de Porras, canónigo de Plasencia, publicó el Tratado de la oración, Alcalá, 1552.—Juan de Quirós, toledano y cura de Sevilla, publicó Cristopathia, Toledo, 1552, 1555; en 7 cantos. Ms., en la bibl. Osuna, con fecha de 1591.—El obispo Don Diego de Simancas, cordobés, publicó Institutiones Catholicae, Valladolid, 1552; Alcalá, 1569. Enchiridium Iudaicum violatae Religionis y Annotationes in Zanchini librum de Haereticis y De Dignitate Episcoporum, Amberes, 1573. Liber Disceptationum, Salamanca, 1556; Amberes, 1575. De Episcopis Iurisperitis, Amberes, 1574. Defensio Statuti Toletani, ibid., 1575. De Republica Collectanea, Valladolid, 1565; Venecia, 1569.—Alonso de Ulloa, que vivió en Venecia y tradujo al italiano muchos libros españoles, publicó en castellano El Duelo de Mucio Justinopolitano, Venecia, 1552. Diálogo de las Empresas militares y amorosas de Paulo Jovio, ibid., 1558; Lyon, 1561, 1562, 1602. Suceso de la Jornada que se comenzó para Tripol año de 1559, ibid., 1569. Comentarios de la guerra del duque de Alva contra Guillermo de Nasau, año 1568, Venecia, 1569.—Juan de Valverde de Amusco publicó De Animi et Corporis sanitate tuenda, París, 1552; Venecia, 1553. De la composición del Cuerpo humano, Roma, 1556.—Cristóbal de Vega († 1573), alcalaíno, publicó De Curatione Caruncularum, Salamanca, 1552. In Hippocratis Prognostica é In Aphorismos Hippocratis, ibid., 1552. In Galeni de Differentia Febrium, Alcalá, 1553. De Urinis, ibid., 1553. De pulsibus atque Urinis, ibid., 1565. De Arte medendi, Lyon, 1565; Alcalá, 1580. Todas las obras en Lyon, 1580, 1626.—Diego de Villalpando, leonés, publicó Repetitio Legis XXII, Tit. I. Partitae VII, León, 1552. Repertorium, Valladolid, 1574.—Francisco de Villalpando, architecto, publicó Tercero y Quarto Libro de Architectura de Sebastián Serlio Boloñés, Toledo, 1552, 1563, 1573.
174. Año 1553. Este año se imprimió en Ferrara la famosa Biblia de Ferrara: Biblia en lengua Española traducida palabra por palabra de la verdad Hebraica por muy excelentes letrados, vista y examinada por el oficio de la Inquisición, con privilegio del ilustrísimo señor Duque de Ferrara. En otros ejemplares se lee año 5313 de los judíos, que equivale al 1553 de Cristo. Se reimprimió en Amberes, 5371 (1611 de J. C.); ibid., hacia 1620; ibid., 5606 (errata, por 5406) ó sea 1646 de J. C...; ibid., 5421 (1661 J. C.); ibid., 5486 (1726 J. C.); ibid., 5522 (en hebreo y castellano iuxtalineal). Nótese que en cada nueva edición se van modernizando algunas voces; pero siempre es importantísima obra para el conocimiento del viejo castellano. De la Biblia, de Ferrara, hay dos clases de ejemplares: unos dirigidos á Hércules de Este, cuarto duque de Ferrara, por Duarte Pinel y Jerónimo de Vargas, en 1553; otros á doña Gracia Nasi, por Jom Tob Athias y Abraham Usque, en el mismo año. Doña Gracia era una judía portuguesa muy rica, que estuvo en Italia en 1553, según cuenta Villalón (Viaje de Turquía, fol. 122) y, pasando por Ferrara, le dirigieron el libro, contribuyendo quizá ella á los gastos.
Parte Primera de la Crónica del Perú.
(Sevilla, 1553. Del ejemplar firmado por el autor)
Agustín de Almaçán, madrileño, hijo del doctor Almaçán, médico de su Majestad, publicó El Momo. La moral é muy graciosa historia del Momo: compuesta en Latín por el docto varón León Baptista Alberto Florentín. Trasladada en Castellano, Alcalá, 1553; Madrid, 1598.—Pedro Altamirando, el Mozo; natural de Hontiveros, publicó el auto de La aparición que N. S. Jesucristo hizo á los discípulos que iban á Emaus, en metro de arte mayor, Burgos (ejemplar de La Barrera).—Don Juan de Borja, duque de Gandía, hijo de San Francisco de Borja y de doña Leonor de Castro y Melo, comendador de Reyna, embajador de Portugal y Alemania, mayordomo mayor de doña María de Austria, mujer del emperador Maximiliano II é hija de Carlos V, publicó la Via Spiritus, agora nuevamente abreviado, Toledo, 1553. Cien Empresas morales, Praga, 1581; Bruselas, 1680, aumentada la segunda parte. Tratado de las cosas de la Samaritana.—Baltasar Manuel Bou publicó De Sphera Mundi. Accesserunt duodecim tabulae coelestium domiciliorum et earum praeceptio ad elationem atque altitudinem poli Valentiae, 1553.—Tractado llamado Cruz de Christo con otro tractado de mística theologia de S. Buenaventura, llamado Viae Syon lugent, con otra obra dicha Praeparatio mortis. Compuesto por un frayle de la orden de los menores, Medina 1553.—Pedro de Cieza de León (1518-1560), sevillano, publicó Primera parte de la Crónica del Perú, Sevilla, 1553; Amberes, 1554; Roma, 1555; Venecia, 1556, 1560, 1576. Tercer libro de las guerras civiles del Perú, el cual se llama la Guerra de Quito, Madrid, 1877. Segunda parte de la Crónica del Perú, Madrid, 1880. Guerra de las Salinas, t. LXVIII de la Colecc. de doc. para la Hist. de Esp. Guerra de Chupas, t. LXXVI de la misma.—Fray Antonio de Córdoba, franciscano de la provincia de Castilla, publicó Annotationes in Dom. Sotum circa secretum, Alcalá, 1553. De detractione et famae restitutione, ibid., 1553. De indulgentiis, Alcalá, 1554; Ingolstad, 1582. Expositio regulae fratrum Minorum, Lovaina, 1554; Madrid, 1616. Arma Fidei, Alcalá, 1562. In quatuor libros Magistri Sententiarum, Alcalá, 1562, 1569. Tratado de los casos de consciencia, Toledo, 1573, 1575, 1578; Zaragoza, 1581; Barcelona, 1581; Zaragoza, 1583; Toledo, 1584; Alcalá, 1589, 1590, 1592; Zaragoza, 1593; Breslau, 1599 (ital.). Quaestionarium theologicum, sive Silva Casuum Conscientiae, 5 partes, Toledo, 1578; Ingoldstad, 1593. Additiones in compendium privilegiorum fratrum Minorum Alphonsi de Casarrubios, Nápoles, 1595.—Alonso Díaz de Osma, canónigo burgalés, publicó La Vida y algunos milagros de S. Casilda, 1533.—Francisco Gallés publicó Epitome troporum et schematum, 1553.—Del inquisidor, pesas y medidas, de los vestidos y otras cosas, Zaragoza, 1553.—Fray Pablo de León, dominico, publicó Guía del Cielo, Alcalá, 1553; enérgica y elocuentísima censura de los desórdenes públicos.—Fernando de Mena publicó Claudii Galeni de Pulsibus, del griego; Alcalá, 1553. De Urinis, ibid., 1553. De ratione permiscendi medicamenta, Alcalá, 1555; Turín, 1587. In libros de sanguinis missione et purgatione Cl. Galeni, Alcalá, 1558; Turín, 1587, etc. Methodus febrium omnium y De Septimestri partu et purgantibus medicamentis, Amberes, 1568, etc.—Cristóbal Méndez, médico de Jaén, publicó Del exercicio y de sus provechos, Sevilla, 1553.—Diego Ortiz publicó El primo libro de Diego Ortiz Tolletano, nell quale si tratta delle Glosse sopra le cadenze ed altre sorte de punti, é la musica del Violone, Venecia, 1553. Hymni, Magnificat, Salve, Psalmi et alia diversa Cantica IV vocum, Venecia, 1565.—Miguel Sagaun publicó Concordia aromatariorum Caesaraugustanensium, Zaragoza, 1553.—Juan de Segura, rector del Colegio de Valladolid, mártir en la Florida, publicó, probablemente, si no fué otro autor sinónimo, el Libro de la institución Cristiana en Ejercicios espirituales, Burgos, 1553, 1554. Pero con certeza, el Tratado de la Humildad y Obediencia, Madrid, 1600.—Francisco Tarrafa, canónigo barcelonés, publicó De Origine ac rebus gestis Regum Hispaniae, Amberes, 1553; Colonia, 1577; en castellano, Barcelona, 1563.—Fray Alonso de Traspinedo, jerónimo, publicó Tratado de la Vida de Christo con los Mysterios del Rosario, Amberes, 1553, con el anónimo Fasciculus Myrrhae.—Samuel Usque, hebreo, publicó Consolación á las tribulaciones de Israel, Ferrara, 1553.—Fray Gabriel de Vaca, franciscano, publicó Sermonario Quadragesimal medicinal, Valladolid, 1553.—Gaspar Jerónimo Valle publicó De Prosodia, Alcalá, 1553.—Fray Juan Viguera, dominico granadino, publicó Opusculum de consolatione Agonizantium, París, 1553. Institutiones ad naturalem et Christianam Philosophiam y Commentaria in D. Pauli Epistolam ad Romanos, París, 1558.—Blas de Villafranca publicó Methodus refrigerandi vini et aquae per salnitrum, etc., Venecia, 1553. Varia rerum naturalium problemata, Venecia, 1553.
175. Año 1554. El Lazarillo de Tormes. Sin nombre de autor y sin punta, al parecer, de intencionado propósito, ni menos de vanas pretensiones, salió á la estampa hacia los últimos años del reinado de Carlos V un librejo, tan corto en tomo, cuan largo en bienafortunado suceso. Corrió dentro y fuera de España con tan buena estrella y general aplauso, cual no se recordaba de otro alguno desde que se publicó la Celestina ni había algún otro de sonarse hasta que Guzmanillo y Don Quijote vinieran al mundo. Como aquélla había sido la más famosa obra de ingenio en tiempos de los Reyes Católicos y habían de serlo éstas en el de los Felipes, fuélo el Lazarillo en el del Emperador. Fué el libro de todos: de la gente letrada y de la gente lega, de eclesiásticos y seglares, del pueblo bajo y de las personas de cuenta. Aventureros y merchantes llevábanlo sin falta en la faltriquera, como en la mochila trajineros y soldados. Veíase en el tinelo de pajes y criados no menos que en la recámara de los señores, en el estrado de las damas como en el bufete de los letrados. Los españoles solazábanse con su leyenda, hallando pintadas al vivo en diminuto cuadro las costumbres, sobre todo, del pordiosero, del clérigo y del hidalgo, á que se reducían las maneras de vivienda en la España de aquellos tiempos; los extranjeros aprendían en él la lengua castellana, como en la más sencilla Cartilla de entonces y en el más entretenido Catón. Los más de los lectores modernos, que en corto espacio de tiempo recorran las siete aventuras que cuenta Lázaro, extrañarán la increíble fama que alcanzó libro tan llano, tan sin pretensiones, tan poco erudito, tan desprovisto de trama, enredo y desenlace, y, á lo que parece, de tan poco momento en el fondo como descuidado en la forma. Y con todo, esta increíble fama tiene su porqué y no tan á trasmano, que no dé con él cualquiera que atentamente lo leyere. Es una sátira viva y mordaz de la sociedad española de la primera mitad del siglo xvi, tanto más picante y sangrienta cuanto más rebozada, que ni se trasluce la menor intención; cuanto más desinteresada y desapasionada, que ni rastro del autor se halla en ninguna parte; finalmente, cuanto más á la pata la llana escrita y hasta descuidada en estilo y lenguaje. Un pobre diablo, sin letras ni caudal, obedeciendo al mandado de un señor, á quien debe mercedes, narra los casos que le han sucedido, de tan poco momento como el narrador que pasó por ellos. Llega á tal punto la naturalidad y verdad de esta autobiografía, narrada por un hombre vulgar y lego, que muchos han creído á pies juntillas que, así como suena, el que escribió el libro fué lego y vulgar y lo que escribió fué su propia autobiografía. "My impression, dice Fonger de Haan (An Outline of the history of the novela picaresca in Spain, 1903, pág. 13), is that the author, whose name we can only hope some happy discovery may reveal, was a person who may have gone through precisely those adventures that he describes, being of humble birth and later of modest position, in which he became known as relating interesting things that had befallen him in his youth, and that he was requested by a person of rank to put his experiences on record for the amusement of the general public". No soy yo de este parecer, ni mucho menos; pero de él puede sacar el lector la veracidad y puntualidad con que en este librito se halla retratada la sociedad española de aquella era, tan grande en acontecimientos políticos, cuan poco conocida en la vida interna de los españoles y en la literatura que de ella nos queda y que nos la pudiera dar á conocer. Aquella literatura va aclarándose poco á poco con la publicación de obras antes desconocidas; pero todavía no se ha descorrido el velo que sobre ella echó el cambio repentino que en el pensar hispano trajo el advenimiento de Felipe II. Todos los grandes pensadores del reinado del Emperador eran más ó menos erasmistas y renacentistas en ideas y en arte, participando de ello hasta las gentes sin letras, el pueblo, los señores y el mismo Carlos V, grande amigo de Erasmo. Pero con Felipe II (1555), los pocos retrasados que quedaban y que arrinconados no habían cejado en su porfía, diríase que, envalentonados ahora con el modo de pensar del Rey y de la Corte, que tras el Rey va siempre, ganaron la batalla, y tan ganada, que á poco no quedó, al parecer, otro rastro de renacimiento en España que el italiano de pura forma. No conozco sentencia de más monta y alcance en el arte que aquella de Maese Pedro: "Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala". (Quij., 2, 26). Prosa más llana y sin afectación no se había escrito en castellano hasta que se escribió el Lazarillo. Hallaréis trozos tomados del natural en el Arcipreste de Talavera y en la Celestina; pero entre otros amanerados, latinizantes, campanudos, propios del escritor renacentista, que teniendo ante los ojos el período latino y creyendo además que el arte de escribir es cierta manera de expresarse más levantada y rimbombante que la usada entre vecinos, en casa ó en la plaza, soplaba su péñola, estufaba su período, ahuecaba su voz, para no escribir como se hablaba. El autor de Lazarillo escribía como hablaba, y esta novedad y esta verdad encantó á los lectores, como encantan siempre y traen cogidos de pies y manos á los lectores la verdad y la novedad en cualquier obra de arte. "Le type le plus pur de la prose castillane du genre familier, que n'ont point encore altérée ni la pompe et le clinquant des periphraseurs andalous, ni la période alambiquée et enchevêtrée des latinistes, ni les pointes ou autres roueries du conceptisme". (Morel-Fatio, Étud. sur l'Espagne). Hasta los descuidos propios del habla familiar hallaremos en el trabar de palabras y cláusulas, que á veces hacen flojo y no bien atado el estilo, cual suele procurarlo el delicado artista de la palabra. Pero acaso aquí estos descuidos y flojedad sean virtudes, ya que el que habla es un muchacho sin letras, en quien la menor afectación abultara y desdijera mucho más que en otros escritores. Pintar bien las costumbres y en lenguaje llano y sin pizca de afectación cualidades son que debieron de contentar á los lectores de Lazarillo; pero, para mí tengo que, si más no hubiera en la obra, jamás alcanzara la boga y renombre que alcanzó. Como eso pudiéralo haber escrito un pregonero toledano, que hubiera sido adestrador de ciego, mozo de un clérigo, de un escudero, de un buldero, con todo lo demás que Lázaro fué. Lo que el tal Lázaro no pudo haber escrito es el libro del Lazarillo. Digo, según á mí se me entiende, pues ya hemos visto que tal cree De Haan, á quien acaso sigan otros autores. La razón es por que á ese libro de costumbres bien pintadas y en estilo llano y sin afectación, que pudiera haber escrito Lázaro, como escribió la Conquista de Méjico un simple soldado del ejército de Cortés, le faltaría el alma, que es la que al Lazarillo da su verdadero valor y por la cual logró tan envidiable nombradía. El Lazarillo no fué obra de Lázaro ni de ningún pregonero toledano que algo más no fuese; es obra de un hombre harto sesudo, es obra harto madura, de harto hondo juicio crítico, de ironía harto delicada y refinada para pensada y escrita por un lazarillo, un aguador ó un pregonero. La erudición es corta; pero todavía es demasiada para un ganapán de Zocodover. Plinio, Marco Tulio, Galeno, Alejandro, el conde Alarcos, Macías, Ovidio, Santo Tomás, Penélope, Massuccio, la Sagrada Escritura: pocas citas y lecturas eruditas para un letrado del siglo xvi; pero demasiadas para un pregonero. Por más que se pondere la cultura de aquellos tiempos, no creo que la hez del pueblo fuera mucho más erudita que la de hoy, y no creo haya hoy lazarillo, aguador, mozo de servicio ni pregonero que alcanzara á traer esos nombres ni á citar con la puntualidad que en el Lazarillo se citan. Mayor erudición no cabía, so pena de ser afectado el pobre lego, que su vida narraba; mas aun la que tiene, si no desdice del que se supone escribir, dice bien á las claras que otro escritor más letrado es el que le menea la pluma. Pero, además, no hubo tal Lazarillo en el mundo, fuera de la cabeza del que ingenió la traza del libro. El nombre Lázaro basta para probarlo. ¿Por qué no se llamó Diego ó Miguel? Porque Lázaro era nombre tradicional del hombre de desdichas, y así lo escogió el autor del libro para su protagonista. Llevaba este significado en su misma etimología popular de sonsonete, de lacerar, lazrar, padecer. Á ello aluden los refranes, que trae Correas, pág. 394: Por Lázaro laceramos, por los Ramos bien andamos. Id. 444: Más pobre que Lázaro. Id. 618: Más pobre que Lázaro y que Job. Id. 535: Estar hecho un San Lázaro (de uno que tiene muchas llagas). Id. 618: Más llagado que disciplinante, que San Lázaro. Era, además, nombre y como adjetivo del que padece la lepra ó San Lázaro. Burgos, Propiedad, 6, 6: "Algunas vezes nacen corrompidos, quando sus padres son no menos por alguna gran enfermedad gastados; como parece en los lazaros, que comúnmente engendran sus fijos corrompidos". Del que se hace ó parece bobo, pero es taimado y sabe hacer de las suyas, corren varios refranes. Correas, pág. 588: Como el bobo de Perales. (Dícese por bobo, malicioso y bellaco. Es el cuento que hubo en Perales de Zamora, digo en Extremadura, un criado de monjas, que las burló á todas. Más parece matraca que verdad). En la Pícara Justina: Como el bobo de Plasencia, que, escondido de una dama debajo de la cama, luego que vió entrar al galán, salió de donde le había metido la dama, y dijo: Acá tamo toro. En Correas, pág. 88: El bobo de Coria, que empreñó á su madre y á sus hermanas, y preguntaba si era pecado. Y el otro, pág. 493: Hágome bobo y como de todo. Al cual alude la copla.
Á mí me llaman el bobo | el bobo de mi lugar; | todos comen trabajando, | yo como sin trabajar.
No sólo escogió el autor el nombre de Lázaro para su protagonista por ser nombre de desdichas y pobreza, sino además por serlo del bobo bellaco, que dice Correas. Es, de hecho, Lazarillo un simple; pero también un pícaro redomado, ingenioso, como en estos refranes del bobo. Lo que al de Coria atribuye el refrán de Correas, atribuye á un Lazarillo aquel otro que trae la Lozana andaluza (Libr. Raros, vol. I, página 180): "Porque aquella mujer no ha de mirar que yo no soy Lazarillo, el que cavalgó á su agüela, que me trata peor". La Lozana andaluza se escribió en 1524 y se imprimió en 1528. El Lazarillo es posterior, y así no alude á él Delicado, autor de aquella obra; además de que nuestro Lazarillo no cabalgó á su abuela; finalmente, no sólo trae Correas el refrán del bobo de Coria, sino también Sebastián Horozco en su Refranero, hecho á mediados del siglo xvi. El refrán de la Lozana andaluza es, pues, variante del de Coria, Plasencia y Perales, y bien antiguo, á fuer de refrán. Túvolo, pues, el autor del Lazarillo en cuenta al pintar su protagonista, llamándole Lázaro por ser pobre y desdichado, y no menos por ser bobo, bellaco y pícaro, que son los dos caracteres del Lazarillo de Tormes. Todo lo cual prueba que Lázaro nunca fué en el mundo, sino que es el Lázaro tradicional de los refranes, tomado por el autor para personaje principal de su novela.
Otro carácter del Lazarillo es haber sido mozo de muchos amos, y ésta es cabalmente la traza del libro, como lo dice su título: La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades. Esto es, de un mozo de muchos amos, que con todos ellos padece desdichas, y él es bobo marrullero, por todo lo cual le cuadraba bien el nombre tradicional de Lázaro. Pero esto del mozo de muchos amos no parece era menos tradicional. En el Menechmos (esc. ii), publicado el 1559, el médico Averroes dice de su criado Lazarillo: "Es el más agudo rapaz del mundo y es hermano de Lazarillo de Tormes, el que tuvo trecientos y cincuenta amos". Habiéndose publicado el Lazarillo pocos años antes y no habiendo tenido ni una docena de amos, es de creer que este dicho de Timoneda aluda más bien á un Lazarillo tradicional de muchos amos, que por eso llamó así al criado del médico Averroes. El mismo hecho de los muchos amos toca Agustín de Rojas en el Viaje entretenido (año 1603), donde dice (págs. 5-6): "¿Qué azuda de Toledo ha dado más bueltas, qué Guzmán de Alfarache ó Lazarillo de Tormes huvieron más amos ni hicieron más enredos, ni qué Plauto tuvo más oficios, que yo en el discurso deste tiempo?". Hubo, por consiguiente, un autor que recogió en un haz estos tres tradicionales caracteres atribuídos al legendario Lázaro, cuyo origen es el Lázaro mendigo del Evangelio (Lucas, 16, 20), el Lázaro resucitado por Jesús (Juan, ii, 2), el San Lázaro, de donde se dijo lazareto, y no menos la etimología popular, de lacerar, lazrar. Los tres caracteres tradicionales son el ser pobre y desdichado, el ser bobo bellaco y el ser mozo de muchos amos. Tal fué la traza del libro del Lazarillo de Tormes, el cual, por tanto, nunca fué en el mundo, fuera de la cabeza que ingenió el libro, amañando los Lázaros etimológico-históricos de los refranes y del habla castellana.