Ciego. ¿No avéis visto quien ya mofa?
Di, malvado,
¿no es verdad que te has hartado
de berças, tocino y vaca?
Laz. Aqueso ya es olvidado,
después qu' anda el hombre atado
como dicen, asno á estaca.
Ciego. ¡O de la casta bellaca,
si te apaño!
Saquéte de ser picaño,
que andabas roto y desnudo,
y dite un sayo de paño,
y llévasme quanto araño,
y malcontento y sañudo.
Laz. Bien lo trabajo y lo sudo,
pues os trayo
por las calles como un rayo.
Ciego. Así, pues, ¿qué te pensabas?
Por eso te di un buen sayo.
Laz. Dexad venga el mes de mayo,
quando comienzen las habas.
Ciego. Tornarás á lo que andabas,
don refino.
Laz. Sus, vamos nuestro camino.
Ciego. Aguija, vamos ayna.
¡Ay, que m'e dado, mezquino!
Lazarillo. Pues que olistes el tocino,
¿cómo no olistes la esquina?