Todo lo haze, en paciencia
sufrir una penitencia
de lo que aquí malgastamos.

Pero por no quererles pagar le mantean, y acaban yéndose todos á beber á la taberna. Sirva todo esto para que se vea qué tal trataba Horozco á los clérigos y frailes y si desdice de como los trata el Lazarillo.

El pregonero es otro personaje del Cancionero (pág. 167) y oficio que tomó Lázaro. Y por cierto, el tal pregonero pregona "un virgo que se perdió" y

¿Quién vido una rapazeja
bienvestida,
dende ayer acá perdida,
de poco más de veinte años?

De abades y clérigos amancebados y de gentes de cuernos, como Lázaro con el arcipreste, el mejor pintor de entonces fué Horozco.

Acaba el Lazarillo mentando las Cortes de Toledo de 1538, insinuando ser ésta la fecha en que se acabó de escribir la obra. Horozco escribió una Memoria acerca de estas Cortes, y se conserva en la Colección de sus manuscritos de la Biblioteca Nacional.

Compréndese que un mismo asunto haya sido tocado por dos autores; pero dificultosamente acaece que hayan sido tocados y tratados tres, cuatro y más asuntos, cuando no son lugares comunes ó morales, sino escenas y personajes particulares y raros. Por ejemplo, el ciego y su lazarillo no hay autor que los pinte si no es el Lazarillo y el Cancionero, y mucho menos el caso particular del engañarle que se dé contra una esquina. El mercenario y el echacuervo y buldero, seguidos en el Lazarillo, no sé que haya autor que así los pinte; en el Cancionero están juntos. ¿Hay autor que hable á la vez de gentes de cuernos y clérigos amancebados, de pregoneros, de mercenarios, de ciegos con su lazarillo, de moços de cauallos, de estudiantes pupilos, de damas busconas y de almuerzos junto al Tajo? Tan sólo el Cancionero y el Lazarillo. ¿Y pudieran tratarse todas estas cosas por dos autores tan con el mismo espíritu é irónica crítica como en estas dos obras? No creo puedan concederse juntas tantas casualidades.

Voces y frases, de las poco comunes y propias de cada autor, las hay, bastantes, en Lazarillo y el Cancionero. En ambos se menudean malas lenguas, adestrar al ciego, dar ó darse á los diablos, negro por malo, topar y toparse con, cabo por lado, y como preposición, qu', etc. Raros son, y hállanse en ambos, gerigonça, ser un águila, rezumarse, darle los huesos roídos, mortuorio, cofadría, bodigo, vezar, gallofa y gallofero, ensilar, manga por maleta, alquilarse una persona, recordar por despertar á uno. Algunas voces, que se hallan en el Lazarillo y en el Cancionero, son rarísimas en otros autores. De los saledizos de Toledo no sé quien hable, fuera del Cancionero y del Lazarillo, así como de anexar, de entregarse de una cosa, de los bancos de la cama y de armar como intransitivo.

Hemos visto los escrúpulos literarios de Horozco en punto á publicar sus obras. ¿No influiría en algo el estar emparentado con tan elevados personajes eclesiásticos, dado el desenfado y asuntos de sus escritos? Yo creo que esto da razón del no haber salido el Lazarillo con nombre de autor y el desconocerse éste enteramente. ¿Quién sabe si, para despistar al público, se hizo correr la especie de haberlo sido Hurtado de Mendoza? El Lazarillo, si lo escribió Horozco, según creo, debió publicarlo alguno de los que poseían copia del manuscrito, pues manuscrito corrió y se leyó antes de publicarse, según supone Morel-Fatio. Publicóse probablemente sin saberlo Horozco, el cual, por modestia literaria y en atención á su encumbrada parentela, no diría á nadie ser suya la obra. Sólo así se explica el silencio, verdaderamente extraordinario, de los contemporáneos acerca del autor de Lazarillo.

Los tiempos eran de gran cautela; tanto, que presto fué puesto en el Índice. ¿Cómo iba Horozco á darse por su autor, siendo su pariente el que fué Presidente del Consejo de Castilla y de los más íntimos de Felipe II, don Diego de Covarrubias y Leiva, siendo hijo suyo el obispo don Juan de Covarrubias y Horozco, á quien se acusó por una parte del Clero y del pueblo de su diócesis, á causa de algunos libros que había publicado, y tuvo que presentarse en Roma para sincerarse, formándole un proceso que duró varios años? No estaba la Magdalena para tafetanes ni los escritos erasmistas de Horozco, entre ellos el erasmista Lazarillo, para publicarse en plena Corte. Y aun por eso el que lo publicó lo hizo en Burgos, Alcalá y Amberes, y no en Toledo, donde sin duda alguna se escribió y vivía su autor.