En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a la clase que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un capitalista individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la renovación continua de este acto de venta, por el engaño del libre contrato, por el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones de los precios que el trabajo alcanza en el mercado.
Considerado el movimiento de producción capitalista en su continuidad, o como reproducción, no produce solamente mercancías y supervalía, sino que reproduce y perpetúa su base: el trabajador en la condición de asalariado.
CAPÍTULO XXIV
TRANSFORMACIÓN DE LA SUPERVALÍA EN CAPITAL
I. Reproducción en mayor escala. — Cuanto más acumula el capitalista más puede acumular. — La apropiación capitalista no es más que la aplicación de las leyes de la producción mercantil. — II. Ideas falsas acerca de la acumulación. — III. División de la supervalía en capital y en renta. — Teoría de la abstinencia. — IV. Circunstancias que influyen en la extensión de la acumulación. — Grado de explotación de la fuerza obrera. — Productividad del trabajo. — Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido. — Cantidad del capital adelantado. — V. El fondo del trabajo.
I. Reproducción en mayor escala.
Hemos visto en los capítulos precedentes cómo la supervalía nace del capital; ahora vamos a ver cómo el capital nace de la supervalía.
Si, en vez de ser consumida, la supervalía se adelanta y se emplea como capital, se forma uno nuevo que se añade al primitivo. Consideremos desde luego esta operación en lo que toca al capitalista individual.
Un industrial hilador, por ejemplo, adelanta 250.000 pesetas; las cuatro quintas partes, o sean 200.000 pesetas, en algodón, máquinas, etc., y la restante en salarios. Con esto produce anualmente 75.000 kilogramos de hilados de un valor de 4 pesetas cada kilogramo, o sea un total de 300.000 pesetas. La supervalía, que es desde luego de 50.000 pesetas, está contenida en el producto neto de 12.500 kilogramos, que es la sexta parte del producto bruto, pues vendidos a 4 pesetas el kilogramo producen una suma igual de 50.000 pesetas, y esta cantidad vale siempre 50.000 pesetas. Su carácter de supervalía indica cómo han llegado a manos del capitalista, pero no altera absolutamente su carácter de valor o de dinero.
Para capitalizar la nueva suma de 50.000 pesetas, el industrial no hace más que adelantar las cuatro quintas partes de ella para la compra de algodón y demás materiales necesarios, y la parte restante para adquirir hilanderos suplementarios. Después de hecho esto, el nuevo capital de 50.000 pesetas funciona en la filatura y produce a su vez una supervalía de 10.000 pesetas.