Productividad del trabajo.

Otro elemento importante de la acumulación es el grado de productividad del trabajo social.

Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto líquido, del cual ella es el valor, corresponde a la productividad del trabajo puesto en función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus facultades productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los medios de producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el de las materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más medios de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía que se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye la renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de objetos útiles.

Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido.

La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente.

La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria, funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden por su uso cotidiano. Luego estos medios creados por el hombre prestan servicios gratuitos, en proporción de los efectos útiles que contribuyen a producir sin aumento de gastos. Estos servicios gratuitos del trabajo de otro periodo, puestos en actividad por el trabajo de hoy, se acumulan merced al desarrollo de las fuerzas productivas y a la acumulación que le acompaña.

El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas, no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo.

Cantidad del capital adelantado.

Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de la supervalía se determina por el número de obreros explotados a la vez, y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva acumulación.

V. El fondo del trabajo.