No siendo el pensamiento sino el reflejo intelectual del movimiento real de las cosas, no se aparta un momento de la base material, del fenómeno exterior; no separa al hombre de las condiciones de su existencia. Marx ha observado, ha compulsado, y la profundidad sola de su análisis ha completado su concepción positiva del orden actual con el conocimiento de la disolución fatal de este orden.
Yo he tratado de poner al alcance de todos, resumiéndola, esta obra magistral, desgraciadamente poco conocida hasta hoy en Francia o desfigurada. Y estando el público francés, como ha dicho Marx, «siempre deseoso de sacar consecuencias, ávido de conocer la relación de los principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan», he creído útil poner antes de mi resumen un Estudio sobre el Socialismo científico.
En cuanto al resumen, emprendido a consecuencia de la cortés invitación y de las benévolas excitaciones de Carlos Marx, ha sido hecho con arreglo a la edición francesa, última revisada por el autor y la más completa, pues la muerte le impidió preparar la tercera edición alemana, qué él quería publicar, y que dará a luz dentro de poco su infatigable amigo, su digno colaborador, a quien él había encargado de publicar sus obras, Federico Engels.
Respetando en el mayor grado posible el carácter original de la obra, no he empleado sino los términos más usuales, esperando ganar de este modo en facilidad de comprensión lo que perdía en variedad de estilo. Es claro, sin embargo, que este resumen no podrá leerse fácilmente teniendo la imaginación preocupada con otra cosa; será necesario prestar un poco más de atención que para leer una novela, pero que la atención sola sea necesaria para percibir bien las ideas y su encadenamiento, tal es lo que yo me propongo.
Una vez vencida la aridez del principio, aridez que no pueden evitar los preliminares de ninguna ciencia, se encontrará el lector recompensado con el placer de ver disiparse gradualmente la confusa oscuridad que oculta aún a los ojos de las masas las relaciones sociales, de la que ha sido tanto más difícil sacarlas cuanto que la libre y científica investigación en esta materia, la crítica de la vieja propiedad «subleva contra ella y lleva al campo de batalla las pasiones más vivas, las más mezquinas y las más abominables del humano corazón, todos los furores del interés privado».
Gabriel Deville.
París, 10 agosto 1883.
ESTUDIO
SOBRE EL
SOCIALISMO CIENTÍFICO