La cooperación fundada en la división del trabajo, es decir, en la manufactura, es en sus principios una operación espontánea o inconsciente. En cuanto adquiere alguna consistencia y base suficientemente amplia, llega a ser la forma reconocida y metódica de la producción capitalista.
La división del trabajo, que se desenvuelve experimentalmente, es tan solo un método particular de aumentar el rendimiento del capital a expensas del trabajador. Aumentando las fuerzas productivas del trabajo crea circunstancias nuevas que aseguran la dominación del capital sobre el trabajo. Se presenta, pues, como un progreso histórico, periodo necesario en la formación económica de la sociedad y como medio civilizado y refinado de explotar.
En tanto que la manufactura es la forma dominante del sistema de producción capitalista, la realización de las tendencias dominadoras del capital encuentra, sin embargo, obstáculos. La habilidad en el oficio queda siendo, a pesar de todo, la base de la manufactura; los obreros hábiles son los más numerosos y no se puede prescindir de ellos; tienen, por consiguiente, cierta fuerza de resistencia; el capital tiene que luchar constantemente contra su insubordinación.
CAPÍTULO XV
MAQUINISMO Y GRANDE INDUSTRIA
I. Desarrollo del maquinismo. — Desarrollo de la grande industria. — II. Valor transmitido por la máquina al producto. — III. Trabajo de las mujeres y de los niños. — Prolongación de la jornada de trabajo. — El trabajo más intensificado. — IV. La fábrica. — V. Lucha entre el trabajador y la máquina. — VI. La teoría de la compensación. — VII. Los obreros alternativamente rechazados de la fábrica y atraídos por ella. — VIII. Supresión de la cooperación fundada en el oficio y en la división del trabajo. — Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio. — Paso de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande industria. — IX. Contradicción entre la naturaleza de la grande industria y su forma capitalista. — La fábrica y la instrucción. — La fábrica y la familia. — Consecuencias revolucionarias de la legislación de fábrica. — X. Grande industria y agricultura.
I. Desarrollo del maquinismo.
Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo capitalista de las máquinas solo tiende a disminuir el precio de las mercancías y, por consecuencia, a aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar la otra parte en que trabaja para el capitalista; es, como la manufactura, un método particular para fabricar supervalía relativa.
La fuerza de trabajo en la manufactura y el instrumento de trabajo en la producción mecánica son los puntos de partida de la revolución industrial. Por lo tanto, es necesario estudiar de qué modo el instrumento de trabajo se ha convertido de utensilio en máquina, precisando así la diferencia que existe entre la máquina y el instrumento manual.
Todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes esencialmente distintas: motor, transmisión y máquina de operación.