VIII. Supresión de la cooperación fundada en el oficio y en la división del trabajo.
La explotación mecánica suprime la cooperación basada en el oficio: por ejemplo, la máquina segadora reemplaza la cooperación de determinado número de segadores; suprime igualmente la manufactura basada en la división del trabajo manual, suministrando un ejemplo de ello la máquina de fabricar alfileres: una mujer basta para vigilar cuatro de estas máquinas, que producen mucho más que antes un número considerable de hombres por medio de la división del trabajo.
Cuando una máquina-utensilio sustituye a la cooperación o a la manufactura, puede a su vez llegar a ser la base de un nuevo oficio; empero esta organización del oficio de un artesano sobre la base de la máquina solo sirve de transición al régimen de la fábrica, que aparece ordinariamente desde el momento en que el agua o el vapor reemplazan a los músculos humanos como fuerza motriz. La pequeña industria puede, sin embargo, funcionar momentáneamente con un motor mecánico, alquilando el vapor o sirviéndose de pequeñas máquinas motrices particulares, como las máquinas de gas.
Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio.
A medida que se desarrolla la grande industria se ve transformarse el carácter de todos los ramos de la industria. Al introducirse en las antiguas manufacturas para una u otra operación, el maquinismo desconcierta su organización, debida a una división consagrada del trabajo, y trastorna por completo la composición de su personal obrero, fundando en lo sucesivo la división del trabajo en el empleo de las mujeres, de los niños, de los obreros poco hábiles, en una palabra, en el empleo del trabajo barato.
El maquinismo obra también de igual modo sobre la llamada industria domiciliaria; practíquese en la habitación misma del obrero o en pequeños talleres, solo es en lo sucesivo una dependencia de la fábrica, de la manufactura o del almacén de mercancías. La confección de los artículos de vestir, por ejemplo, es en gran parte ejecutada por esos trabajadores llamados domiciliarios, no como antes para consumidores individuales, sino para fabricantes, dueños de almacenes, etc., que les suministran los elementos de trabajo encargándoles obra. Así, pues, además de los obreros de fábrica, los obreros manufactureros y los artesanos a quienes concentra en grandes masas en vastos talleres, el capital posee un ejército industrial disperso en las grandes ciudades y en los campos.
La explotación de los trabajadores baratos se practica con más cinismo en la manufactura moderna que en la fabrica propiamente dicha, porque la sustitución de la fuerza muscular por máquinas, aplicada en esta última, falta en gran parte en la manufactura; esta explotación es aún más escandalosa en la industria domiciliaria que en la manufactura, porque el poder de resistencia de los trabajadores es menor por efecto de su dispersión; porque entre el empresario y el obrero se ingiere toda una cáfila de intermediarios, de parásitos voraces; porque el obrero es demasiado pobre para procurarse las condiciones de espacio, de aire, de luz, etc., más necesarias para su trabajo, y, por último, porque en ellos llega a su máximum la concurrencia entre trabajadores.
Estos antiguos sistemas de producción, modificados, desfigurados bajo la influencia de la gran industria, reproducen y aun exageran sus enormidades hasta el día en que se ven obligados a desaparecer.
Paso de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande industria.
La disminución del precio de la fuerza de trabajo solo por el empleo abusivo de mujeres y niños, por la brutal privación de las condiciones normales de vida y de actividad, por el exceso de trabajo y el abuso del trabajo de noche, encuentra, por último, obstáculos físicos que los límites de las fuerzas humanas no permiten franquear. En ellos se detienen también, por consiguiente, la reducción del precio de las mercancías, obtenida por estos procedimientos, y la explotación capitalista fundada sobre ellos. Si bien es cierto que son necesarios algunos años para llegar a este punto, entonces es llegada la hora de la transformación del trabajo domiciliario y de la manufactura en fábrica.