D.ª Francisca.—Sí, señora.

D.ª Irene.—¡Ay, que no sabes tú lo que te quiere tu madre!

D.ª Francisca.—Pues qué, ¿no la quiero yo á usted?

D. Diego.—Vamos, vamos de aquí (Levántase don Diego, y después doña Irene). No venga alguno, y nos halle á los tres llorando como tres chiquillos.

D.ª Irene.—Sí, dice usted bien.

(Vanse los dos al cuarto de doña Irene. Doña Francisca va detrás; y Rita, que sale por la puerta del foro, la hace detener.)

ESCENA VI.

RITA, DOÑA FRANCISCA.

Rita.—Señorita... ¡Eh! chit... señorita...

D.ª Francisca.—¿Qué quieres?