Simón.—Un amigo de usted, señor.

D. Carlos.—Yo estoy muerto.

D. Diego.—¿Cómo un amigo?... ¿Qué? Acerca esa luz.

D. Carlos.—¡Tío!

(En ademán de besarle la mano á don Diego, que le aparta de sí con enojo.)

D. Diego.—Quítate de ahí.

D. Carlos.—¡Señor!

D. Diego.—Quítate. No sé cómo no le... ¿Qué haces aquí?

D. Carlos.—Si usted se altera y...

D. Diego.—¿Qué haces aquí?