D. Jerónimo.—Voy á buscar aquella bribona... Voy á hacer que avisen á la justicia, y mañana sin falta ninguna este pícaro médico ha de morir ahorcado... Andrea, corre, hija, asómate á la ventana del comedor, y mira si los descubres por el campo. Yo veré si los del molino me dan alguna razón. Y vosotros no perdáis de vista á ese perro.
(Se va don Jerónimo por la derecha, y Andrea por la izquierda. Lucas y Ginés siguen atando á Bartolo.)
ESCENA VIII.
BARTOLO, LUCAS, GINÉS, MARTINA.
Ginés.—Echa otra vuelta por aquí.
Lucas.—¿Y no sabes que el amiguito este había dado en la gracia de decir chicoleos á mi mujer?
Ginés.—Anda, que ya las vas á pagar todas juntas.
Bartolo.—¿Estoy ya bien así?
Ginés.—Perfectamente.
Martina (saliendo por la puerta de la derecha).—Dios guarde á ustedes, señores.