D. Eleuterio.—Véala usted aquí.
(Saca una comedia impresa, y se la da á don Antonio.)
D. Antonio.—¡Oiga! es esta. Á ver. Y ha puesto su nombre. Bien, así me gusta; con eso la posteridad no se andará dando de calabazadas por averiguar la gracia del autor. (Lee don Antonio.) Por don Eleuterio Crispín de Andorra... «Salen el emperador Leopoldo, el rey de Polonia y Federico senescal, vestidos de gala, con acompañamiento de damas y magnates, y una brigada de húsares á caballo.» ¡Soberbia entrada! «Y dice el emperador:
Ya sabéis, vasallos míos,
que habrá dos meses y medio
que el turco puso á Viena
con sus tropas el asedio,
y que para resistirle
unimos nuestros denuedos,
dando nuestros nobles bríos,