en repetidos encuentros,
las pruebas más relevantes
de nuestros invictos pechos.»
¡Qué estilo tiene! ¡Cáspita! ¡Qué bien pone la pluma el pícaro!
«Bien conozco que la falta
del necesario alimento
ha sido tal, que rendidos
de la hambre á los esfuerzos,
hemos comido ratones,
sapos y sucios insectos.»