D. Antonio.—Sí, señor, gustará. Voy á ver si le alcanzo; y velis nolis, he de hacer que la vea para castigarle.

D. Eleuterio.—Buen pensamiento; sí, vaya usted.

D. Antonio.—En mi vida he visto locos más locos.

ESCENA VI.

DON HERMÓGENES, DON ELEUTERIO.

D. Eleuterio.—¡Llamar detestable á la comedia! ¡Vaya, que estos hombres gastan un lenguaje que da gozo oirle!

D. Hermógenes.—Aquila non capit muscas, don Eleuterio. Quiero decir, que no haga usted caso. Á la sombra del mérito crece la envidia. Á mí me sucede lo mismo. Ya ve usted si yo sé algo...

D. Eleuterio.—¡Oh!

D. Hermógenes.—Digo, me parece que (sin vanidad) pocos habrá que...

D. Eleuterio.—Ninguno. Vamos; tan completo como usted, ninguno.