D.ª Irene.—¡Hijos de mi vida! Veintidós he tenido en los tres matrimonios que llevo hasta ahora, de los cuales sólo esta niña me ha venido á quedar; pero le aseguro á usted que...

ESCENA V.

SIMÓN, DOÑA IRENE, DON DIEGO.

Simón (Sale por la puerta del foro).—Señor, el mayoral está esperando.

D. Diego.—Dile que voy allá... ¡Ah! Tráeme primero el sombrero y el bastón, quisiera dar una vuelta por el campo. (Entra Simón al cuarto de don Diego, saca un sombrero y un bastón, se los da á su amo, y al fin de la escena se va con él por la puerta del foro.) ¿Conque, supongo que mañana tempranito saldremos?

D.ª Irene.—No hay dificultad. Á la hora que á usted le parezca.

D. Diego.—Á eso de las seis. ¿Eh?

D.ª Irene.—Muy bien.

D. Diego.—El sol nos da de espaldas... Le diré que venga una media hora antes.

D.ª Irene.—Sí, que hay mil chismes que acomodar.