¿Será posible que usted no conozca otro mas amable que yo, que la quiera bien, y que la corresponda como usted merece?
D.ª Fca.
No señor, no señor.
D. Die.
Mírelo usted bien.
D.ª Fca.
¿No le digo á usted que no?
D. Die.
Y he de creer, por dicha, que conserve usted tal inclinacion al retiro en que se ha criado, que prefiera la austeridad del convento á una vida mas...
D.ª Fca.