Vamos, ahora no hablemos de malos partos ni de conservas... Hay otra cosa mas importante de que tratar... ¿Qué hacen esas muchachas?

D.ª Ire.

Están recogiendo la ropa y haciendo el cofre, para que todo esté á la vela, y no haya detencion.

D. Die.

Muy bien. Siéntese usted... Y no hay que asustarse ni alborotarse (Siéntanse los dos.) por nada de lo que yo diga: y cuenta, no nos abandone el juicio cuando mas le necesitamos... Su hija de usted está enamorada.

D.ª Ire.

¿Pues no lo he dicho ya mil veces? Sí señor que lo está, y bastaba que yo lo dijese para que...

D. Die.

¡Este vicio maldito de interrumpir á cada paso! Déjeme usted hablar.

D.ª Ire.