Sin embargo, esta contrariedad léxica no desorientó á Pablo.
No era lo peor que Restituta se llamase Restituta, sino que además se llamaba Andana.
Muy buenos versos hacía Pablo; pero la niña, que había leído el Romancero de la Guerra de África escrito en verso por Eduardo Bustillo, había perdido el gusto en materia de versos.
Pablo era predominantemente subjetivo, como dicen en el Ateneo, sección de literatura; y Restituta era aficionada á lo épico hasta el punto de llegar á casarse con un capitán de cazadores en situación de reemplazo.
El mismo día en que el capitán pidió al padre de Restituta la mano de su hija, don Pantaleón de los Pantalones le pidió para Pablo una plaza de tenedor vacante en su establecimiento de paños y tejidos.
He aquí los versos que escribió Pablo con motivo de este segundo acontecimiento:
“El amor caminaba desnudo entre rosas y suavísimo césped; las brisas y las auras juguetonas le acariciaban. Cuando era esto no había telares en el mundo, ni se desnudaba á los animales de sus pieles para vestir al lobo humano.
“El amor, anda que te andarás, llegó á las breñas, halló angosto el camino y lleno de zarzas, cardos y espinas; á los primeros pasos vertió lágrimas de dolor; pero esperaba que volvieran las flores y sufrió las heridas de los abrojos resignado. Siguió andando y las rosas no volvieron á aparecer; las espinas de las zarzas eran cada vez más y más agudas. El amor iba hecho un San Lázaro. Entonces se detuvo; sembró lino en derredor, no sin desbrozar antes la tierra; inventó la lanzadera, el telar, todo lo que le hizo falta para fabricar tela; probó á andar otra vez, vestido de flotante túnica, pero la vida sedentaria le había hecho poltrón, afeminado, y las heridas de los abrojos le lastimaban más que cuando caminaba desnudo. Fué preciso fabricar el paño, hizo trampas para cazar animales; despellejó, curtió, tundió y se vistió de señorito. La ley de las salidas le aconsejó que trabajara en grande; el espíritu industrial se apoderó del amor, trabajó para afuera y tuvo que aprender la teneduría de libros. Cuando la razón social ‘Amor y Compañía’ se hizo respetable en todos los mercados, el amor probó de nuevo á emprender el viaje, y grande y agradable fué su sorpresa al ver que las espinas y los cardos y las breñas habían desaparecido. El camino era otra vez de rosas y suavísimo césped: las brisas y las auras acariciaban al viajero. Todo volvía á ser como al principio. No hubo más sino que, al pasar junto á una fuente, el amor se miró en sus aguas y vió que no era él mismo, ni cosa parecida. Desde aquel día el amor busca al amor y no parece.”
Lo primero que le extrañará al lector en esta poesía será el que esté escrita en prosa; ¿es que hay poesía en prosa, como pretende el Sr. Vidart? Nada de eso; lo que hay es que yo he traducido estos versos, escritos en alemán, en prosa castellana. Pablo, que había estudiado mucho cuando anduvo desnudo, escribía sus poesías íntimas en alemán con regular corrección.