Hoy existe bastante fanatismo para inutilizarme á mí y poca fe para levantar tus paredes, tus torres. De la religión se han quedado con lo peor, con la intransigencia.

LA CATEDRAL

Sí; no cabe negar que falta fe y hay fanatismo. Pero todavía hay fanáticos peores que los nuestros. Los fanáticos descreídos. El fanático con dogma tiene esa disculpa, el dogma; pero ¿qué le queda al impío que ni siquiera es tolerante?

LA CAPILLA

¿Hay de ésos en tu patria?

LA CATEDRAL

Muchos. Son inquisidores herejes, familiares de la apostasía, ó lo que es peor que todo: sectarios intransigentes de la negación, celotas de la impiedad superficial, sicarios del ateísmo. ¡Hay español nieto de cien cristianos que ha dado su religión por cuatro frases hechas... con cuatrocientos galicismos!

LA CAPILLA

Tal vez constituyen la mayoría entre unos y otros. Los fanáticos á la antigua no quieren más culto que su culto; como si su dios fuera el sol, no el Espíritu Eterno, toleran en la sombra otros ritos, otras ceremonias religiosas, pero no á la luz del día. ¡Adoran á Febo y temen que se profane su culto!